La planta de la burundanga crece en los arriates de un pueblo de Granada y los vecinos están desesperados

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Los vecinos de Belicena, una localidad perteneciente a Vegas del Genil, en Granada, llevan alrededor de una semana preocupados por la aparición de algo tan bonito como peligroso en sus calles. Se trata del estramonio (Datura stramonium), una planta muy tóxica, conocida por su contenido en alcaloides como la atropina o la escopolamina (coloquialmente llamada burundanga). Todo comenzó cuando el Ayuntamiento cambió la tierra de algunos de los arriates de la urbanización del Ventorrillo. Por eso, lo primero que han hecho desde la Plataforma Vecinal Defiende Vegas del Genil ha sido ponerse en contacto con el consistorio. De momento, según ha explicado a Xataka su presidente, Francisco José Luque Navarro, no han recibido una respuesta. También han hablado con expertos, pero han obtenido consejos heterogéneos. Unos dicen que no hay peligro siempre que no se coma. Otros, que deben extremar las precauciones. ¿A quién deberían hacer caso entonces? Una planta común, pero peligrosaSegún explican desde el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO), el estramonio es una planta naturalizada en casi todas las zonas templadas y cálidas del mundo. Puede encontrarse naturalmente en cultivos como el girasol, el maíz, el olivo o la remolacha, y también en zonas urbanas. Se reproduce muy eficazmente a través de semillas capaces de germinar en cualquier momento del año si las condiciones son favorables. Por eso, una vez que aparece, puede ser una planta difícil de eliminar.El problema es que no solo puede desplazar a otras plantas autóctonas por competir con ellas por los nutrientes del suelo. También es peligrosa para los animales, humanos incluidos. Y es que todas las partes de la planta tienen alcaloides tóxicos, aunque se concentran sobre todo en las semillas. Como ya hemos visto, dos de los más conocidos y tóxicos son la atropina y la escopolamina. La primera tiene una dosis tóxica de 3 a 5 mg, mientras que la segunda ya puede mostrar toxicidad con solo 2 mg. En cuanto a los niños, ambas pueden ser tóxicas en dosis de solo 0,1 mg/kg de peso corporal. Todo esto equivaldría a unas 30-50 semillas, que no es demasiado, por eso se debe prestar especial atención a ingestas accidentales, sobre todo en el caso de los niños. Además, cuando esas dosis se elevan, la toxicidad puede llegar a ser mortal. Es un tema serio. ¿Qué se debe hacer?Desde MITECO recomiendan eliminar las plantas cuanto antes. Puede hacerse de forma manual, siempre usando guantes y gafas. Y es que, si bien la mayor parte de la toxicidad se debe a la ingesta, también se han descrito casos de toxicidad a través de las mucosas de los ojos. En el caso de la piel no hay evidencias tan claras, aunque algunas revisiones mencionan el riesgo de irritación. Además, si llevamos las manos sucias a los ojos o la boca sí que se puede producir una intoxicación. Usar las protecciones adecuadas es muy importante. Generalmente la planta se retira bien de forma manual. No obstante, es importante hacerlo antes de que salgan los frutos; ya que, una vez que están presentes las cápsulas con las semillas, es mucho más difícil eliminar la planta por completo. Las semillas pueden quedarse en la tierra y salir después, como puede que pasase en los arriates de Belicena.  Las plantas se deben eliminar antes de que salgan los frutos. Crédito: Michael Pirrello (Wikimedia Commons) De todos modos, hay otras opciones más allá de la retirada manual. Algunos herbicidas son eficaces contra esta planta y, además, se han encontrado formas prometedoras de eliminarla mediante control biológico, especialmente con el insecto Trichobaris bridwelli. Si la planta está en suelo público, lo ideal sería que las instituciones pertinentes se hagan cargo. En el caso de Belicena, puesto que la planta no está en jardines privados, sino en la vía pública, lo lógico sería que sean los jardineros del Ayuntamiento los que se hagan cargo. De momento, los vecinos han usado las redes sociales para informar de la situación, como explica Luque Navarro, “con la máxima cautela”. Temen sobre todo por los niños y las mascotas del barrio, por lo que actualmente todos están velando para que ni unos ni otros se acerquen a las plantas “hasta que haya una respuesta clara del Ayuntamiento y se tome alguna medida”. En Xataka 3.000 años colocándonos: ya sabemos qué sustancia consumían los europeos prehistóricos para sus ritos chamánicos En definitiva, aunque lo que ha sucedido en esta localidad granadina no es nada extraordinario, sí que es cierto que es una situación a la que se debe prestar atención. Los vecinos insisten en que solo piden que se les escuche y se tomen las medidas necesarias “para no crear más alarmismos e intranquilidad”. Mientras tanto, lo que están haciendo es lo correcto en una situación así. Evitar cualquier tipo de contacto sin protección con la planta y prestar especial atención a niños y mascotas. Imagen | Michel LangeveldEn Xataka | España se enfrenta a su mayor reto agrario del siglo: convertir en regadío 1.901.529 hectáreas de olivar antes de que sea tarde - La noticia La planta de la burundanga crece en los arriates de un pueblo de Granada y los vecinos están desesperados fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .