Casi tres meses después de la crisis migratoria de Ceuta, el rey de Marruecos, Mohamed VI, ha defendido la soberanía de su país para decidir sus relaciones internacionales, y ha advertido de que la cooperación con España no puede estar sujeta a "ninguna presión o amenaza, ni a ningún chantaje".Durante la apertura de la nueva legislatura parlamentaria, el monarca criticó las declaraciones de determinados sectores políticos y mediáticos españoles, aunque no mencionó expresamente a Ceuta.Mientras tanto, la ciudad autónoma continúa afrontando las consecuencias de aquella crisis ante la próxima visita de los Reyes, prevista para los días 13 y 14 de octubre. Según el Gobierno, desde agosto han regresado a Marruecos o han sido expulsadas 11.026 personas, aunque todavía quedan migrantes en situación irregular, especialmente en el asentamiento del Guano.Las protestas vecinales continúan, y reclaman soluciones para recuperar la normalidad en la ciudad.