Un equipo de Barcelona encuentra la fuga oculta que limita las placas solares: taparla podría llevar su eficiencia teórica hasta casi el 43%

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Para poder mejorar una placa solar, lo primero que suele hacerse es intentar captar más luz. Sin embargo, un equipo de Barcelona ha encontrado otra forma de aprovechar el sol: controlar la luz que la propia célula solar devuelve al exterior.Los investigadores del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) han demostrado en el laboratorio que es posible reducir esa pérdida modificando la estructura de una célula solar. El avance abre la puerta a eficiencias teóricas cercanas al 43%, pero la prueba todavía no ha alcanzado esa cifra.La luz que sale de una placa solar también importa Imagen del dispositivo solar utilizado por el equipo de Barcelona para reducir la pérdida de luz y mejorar la conversión de energíaUna célula solar recibe la luz desde una dirección bastante específica: la del Sol. Pero, al mismo tiempo, el material puede emitir parte de esa energía luminosa hacia muchos puntos diferentes. Esa diferencia provoca una pérdida que reduce la electricidad que puede aprovecharse, incluso recibiendo la misma cantidad de luz.Los científicos la conocen como pérdida de Boltzmann, pero la idea es sencilla. Es como intentar llenar un recipiente mientras parte de lo que entra acaba escapando por distintos lados. La propuesta del ICFO consiste en limitar las direcciones por las que puede salir esa luz.El equipo, dirigido por Jordi Martorell y con Francisco Bernal Texca como primer autor del estudio, trabajó con una célula solar orgánica, sin silicio. Añadieron una combinación de capas y dos contactos de plata que actúan como una pequeña cámara para controlar el recorrido de la luz.El diseño permite que la luz solar entre con facilidad, pero dificulta que la célula emita luz en ángulos muy abiertos. Así se reduce una fuente de pérdidas sin tener que recurrir a un proceso de fabricación complejo.La investigación se suma a otros avances fotovoltaicos, como las células flexibles que han superado el 28% de eficiencia, aunque en este caso en concreto se busca controlar únicamente la luz que sale.El 43% es una posibilidad teórica, no un récord conseguidoEl estudio, publicado en Energy & Environmental Science, aborda una barrera conocida: el límite teórico del 33,16%, calculado para las células solares convencionales de una sola unión bajo determinadas condiciones.Según los investigadores, restringir suficientemente la salida de la luz permitiría acercarse al 43%. Pero conviene distinguir entre demostrar el método y alcanzar esa eficiencia: la prueba ha mejorado una célula orgánica, no ha logrado convertir el 43% de la luz solar en electricidad.Todavía no está del todo claro cuándo llegará a paneles comerciales. Habría que comprobar su funcionamiento en otras tecnologías y su resistencia fuera del laboratorio. De hecho, otros equipos están probando paneles de perovskita que mantienen un buen rendimiento con el calor y la humedad.Si esta estrategia funciona a gran escala, producir la misma electricidad podría requerir menos superficie y materiales. Por ahora, el hallazgo demuestra algo prometedor: para sacar más partido al Sol, también hay que prestar atención a la luz que dejamos escapar.