La startup china AGILINK crea una mano robótica tan precisa que puede enhebrar una aguja y coser seda

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Los robots humanoides y la inteligencia artificial van de la mano y juntos están avanzando a pasos agigantados. Uno de los grandes inconvenientes de estas máquinas es la precisión de sus manos, aunque en los últimos años hemos visto mejoras significativas. Sin ir más lejos, una startup china llamada AGILINK ha demostrado en un video las capacidades de su mano robótica OmniHand 3 Ultra. En el vídeo se puede ver realizando técnicas básicas del tradicional bordado de Suzhou, que exige un control muy preciso de materiales tan frágiles como el hilo de seda.Si bien la demostración no parece ser gran cosa, encierra uno de los grandes retos de la robótica actual: manipular objetos flexibles que se pueden deformar. El robot tuvo que separar un hilo de seda en 16 hebras más finas, enhebrar una aguja, tensar la tela en un bastidor, retorcer el hilo y realizar las primeras puntadas. Cada una de estas acciones requiere ajustar continuamente y en tiempo real la posición de los dedos y la fuerza aplicada sobre el material.El reto de enseñar a un robot a sentir la delicadeza de un hilo No está de más mencionar que la seda plantea dificultades muy diferentes a las de un objeto rígido. Un hilo no mantiene una forma estable; puede doblarse, deslizarse o cambiar de posición ante una mínima variación de la presión. Para ello, AGILINK utilizó movimientos coordinados de los dedos para mantener la tensión mientras manipulaba la seda. En uno de los pasos más exigentes, un dedo se encargaba de separar las hebras mientras los demás mantenían el hilo sujeto y bajo una tensión constante.Cabe destacar que el proyecto contó con la participación del maestro de bordado Fu Xianghong, que enseñó al robot las técnicas necesarias para manipular la seda. La mano debía mantener el contacto de las yemas de los dedos con el hilo mientras permitía que este girara. Enhebrar una aguja y realizar puntadas añadía más dificultad a nivel de precisión, ya que el sistema debía coordinar la posición, la fuerza y el movimiento a la vez. El MIT crea un robot nadador fino como el papel que se mueve con una capa de músculo vivo más delgada que un pelo humano y se dirige con destellos de luzSegún AGILINK, OmniHand 3 Ultra tiene 21 grados de libertad y sensores visuales y táctiles en cada dedo. Estos sensores sirven para detectar el contacto mediante las deformaciones que se producen en la superficie de las yemas. Esta interacción entre percepción y movimiento es clave a la hora de manipular materiales flexibles.El entrenamiento también resulta interesante desde el punto de vista de la inteligencia artificial. AGILINK hizo uso de los datos obtenidos mediante teleoperación, en los que un humano guía los movimientos del robot, con técnicas de aprendizaje por refuerzo. De esta forma, el robot no se limita a reproducir una secuencia de movimientos previamente programada, sino que aprende a adaptarse a las variaciones que aparecen durante la tarea.