Todo comienza durante la reforma. Unos obreros realizando unas obras en una antigua mansión de Suffolk, Inglaterra, encuentran una vieja jarra enterrada. El propietario de la casa era nada menos que Bill Wyman, bajista de los Rolling Stones durante tres décadas. Aquel descubrimiento aparentemente insignificante despertó en la leyenda del rock una obsesión por averiguar qué otros secretos escondían la tierra. Años después, armado con un detector de metales, iba a recuperar un tesoro romano que llevaba 1.700 años olvidado.Medieval. Hablamos de una propiedad del siglo XV que Wyman había comprado en 1968, cuando todavía recorría el mundo con los legendarios Rolling. Durante unas obras, unos trabajadores desenterraron una antigua jarra de agua, un objeto que despertó la curiosidad del músico por el pasado de aquellos terrenos. Wyman ya tenía interés por la historia y el coleccionismo, pero aquel hallazgo le animó a investigar personalmente lo que podía esconderse bajo sus pies. De hecho, en 1991 compró su primer detector de metales y comenzó un hobby que lo llevaría a recorrer los campos de Suffolk en busca de objetos enterrados. En Xataka Creíamos que los Wari conquistaron a los Nazca por la fuerza, pero cuatro momias no "dicen" lo mismo De los estadios al barro inglés. Wyman había formado parte de la banda británica desde 1962, viviendo tres décadas de conciertos multitudinarios, giras internacionales y algunos de los episodios más célebres de la historia del rock. Abandonó oficialmente el grupo en 1993 y encontró en la arqueología una actividad a la que dedicar buena parte de su tiempo. Su entusiasmo llegó a tal punto que describió la búsqueda de objetos históricos por la campiña inglesa como una experiencia incluso más estimulante que actuar con los Rolling Stones. Aquella afición se convirtió en una actividad meticulosa que mantendría durante décadas. Wyman en 1965 Primeras señales del Imperio. Sus exploraciones comenzaron a dar resultados cuando el detector identificó monedas antiguas y pequeños objetos metálicos enterrados en los campos. Con el paso de los años, Wyman recuperó más de 200 monedas romanas, además de broches, una llave de bronce y numerosos fragmentos de cerámica. La acumulación de materiales de época romana despertó su interés por la posibilidad de que aquellos terrenos hubieran estado habitados durante la ocupación de Britania. El músico empezó a estudiar la distribución de los hallazgos para reconstruir la historia del lugar.Una granja de 1.700 años. El descubrimiento más importante llegó cuando las monedas y los demás vestigios permitieron identificar una explotación agrícola romana hasta entonces desconocida. Wyman situó su ocupación aproximadamente entre los años 260 y 380 después de Cristo, cuando buena parte de la actual Inglaterra pertenecía al Imperio romano. Los objetos recuperados apuntaban a la existencia de una comunidad dedicada a actividades rurales, aunque la distribución exacta de sus edificios sigue siendo incierta. El yacimiento quedó incorporado al registro arqueológico de Suffolk, identificado con la referencia MSF6324, permitiendo que aquella información pasara a formar parte del patrimonio histórico documentado de la región. Algunos de tesoros encontrados por Wyman Un tesoro y siglos de historia. Las búsquedas de Wyman también revelaron objetos pertenecientes a otras épocas, entre ellos monedas medievales, herramientas de sílex y fósiles. Entre sus hallazgos figuraban una moneda de oro de 1361 y otra acuñada durante el reinado de Harold II, el último rey anglosajón de Inglaterra, muerto en 1066. Su colección llegó a reunir alrededor de 300 monedas de distintas épocas, según publicó The Independent. La diversidad de los descubrimientos mostraba hasta qué punto los campos británicos conservaban testimonios de sucesivas generaciones de habitantes.A las vitrinas de un museo. La importancia de sus descubrimientos terminó llevando parte de la colección al museo Moyse's Hall de Bury St Edmunds, donde se exhibieron una cerradura romana y un sello del siglo XVII, entre otros objetos.La exposición también incluyó una espada y herramientas de bronce que su compañero de los Rolling Stones, Charlie Watts, le había regalado. Wyman amplió su actividad publicando en 2005, junto con Richard Havers, el libro Bill Wyman's Treasure Islands, dedicado a los descubrimientos arqueológicos británicos. En 2007 comenzó además a comercializar detectores de metales diseñados para facilitar la iniciación de nuevos aficionados, incluidos los niños. En Xataka Creíamos que lo peor de la peste negra fueron los millones de muertos de la Edad Media. Hubo algo peor: cuatro siglos de oleadas La segunda vida de una leyenda del rock. Como le ocurrió a Bryan May (Queen), en su caso con la astrofísica, la arqueología terminó convirtiéndose en una de las grandes pasiones de Wyman, que siguió desarrollando proyectos musicales, fotográficos y editoriales después de abandonar los Rolling Stones.Su trabajo con los detectores contribuyó a documentar vestigios históricos y a despertar interés por la conservación del patrimonio. Y todo había comenzado con unos obreros, una vieja jarra enterrada en su mansión y la curiosidad de un músico que decidió seguir buscando. Aquella primera pista acabó conduciéndolo hasta los restos de una granja romana cuya existencia había permanecido desconocida durante siglos.Imagen | Marcel Antonisse, V. K. Hietanen, WymanEn Xataka | La Alhambra lleva más de seis siglos aguantando terremotos. Ahora quiere un plan por escrito para salvar sus Palacios NazaríesEn Xataka | Los primeros "expats" de la historia vivían junto al Vaticano: Roma tenía un barrio inglés en el año 950 - La noticia Unos obreros hallaron una vieja jarra en casa de un Rolling Stone. El hallazgo llevó a la leyenda del rock hasta un tesoro desconocido del Imperio Romano fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .