A veces, hacer una película sobre un personaje de cómics poco conocido puede resultar en un bombazo: ahí está el caso de Iron Man para demostrarlo. Otras, sin embargo, da pie a todo lo contrario, como demuestran Kraven el Cazador y el resto del 'spiderverso', entre otros títulos. El caso de DC y Clayface, sin embargo, es especial: no es solo que James Gunn y el director James Watkins se la hayan jugado llevando al cine a uno de los enemigos más grimosos de Batman, sino que la cinta está llevándose ataques en redes sociales... por parte de algunos fans de los cómics, indignados ante el hecho de que un supervillano 'menor' reciba su propio filme. A estas alturas, Gunn podría renunciar a meterse en otra polémica internauta, pero cada uno es como es y el productor no se ha resistido. Sus palabras en un hilo de Threads dan a entender lo harto que está de todo esto... y la poca gracia que le hace que el destino de un universo compartido dependa de los caprichos del fandom. "Prefiero esto a un guion escrito sin ganas"Con un guion escrito por Hossein Amini (Drive) sobre una idea de Mike Flanagan, Clayface sigue los pasos de Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un actor cuyas aspiraciones al estrellato se irán al traste después de que su rostro quede desfigurado. Los experimentos de una científico (Naomie Ackie) le darán la esperanza de recuperar su carrera... hasta que los efectos secundarios del fármaco empiecen a hacerse notar en forma de body horror. La solera del personaje (cuya primera versión debutó en papel en 1940) y el hecho de que este protagonizase episodios memorables de Batman, la serie animada no han impedido que algunos internautas arremetan contra la película, asegurando que nadie había pedido ver a Clayface en pantalla grande. Algo a lo que James Gunn ha respondido airadamente. "¿Quién pidió ver Regreso al futuro, Casablanca, Algo pasa con Mary, El laberinto del fauno, Mad Max: Furia en la carretera, Weapons o Matrix?", espeta Gunn. "Aunque lo parezca a veces, Hollywood no es un sitio donde la única forma de hacer una película es que el público vote qué propiedad intelectual quiere volver a ver por enésima vez", prosigue. "A veces, alguien -primero Mike Flanagan, y después James Watkins y Hossein Amini- se inspira en un personaje relativamente poco conocido para hacer una historia que, creo yo, es muy especial", continúa el autor de Guardianes de la galaxia. "Yo prefiero mil veces esa inspiración a un guionista tratando de ganarse la vida escribiendo sin ganas un guion sobre un personaje popular por el que no siente pasión alguna". Si bien las palabras de Gunn son muy atinadas, resulta irónico que mencione a Mike Flanagan, ya que este último se ha distanciado educadamente de la película. "Clayface no es mía: es una película de James Watkins", señaló el director, que ahora estrena su adaptación televisiva de Carrie. Y remachó: "Escribí un guion que me gustaba mucho, lo entregué y eso fue lo último que supe de él". Así pues, aunque las rabietas a cuenta de Clayface parecen tormentas en un vaso de agua, y por mucho que James Gunn tenga derecho a señalarlas como tales, cualquiera diría que olvida otro problema de Hollywood: el de los productores que moldean sus proyectos como plastilina... o como el rostro de Matt Hagen cuando este hace sus cosas de supervillano.