Un general turco retirado analiza para qué sirven los robots humanoides en la guerra: trabajos peligrosos en espacios pensados para personas

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Los robots humanoides han podido demostrar que son aptos para hacer varias actividades. Desde el hogar hasta gran escala en las fábricas, tienen condiciones que les han dado respaldo para que las empresas continúen apostando por aumentar el número de unidades disponibles. Lo que no se había tomado en cuenta, al menos en una perspectiva realista, es el hecho de que pueden ser aptos para el campo de batalla en las guerras. Sus trabajos a corto plazo han demostrado que pueden hacer trabajos físicos peligrosos que son diseñados para cuerpos humanos. Lo que se puede poner a debate es si pueden ser capaces de ser una fuerza no tripulada a un costo aceptable. Los drones han demostrado ser un apoyo invaluable; el turno podría ser ahora de estos robots humanoides. Datos de Breaking Defense indican que los sistemas robóticos en Ucrania han realizado 24.500 misiones. El Ministerio de Defensa ucraniano apostó por la contratación de 25.000 robots terrestres para que la logística de la primera línea de combate pasara sobre ellos en la medida de las posibilidades. Yavuz Turkgenci, un general de tres estrellas retirado de las Fuerzas Armadas turcas, ofrece su perspectiva sobre para qué pueden servir estos robots en el campo de batalla. Los robots humanoides puestos a prueba: ¿pueden realizar tareas que no pueden otros vehículos aéreos o terrestres no tripulados?Empresas y emprendedores del sector de la defensa están volteando a ver a estos robots humanoides para financiar y probar prototipos. Según el general Turkgenci, las máquinas con forma humana deben hacer tareas importantes que otros simplemente no puedan hacer con seguridad o que resulte económico hacerlo. Tienen una ventaja de entrada: todo aquello que exista en el mundo físico, la mayor parte, está diseñado para personas. Un robot con orugas puede tener todo a su disposición, pero no tiene la habilidad para interactuar con un armario, reemplazar un componente o usar herramientas almacenadas en un espacio determinado. Destaca dicha ventaja y la desmenuza en tres conjuntos de misiones iniciales. La primera es hacer trabajos peligrosos en espacios diseñados para humanos. La labor de entrada, reconocimiento de túneles, desactivación de artefactos, manejo de riesgos químicos y hasta labores de inspección están a su favor. Pero el simple hecho de poder abrir puertas, subir escaleras y manipular equipos le da la ventaja que otros robots no tienen.  Robot humanoide de BYD realizando una tareaEl robot humanoide en batalla como complemento ideal que puede favorecer y no ser un sustitutoLos humanoides podrían dar una interfaz física entre los mandos y los sistemas autónomos. Si se suman varios robots simples, los soldados no pueden brindar el servicio ni controlar cada plataforma. Con un humanoide, se podrían ejecutar de manera local las instrucciones. En lugar de darle autoridad a un robot, es delegarle tareas dentro de los límites que los soldados implementen. Por último, los humanoides podrían ser los encargados del mantenimiento de las fuerzas no tripuladas. Los drones y los vehículos terrestres tienen diversas necesidades de preparación, mantenimiento y recuperación, además de alistarlos antes de la acción. El humanoide podría dar el servicio correspondiente a cualquier sistema utilizando las herramientas e infraestructura existentes.Todos los esfuerzos humanos podrían recaer en ellos, en los robots humanoides. El general concluye que la medida adecuada de éxito no es que puedan reemplazar a los soldados en batalla, sino la cantidad de horas de trabajo humano, movimientos de riesgo o misiones que podría representar al final. Debe existir una manera de integrarlos porque no son plataformas de combate independientes; los humanoides pueden complementar el campo de batalla que ya está pasando a ser digital.