El Papa tilda de 'inadmisible' la pena de muerte tras el plan de EE.UU. de emitir una ejecución en directo

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León XIV ha calificado de «inadmisible» la pena de muerte, en un mensaje con motivo del Día Mundial contra la pena capital, que se añade a la dura condena del Vaticano a los planes de Estados Unidos de retransmitir en directo la ejecución del excomandante Nidal Hasan . El número dos de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, ha tildado de «espectacularización incomprensible» la emisión en 'streaming' anunciada por el Pentágono. «La pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona», ha clamado este sábado el Papa en la red social X. Según León XIV, «el bien común puede protegerse y los requisitos de la justicia pueden salvaguardarse sin recurrir a la pena capital: ya se han desarrollado sistemas penitenciarios eficaces que protegen a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no privan por completo a los culpables de la posibilidad de redimirse». El mensaje utiliza el hashtag #NoDeathPenalty. La declaración del Papa estadounidense se produce después del anuncio de Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU., de que se retransmitirá en streaming la ejecución de un militar condenado a muerte. Se trata de Nidal Hasan, comandante del Ejército de EE.UU. y responsable de una matanza en la base militar de Fort Hood. Allí abrió fuego el 5 de noviembre de 2009 y asesinó a 13 compañeros e hirió a otros 32. Fue condenado a la pena capital en 2013. La condena papal tiene especial fuerza pues la cuenta de León XIV suele limitarse a repetir frases de discursos que ha pronunciado. En este caso, ha escrito un mensaje específico en apoyo a la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte. También en declaraciones a la prensa, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos de la Santa Sede, se ha preguntado «con qué propósito» se retransmitirá en directo la ejecución y ha añadido que «sin duda no es aceptable que se espectacularice la muerte». «Es verdaderamente incomprensible que se quiera utilizar este sistema hoy en día, pues por muy culpable que sea la persona, existen otros sistemas (de castigar el delito)», ha añadido. Parolin ha recordado también durante una conferencia pública en Roma que «la postura de la Iglesia se opone totalmente a la pena de muerte, ya que no es compatible con la dignidad humana y no constituye ningún elemento disuasorio». La doctrina católica sobre la pena capital ha evolucionado en los últimos años desde que Juan Pablo II abrió el camino para condenarla por completo. Precisamente, el Papa polaco fue muy criticado por proclamar en la última edición del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado en 1992, corregido en 1997 y redactado por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, que en la mayor parte de los países ya no se dan las circunstancias para condenar a nadie a la pena de muerte, y que existen medios alternativos para impedir la reincidencia del delincuente. En 2017, el Papa Francisco anunció que modificaría ese texto para excluir la validez moral del recurso a la pena de muerte en todos los casos , al tratarse de «un atentado contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona». Bergoglio derogó el texto que no descartaba el recurso extremo a la pena de muerte «si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente a las vidas humanas del agresor injusto». También pidió perdón por las veces que en el pasado se aplicó la pena capital en el Estado Pontificio y reconoció que «aquellos medios eran dictados por una mentalidad más legalista que cristiana». Aparte de su mensaje de este sábado, León XIV se ha pronunciado en otras ocasiones contra la pena de muerte. Lo hizo por ejemplo en abril de este año, cuando envió un mensaje a las celebraciones del quince aniversario de la abolición de la pena de muerte en el estado de Illinois, donde él mismo nació. Igual que hoy, entonces recordó también que las sociedades contemporáneas «han desarrollado sistemas de internamiento eficaces que protejan a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no priven por completo a los culpables de la posibilidad de redención». Por otro lado, advirtió que «solo cuando una sociedad salvaguarda la santidad de la vida humana podrá florecer y prosperar» y dijo que «la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera tras haber cometido delitos muy graves».