La proteína se ha convertido en los últimos años en uno de los grupos de nutrientes mejor valorados de la dieta de forma mundial. Está de forma natural en yogures, cereales, carnes y legumbres, entre otros ingredientes, y ahora también se añade en barritas, chuches y postres lácteos . La industria alimentaria y los consumidores, con la ayuda de las redes sociales , se han convencido de que 'cuanta más proteína, mejor' , aunque esto no sea siempre cierto. Pero Ismael Galancho advierte que esta creencia puede ser un error. El dietista y nutricionista trabaja actualmente como asesor de Leo Messi , Luis Suárez y Enzo Fernández, además de otros deportistas de élite y personajes públicos, como Ibai Llanos . En una de sus últimas publicaciones en redes sociales ( @ismaelgalanchoreina ), Galancho explica que la idealización de la proteína es un error . A partir de cierta cantidad de proteína añadida, no hay beneficio adicional y, si desplaza otros nutrientes necesarios, puede empobrecer la dieta . «El problema es que la gente hoy en día lo que entiende es a más proteína mejor y esto es un error», afirma. Aunque el compuesto es importante y tiene beneficios en contextos concretos, como la pérdida de grasa o la ganancia de masa muscular, también es cierto que tomar más no siempre implica más resultados. Pone sobre aviso a quienes se exceden al añadir proteína a su menú, ya que no saben cómo eso alterará su cuerpo en el futuro más lejano: «Un exceso de proteína a largo plazo , hablo de un exceso bastante importante, sí que puede tener algunas consecuencias negativas ». Explica que sin quererlo se puede caer en la malnutrición. «El problema es que si nosotros nos alimentamos mucho a base de proteína, uno, no vamos a tener ningún beneficio adicional porque ya la proteína, a partir de cierta cantidad , que es bastante bajita, ya no aporta nada beneficios y, punto número dos, desplaza el consumo de otro alimento interesante en la dieta», señala. «Si tú te alimentas mucho a base de proteína, puedes desplazar, por ejemplo, el consumo de verduras, de alimentos integrales, ricos en fibra, que sabemos que son bastante beneficiosos», enseña. Aparte, si para ingerir tu proteína diaria, «abusas de alimentos, que no solamente tienen proteína sino que tienen grasas saturadas », como los «embutidos», «también tiene ese efecto perjudicial a añadir». Ismael Galancho echa parte de la culpa de esta 'fiebre de la proteína' a las redes sociales y a las empresas alimentarias. Comenta que últimamente «la proteína parece que es el nutriente mágico », que se vende como el ingrediente ideal para acelerar procesos biológicos complejos: «Para perder grasa, proteína; para ganar músculo, proteína». Aunque «es verdad que aumentar un poco la proteína tiene sus beneficios en estos contextos», porque aumenta la saciedad y mejora la formación de músculo, no es menos cierto que «la cantidad que tenemos que aumentar es muy poca, pero en redes sociales se magnifica todo». Galancho señala el poder del marketing nutricional : muchas personas compran productos solo porque destacan 'alto en proteína' en el envase, aunque no siempre sean la opción más saludable. «La gente, si pone 'alto en proteína', piensa que es más saludable. Esto pasó hace tiempo, también, con el sello 'sin gluten' , que la gente iba y, aunque no tuviese problemas con el gluten, si veía el sello sin gluten, prefería elegir ese producto versus a otro similar que no ponía sin gluten, aunque le costase el doble », recuerda el nutricionista. Los estudios confirman que esta preferencia por la proteína añadida no es solo cosa de deportistas o de aficionados al gimnasio, es general. Así lo explica: «Los estudios nos dicen que las personas que viven en países desarrollados, en los que no hay desnutrición y demás, consumen más del doble de la proteína que necesitan . Ya de base están consumiendo mucha más proteína sin incluir estos productos proteicos». Este exceso del nutriente no significa que esos productos no sean útiles. « Hay contextos , por ejemplo, en personas de edad avanzada que, a veces, no tienen mucho apetito y estos lácteos proteicos son fáciles de tragar y demás, pues sí que tiene, sentido», recuerda. Pero esta cuestión práctica no es aplicable a todo el mundo: «Luego hay otros muchos productos que no tienen ningún sentido». Por último recuerda que esta dieta alta en proteína tiene un impacto directo en el precio de la cesta de la compra . «No hace falta incluir alimentos caros, altos en proteína, si ya hay alimentos saludables que ya tienen proteína. Si comemos legumbres , si comemos carnes de ave , si comemos pescado , ya tenemos proteína de sobra». Entonces, «no tiene sentido gastar dinero en esto», insiste. El experto propone una reflexión sobre la buena alimentación y la popularidad de lo 'fitness'. Nos recuerda que la salud no se construye desde la obsesión por un nutriente, sino desde el equilibrio, la calidad y el contexto personal.