Detectar un objeto o encontrar una puerta son algunas de las capacidades que han recuperado personas ciegas con retinosis pigmentaria avanzada gracias a un tratamiento experimental. Este combina terapia génica y gafas especiales para que las células que sobreviven en la retina respondan a la luz. Los participantes no recuperaron una visión normal, pero han vuelto a percibir elementos que antes no distinguían.El ensayo incluyó a diez personas, de las cuales seis mejoraron su sensibilidad a la luz de forma relevante. Además, varios participantes avanzaron en tareas como localizar objetos o seguir líneas mientras utilizaban las gafas. Los resultados amplían lo observado en 2021, cuando el equipo comunicó una recuperación visual parcial en un único paciente.Cómo consiguen que el ojo vuelva a responder a la luz El sistema transforma las imágenes en luz que estimula la retina / Crédito: Dr. Chloé Pagot, Ph.D., Streetlab, ParisLa investigación, publicada en The New England Journal of Medicine, está liderada por José-Alain Sahel, de la Universidad de Pittsburgh, y Botond Roska, del Instituto de Oftalmología Molecular y Clínica de Basilea. Según explica este último, el objetivo principal era evaluar la seguridad del tratamiento. También estudiaron si permitía recuperar funciones visuales en personas con una degeneración muy avanzada. Suscríbete a la newsletter de Andro4allLa retinosis pigmentaria destruye progresivamente las células que captan la luz en la retina, el tejido situado en el fondo del ojo. Al principio suele dificultar la visión nocturna. Después reduce la visión periférica y puede terminar causando ceguera. Es una enfermedad que puede deberse a alteraciones en más de cien genes distintos, lo que complica desarrollar tratamientos para cada causa.Para abordar esa pérdida, los investigadores recurren a la optogenética: modificar células para que respondan a estímulos luminosos. Mediante una inyección en el ojo, introducen un gen que permite producir una proteína sensible a la luz, llamada ChrimsonR. El tratamiento actúa sobre células ganglionares que todavía sobreviven en la retina y participan en el envío de información visual al cerebro.Las gafas son la otra parte del proceso. Su cámara recoge lo que hay delante y envía esa información a un procesador portátil, que la transforma en patrones de luz. Después, un proyector incorporado en las gafas dirige esos patrones hacia el ojo para activar las células modificadas. Así, el sistema combina el tratamiento biológico con un dispositivo que adapta la información del entorno. Un participante utiliza las gafas para localizar un cuaderno / Crédito: Dr. Chloé Pagot, Ph.D., Streetlab, Paris.Es una vía diferente a la del implante ocular PRIMA, que también utiliza gafas, pero proyecta información sobre un chip colocado bajo la retina. Además, PRIMA está destinado a otra enfermedad: la degeneración macular asociada a la edad. Ambos forman parte de las investigaciones en oftalmología para recuperar capacidades visuales, aunque sus mecanismos y pacientes son distintos.En cuanto a la seguridad, la mayoría de los efectos adversos oculares fueron leves o moderados, como inflamación temporal o aumentos transitorios de la presión del ojo. Lo importante es que los investigadores también registraron señales visuales en el cerebro y observaron que algunos pacientes localizaban mejor los objetos. Una hora hablando de suicidio con ChatGPT y ninguna alerta para los padres: Common Sense Media pone a prueba la seguridad para adolescentes que promete OpenAIPor ahora, sigue siendo un tratamiento experimental evaluado en un grupo pequeño. No permitió recuperar una vista normal ni la capacidad de leer. Su alcance está en haber conseguido cierta percepción visual en personas con una pérdida profunda de visión, un resultado que deberá ampliarse y comprobarse con nuevas investigaciones.