ERC ultima un acuerdo con Podemos para integrarlo en su candidatura a cambio de que no compita en Cataluña

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El portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, repetirá como cabeza de cartel por Barcelona en las próximas elecciones generales con su partido. Se resuelve así la incógnita que ha marcado las negociaciones los últimos días entre Rufián y el líder de la organización, Oriol Junqueras. Según ha podido saber infoLibre, la decisión iría ligada a la incorporación de Podemos a la candidatura de ERC y que contaría con, al menos, un puesto de salida a cambio de que los morados no se presenten en Cataluña. Esa persona, sin embargo, no sería Irene Montero, designada candidata de Podemos a las generales, que mantendría su candidatura en Madrid. Rufián, a cambio, pediría públicamente el voto para Montero fuera de Cataluña.Fuentes de ERC consultadas para esta información sitúan ambos movimientos dentro de una estrategia política más amplia que el acuerdo con Podemos. Insisten en que el objetivo del diputado nunca fue sustituir a la vicepresidenta Yolanda Díaz, candidata de Sumar el 23J, ni liderar una nueva candidatura de la izquierda española, sino "explorar una fórmula de cooperación entre las izquierdas soberanistas y las fuerzas progresistas del conjunto del Estado". Aunque el republicano ha abogado por integrar también a otras fuerzas como los comunes o la Cup, por el momento no está prevista la incorporación de otras organizaciones del denominado Frente Amplio. La decisión de incorporar a los morados deberá ser ratificada en la Ejecutiva de ERC esta tarde, pero las fuentes consultadas señalan que ya está "muy avanzada" tras una reunión entre las direcciones que tuvo lugar este pasado sábado.El acuerdo entre Rufián y Montero dibujaría un modelo de colaboración distinto al de las coaliciones tradicionales. No se trataría de fusionar las candidaturas de ERC y Podemos en todo el territorio, sino de establecer una distribución de apoyos en función de las circunscripciones electorales. En Cataluña, ERC encabezaría la candidatura y Podemos renunciaría a competir con una lista propia. La formación morada obtendría presencia en la candidatura republicana mediante la incorporación de una persona de su organización, cuya identidad y posición en la lista todavía se desconoce.Fuera de Cataluña, la fórmula sería diferente. Podemos mantendría su candidatura con Irene Montero —que mantiene su condición de celebrar primarias abiertas— y recibiría el respaldo político de Rufián, que se comprometería a pedir el voto para ella. Sin embargo, todavía no está claro si los morados buscarían un acuerdo con las fuerzas del denominado Frente Amplio o decidirían ir en solitario con el respaldo puntual del dirigente de ERC.El entendimiento permitiría al actual portavoz de ERC concretar, al menos parcialmente, su propuesta de colaboración entre fuerzas de izquierda. Desde hace meses, el portavoz defiende la necesidad de superar la fragmentación electoral mediante acuerdos adaptados a las distintas circunscripciones, pero desde Esquerra se habían desvinculado por completo. En mayo, Rufián planteó públicamente su disposición a encabezar un proyecto de colaboración de las izquierdas, que acotó únicamente a Cataluña después.La fórmula pactada con Montero supone una primera traducción electoral de esa propuesta, aunque con un perímetro mucho más reducido que el inicialmente defendido por el republicano. Con todo, Rufián abre la puerta a participar en debates electorales nacionales en representación no solo de su partido sino también de la izquierda española.Las fuentes del entorno del diputado vinculan esta operación con sus advertencias previas sobre las consecuencias electorales de una izquierda fragmentada. Antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara el adelanto electoral, Rufián ya advirtió de que convocar elecciones generales sin haber construido una alternativa sólida a la izquierda del PSOE suponía asumir un riesgo político considerable.En su entorno consideran que ese escenario no ha cambiado. Las conversaciones entre los partidos progresistas no han cristalizado todavía en una oferta conjunta capaz de resolver la división del espacio y reprochan a Sánchez la decisión de convocar las elecciones en esas condiciones. A su juicio, el presidente del Gobierno ha asumido una responsabilidad política al adelantar la cita con las urnas sin que exista una arquitectura electoral suficientemente articulada a su izquierda.Esta preocupación está detrás de los contactos que Rufián ha mantenido durante los últimos meses con representantes de distintas organizaciones. Fuentes de ERC rechazan que Rufián haya participado en una competición por el liderazgo de ese espacio y aseguran que su actuación se ha limitado a "hablar y escuchar a los distintos interlocutores para