Los buques petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz enfrentan condiciones extremas. Para reducir el riesgo de ataques, algunas tripulaciones navegan de noche, limitan las comunicaciones y recurren a métodos tradicionales de orientación. Mientras aumentan las amenazas de drones y misiles, el transporte de petróleo sigue siendo fundamental para el suministro energético mundial.