Como en él es habitual, José Mourinho salió a la sala de prensa de Valdebebas unos minutos antes de la hora prevista para su comparecencia. Chándal del club, unos buenos días de voz enérgica y una sonrisa. Dientes, dientes. Se le venía encima una comparecencia complicada, tras un parón de selecciones con Mbappé otra vez en el foco. Y no precisamente por sus goles. «Había muchos asuntos estas tres semanas que podían alimentar vuestro trabajo, como la posible sanción al City , el viejo caso Negreira o lo de Cristiano y el seleccionador de Portugal, pero no han sido suficientes. El Madrid es el Madrid y siempre hay que sacar algo. Me parece ridículo lo que se ha montado con Mbappé», censuró. El técnico portugués no solo no rehuyó la polémica, sino que además salió en defensa de su estrella, cargó contra los medios de comunicación y denunció una campaña que tiene como objetivo poner al Bernabéu en contra de Kylian: «Si mañana se produce esa situación de juicio a Mbappé, para vosotros, la prensa, será una gran victoria». A ojos de Mourinho, el francés ha tenido un comportamiento intachable durante este parón. Por eso quiso relatar al detalle unas polémicas, para él artificiales, que solo están en la imaginación de los medios. El luso reconstruyó el proceso de recuperación de Mbappé, asegurando que el delantero se sometió a pruebas después de lesionarse con Francia y acudió a un especialista externo por los antecedentes de su rodilla. Ambos diagnósticos coincidieron y, a partir de ahí, todo se desarrolló con normalidad, incluidos sus días libres. «Primero, se dijo que había estado en una discoteca, cuando no era una discoteca, sino un local transformado para un evento privado durante la Semana de la Moda de París. Después, lo de la bicicleta en Suiza, que era un hotel formado por pequeñas casas, donde podía moverse en bicicleta por las zonas comunes y disfrutar de una tranquilidad absoluta. Y parecía que estaba haciendo la Vuelta a Suiza», ironizó. Una retranca que también tiene como sustento para defender a Vinicius. El brasileño no se ha metido en líos durante el parón ( sí antes, con el tema de las camisetas de apoyo a Ceuta ), pero su bajísimo rendimiento deportivo pide a gritos pasar algún partido en el banquillo. Sobre todo, si Mourinho aplicase la meritocracia de la que siempre ha presumido durante su carrera como entrenador. Pero ese concepto, que ha sido su esencia, ha evolucionado. Ahora, Mourinho entiende que la meritocracia no puede reducirse a los números: «Meritocracia sí, pero también apertura de miras». Para el portugués, la gestión de un vestuario exige interpretar el momento de cada jugador y encontrar la fórmula que le permita recuperar su mejor versión. «La meritocracia pura tiene sus riesgos, porque puedes contribuir a que un jugador necesite más tiempo para recuperar su estado normal», argumentó. Además, Mourinho cree que a Vinicius se le juzga con ciertos prejuicios : «Con Vinícius me duele que quiera tanto ser el jugador que marque la diferencia, pero que a la vez esté sufriendo… ¿Eso quiere decir que va a jugar siempre hasta que vuelva o llegará un momento en que haya un plan específico y tenga que ir al banquillo? Pues miren, yo, al madridismo verdadero, no lo toco. Solo lo respeto. Pero me hace mal al corazón cuando a un chico como Vinicius, que es de otro mundo, influenciado por muchos de vosotros, el madridismo no le esté ayudando». Otra vez la prensa como culpable. Y es que Mourinho entiende que Mbappé y el brasileño, además del resto de su plantilla, son ejemplares en su actitud porque, si no fuera así, tomaría medidas. Pero entiende que no es el caso: «Yo le prometo al Bernabéu que, cuando un jugador del Madrid no se comporte como un jugador del Madrid las 24 horas del día, tanto como futbolista como ciudadano, no lo va a ver porque estará en casa. Ni siquiera le daré la oportunidad de sentarse en el banquillo. Por eso Mbappé va a jugar contra el Villarreal, porque no ha incumplido sus obligaciones con el Real Madrid». Seguramente, también Vini sea titular, pero eso sí que no lo aseguró un Mourinho que sabe que, ante los castellonenses, además de tres puntos decisivos, se juegan una pitada de un sector de la afición: «No hace falta ser Einstein para entender que vuestro objetivo es que mañana les piten», dijo Mourinho antes de mandar un mensaje a la afición. El luso tiene la esperanza de que el público actúe con justicia, una palabra que el portugués vinculó a la capacidad de interpretar lo que considera que hay detrás de la polémica: «Ser justo significa ser inteligente, leer entre líneas y entender las dinámicas y los objetivos».