El amor, la muerte, el sentido de la vida , la culpa, el azar y la dificultad por encontrar la felicidad son elementos que forman parte de la vida de la gran mayoría de las personas en el mundo. Estas pueden afectar en mayor o menor medida a cómo una persona se desarrolla y crece a lo largo de los años, suponiendo algunos de los dilemas mentales más comunes en muchas ocasiones. Es por ello que, cuando tienen protagonismo en la cultura, hablando de ellos en libros, películas , series o canciones, suelen calar hondo en la sociedad, sobre todo cuando se incluyen con fluidez y naturalidad, o cuando se mezclan con géneros como la comedia. En el caso del cine, un ejemplo que lo prueba es la trayectoria del director Woody Allen, de 90 años . El reconocido cineasta estadounidense se caracteriza, entre otras cosas, por un cine muy centrado en las relaciones humanas y las contradicciones que se pueden dar en la vida, a menudo confrontando lo racional con lo sentimental o emocional. A pesar de que Allen se ha enfrentado a diferentes polémicas a lo largo de su trayectoria, especialmente por las acusaciones de abuso sexual formuladas por su hija adoptiva Dylan Farrow y por su relación y posterior matrimonio con Soon-Yi Previn, su huella en el séptimo arte es imborrable. Con una carrera de más de cinco décadas, el cineasta neoyorquino ha dirigido algunas de las películas más reconocidas del cine contemporáneo como 'Annie Hall', 'Manhattan' o 'Hannah y sus hermanas', que le han convertido en una figura fundamental del cine estadounidense y en uno de los directores más influyentes y prolíficos de las últimas décadas. Es por ello que tanto su obra como su persona se han vuelto referentes para muchos, e incluso llegando a considerar algunas de sus citas y frases como filosofía de vida. Un ejemplo de ello es la siguiente: «¿Sabes cuál es mi filosofía? Que es importante pasarlo bien, pero también hay que sufrir un poco, porque, de lo contrario, no captas el sentido de la vida». Estas palabras de Allen, aunque no pertenecen a una declaración en la vida real, sí fue ideada y pronunciada por él, ya que forma parte de la película 'Broadway Danny Rose' (1984) escrita y dirigida por el cineasta neoyorquino, donde además el cineasta hace del protagonista que dice la frase durante una conversación Con estas palabras, Allen transmite la necesidad de que haya contrastes en la vida para ayudarnos a valorar lo bueno que nos ocurre. Esta cita, considerada célebre por muchos, también puede hacer referencia al hecho de que alguien aprende sobre todo de los momentos más difíciles y duros de la vida, haciendo del sufrimiento una manera de avanzar y aportarnos conocimiento conforme pasan los años. Además, la frase refleja ese punto existencialista que suele caracterizar a las obras de Allen, aunque tratada de un modo cotidiano y cercano en muchas ocasiones, donde acostumbra a mezclar el humor con la angustia.