A punto de que la amnistía sea una realidad en todos los ámbitos, los tribunales que aún tienen asuntos entre manos se enfrentan a esta situación de formas diversas. El mayor contraste es fácilmente apreciable entre el Tribunal Supremo y el Tribunal de Cuentas. El juez Pablo Llarena levantó la orden de detención pendiente sobre el expresidente Carles Puigdemont y el resto de procesados en rebeldía nada más tener noticia de que el Tribunal Constitucional había amparado a la 'exconsellera' Dolors Bassa, mientras que el órgano fiscalizador lleva retrasando la decisión de amnistiar la responsabilidad contable del 1-O desde el pasado mes de julio.Seguir leyendo....