Relaciones peligrosas, de Koldo Azpitarte y Mikel Bao

Wait 5 sec.

Edición original: Relaciones peligrosas (Norma Editorial, 2026)Guion: Koldo AzpitarteDibujo: Mikel BaoColor: Mikel BaoRealización técnica: Joan MorenoFormato: Rústica · 80 páginas · 8,95 €Rescatando la memoria de neurociencia española.«Entre la verdad y la lealtad. Elegí la lealtad.»La primera vez que Koldo Azpitarte (Bilbao, 1970) me hablo de este proyecto fue tras una sesión de firmas que él y Mikel Bao (Barakaldo, 1971) estaban realizando en el Salón de Getxo de su primer cómic largo, el estupendo El Diablo y el señor Twain (Dolmen). Sin embargo, su primera idea era realizar un cómic centrado en la figura de Santiago Ramón y Cajal (1852-1954), posiblemente el neurocientífico más importante de la historia, pero como ha contado en múltiples ocasiones tras comenzar a investigar descubrió que tanto los libros que había escritos sobre ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1906 como la serie de televisión –Ramón y Cajal, historia de una voluntad– eran de una enorme calidad y que poco nuevo podían aportar. Así que en lugar de centrarlo en el afamado neurocientífico decidieron cambiar el foco y situarlo en su entorno, la llamada Escuela de Cajal que reúne a todos los científicos que colaboraron con él y a Enriqueta «Kety» Lewy (1910-2001), su bibliotecaria y que escribió dos libros sobre él, Así era Cajal (1977) y Santiago Ramón y Cajal. El hombre, el sabio y el pensador (1987). Ella es la protagonista de Relaciones peligrosas (Norma) y el hilo conductor del que se sirven Mikel y Koldo para contarnos y rescatar del olvido a la Escuela de Cajal retratando sus vivencias durante el franquismo, el exilio y la Transición. Además de la suya propia, que es igualmente apasionante con una trayectoria vital que la lleva a vivir en lugares tan diferentes como la U.R.S.S. donde fue parte de la Radio Pirenaica, una emisora que ejercía una firma oposición al régimen fascista de Franco, o la China de los primeros años de Mao. El cómic arranca en 1971, en medio de ese falso aperturismo del tardofranquismo, cuando tras años de exilio, una ya mayor Kety regresa a España gracias a la intermediación de algunos de los miembros de la Escuela de Cajal que ocupan cargos de importancia. Tras su vuelta retoma su trabajo en el Instituto Cajal que ahora se llama CSIC, pero que ya no está a la vanguardia de la investigación por los escasos fondos que tiene y por la enorme fuga de talento que provoco el Golpe de Estado quedando la ciencia en manos de escorias humanas como Antonio Vallejo-Najera, el equivalente al doctor Mengele de régimen franquista. A través de diferentes encuentros de Kety con antiguos colegas y las nuevas relaciones de amistad que establece vamos conociendo mediante flashbacks muy bien medidos e integrado en la trama tanto su historia como la de discípulos de Cajal como Gonzalo Rodríguez Lafora, José María Villaverde, Sixto Obrador Alcalde, Juan José López Ibor, Carlos Castilla del Pino y , sobre todo Pío del Río Hortega (1882-1945), al que se busca sacar del olvido ya que es otro de los grandes neurocientíficos españoles que estuvo a punto de ganar el premio Nobel dos veces y que hoy en día nadie conoce en nuestro país. Seguramente por ser alguien republicano, de derechas y posiblemente homosexual, una combinación tan heterodoxa que nadie quiere reivindicar. Por suerte, para nosotros lo han hecho de una manera maravillosa Mikel Bao y Koldo Azpitarte. La parte del presente de la obra sirve para darnos una dimensión más humana de los personajes principales introduciendo temas que, desgraciadamente, siguen siendo actuales como la violencia de género o los problemas para que las mujeres ejerzan determinadas profesiones, pero también para ver como fue el final del Franquismo, maravillosa la página en la que se anuncia la muerte del dictador, y la transición gracias también a la presencia de hermana de Irene Falcón, hermana de Kety mano derecha de la Pasionaria. Esos saltos temporales permiten que el cómic se convierta en la radiografía perfecta de como cambio el trato a la neurociencia a lo largo del s. XX. De esta forma podemos ver como el franquismo trato de apropiarse de la figura de Cajal, y es que no hay que si hay algo que caracteriza a cualquier régimen político totalitario es el intento de instrumentalizar tanto la cultura como la ciencia para sus propios fines. Algo que convierte a esas dictaduras en sus principales enemigos, ya que tarde o temprano van a cuestionarse el relato que las fundamenta. Y eso es algo que sucedió en España durante el franquismo que sumió al país en un atraso de años retrocediendo en libertades, derechos, cultura y ciencia.Estamos ante un cómic lleno de excelentes cualidades entre las que tenemos que destacar en primer término lo fácil que resulta la lectura pese a tratar temas que pueden ser muy complejo como la neurociencia y un elenco de personajes bastante grande, pero en la obra prima incide con mucho acierto en la dimensión humana, aunque explicando muy bien los avances en la materia de los principales personajes. Algo que en combinación la enorme capacidad narrativa y dominio del medio que demuestran Mikel y Koldo en cada página sirve para convertir la lectura en algo absorbente, aunque de principio no te interese lo más mínimo ni la neurociencia ni Cajal y sus discípulos. Es más que evidente que ambos tenían muy claro que lo primordial era hacer una historia que fluyera y fuera fácil de leer sin abusar de textos de apoyo, algo nada sencillo ya que estamos ante un cómic donde lo que prima son los diálogos y los recuerdos, sin apenas acción, pero el uso de recursos como el uso color, el presente en verde y el pasado en morado, para saber en qué época transcurre cada página es todo un acierto y demuestro lo bien pensado que está cada aspecto de la obra. Otro aspecto que hay que destacar es que el retrato de Cajal que vemos no es una hagiografía y entra de lleno en los aspectos más complejos de su relación con Pío del Río Hortega, además de explicar los motivos por los que Kety dejo de lado esa parte de su vida en sus libros con una de las mejores frases del cómic: «Entre la verdad y la lealtad. Elegí la lealtad”, que también sirve para explicarla a ella como persona. Además, estamos ante un trabajo en el que se puede ver la exhaustiva documentación que han llevado a cabo. Si hay que señalar algo peor conseguido puede ser que en algún momento hay algún personaje que se puede confundir, ya que no había ninguna intención de hacer unos retratos realistas y precisos de cada una de las personas que aparecen, pero no es un problema para la compresión del cómic. por contra hay que destacar que hace una representación de Cajal enormemente icónica y sabe reflejar con muy poco en qué lugar y tiempo transcurre para una de las escenas que componen el cómic. Con Relaciones peligrosas Mikel Bao y Koldo Azpitarte firman un espléndido cómic que saca del olvido a una figura enorme como Kety Lewy, junto con los miembros de la escuela Cajal y al propio neurocientífico sin caer en el relato hagiográfico y que nos recuerda el retroceso en todos los aspecto que trajo la dictadura. Un salto de calidad con respecto a su anterior trabajo, que ya era más que notable, y les confirma como una pareja a seguir.↑Lo mejorEl equilibrio entre la parte humana y la científica de los personajes.Sacar a la luz a personas injustamente olvidadas como Kety o Pío del Río Hortega.La claridad narrativa y el ritmo de la obra.↓Lo peorQue cada vez parece más olvidado el páramo gris al que sumió el franquismo al país.