explorar las posibilidades de colaboración".Insisten, además, en que Rufián no ha vetado a ninguna formación ni pretende participar en los enfrentamientos públicos entre dirigentes. Tampoco tiene intención de difundir los detalles de las negociaciones o alimentar las disputas entre partidos que "interesan principalmente a sus protagonistas y provocan un creciente cansancio entre los electores"El potencial entendimiento con Montero coincide con el desenlace de varios días de tensión entre Rufián y la dirección encabezada por Oriol Junqueras. El conflicto no se limitaba a decidir quién ocuparía el primer puesto de la candidatura por Barcelona. La discusión también afectaba a la composición de las listas, al margen de autonomía política del portavoz republicano y a su capacidad de influencia sobre el futuro grupo parlamentario.Junqueras había manifestado públicamente su voluntad de que Rufián repitiera como candidato. El pasado martes aseguró que volvería a encabezar la lista de ERC, pese a que el diputado todavía no había confirmado su disposición a presentarse. Pero el respaldo público del presidente republicano no había conseguido despejar las diferencias. Rufián reclamaba unas condiciones mínimas para afrontar la campaña y desarrollar su proyecto político, mientras la dirección de ERC mantenía sus propios criterios para las candidaturas.La tensión se hizo especialmente visible este jueves. Rufián manifestó públicamente su voluntad de seguir representando a ERC, pero insistió en que quería hacerlo acompañado de otras fuerzas de izquierda. Al mismo tiempo, el partido contemplaba alternativas para la candidatura de Barcelona y Jordi Albert, dirigente próximo a Junqueras, comenzaba a posicionarse para formar parte de la lista. Finalmente, Rufián ha aceptado encabezar la candidatura y, aunque todavía no se han revelado los nombres de quiénes le acompañarán, no repetirán nombres como Pilar Valluguera y Jordi Salvador. Tampoco está confirmado que lo haga Francesc Marc Álvaro, fichaje de ERC el 23J.El papel de Irene Montero ha sido central en esta operación. La dirigente de Podemos viene defendiendo la necesidad de construir una candidatura unitaria de izquierdas, aunque su organización mantiene diferencias importantes con las fuerzas que trabajan en el denominado Frente Amplio. La formación morada había planteado la celebración de primarias abiertas para decidir el liderazgo de una eventual candidatura conjunta. Esa propuesta encontró la resistencia de Movimiento Sumar, cuya dirección apostaba por alcanzar un acuerdo entre organizaciones en lugar de ir una competición interna.El eventual entendimiento con Rufián abre una vía de colaboración distinta y más acotada. Podemos renunciaría a competir electoralmente en Cataluña, pero, en todo caso, no abandonaría su proyecto en el conjunto de España. La idea es que Montero siga encabezando su candidatura y reciba, a cambio, el respaldo de uno de los dirigentes más reconocibles de ERC.Para Rufián, la operación permitiría incorporar a Podemos a su propuesta de colaboración electoral sin esperar a que se resuelvan todas las diferencias entre las organizaciones del espacio situado a la izquierda del PSOE. De hecho, no está claro qué harán el resto de organizaciones del denominado Frente Amplio.El pacto llega en un momento de especial incertidumbre para la izquierda alternativa. Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes trabajan en la construcción de un Frente Amplio con vistas a las elecciones generales del 29 de noviembre, mientras continúan las conversaciones sobre su liderazgo y la eventual incorporación de otras organizaciones. La propuesta de Rufián había despertado interés en distintos sectores de ese espacio, pero también reservas sobre su alcance, su dirección política y su compatibilidad con los proyectos ya existentes.El acuerdo con Montero no resolvería por sí solo esas diferencias. Según la información facilitada, la operación se limitaría inicialmente a ERC y Podemos, sin que esté prevista la incorporación de otras fuerzas. Esta circunstancia introduce una distinción importante entre la aspiración política que Rufián ha defendido durante los últimos meses y la fórmula electoral que habría conseguido negociar. Frente a la idea de un gran frente común de izquierdas, el resultado inmediato sería un acuerdo bilateral.Eso no significa necesariamente que las conversaciones con otras organizaciones hayan concluido. El escenario sigue abierto y no se descartan novedades, aunque no existen elementos suficientes para afirmar que haya nuevas incorporaciones acordadas. La proximidad de las elecciones y los plazos de confección de candidaturas obligan, en cualquier caso, a concretar rápidamente los entendimientos políticos. Los acuerdos deberán traducirse en listas, decisiones orgánicas y compromisos públicos antes de que puedan considerarse definitivamente cerrados.