La muerte de Maricarmen conmociona la acampada de Sol: “No vamos a parar, estamos indignados”

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“No son muertes, son asesinatos”. El sentimiento de rabia y tristeza inundó la Puerta del Sol al conocerse al final de la tarde la noticia del fallecimiento de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio el pasado 23 de septiembre ha encendido una reivindicación histórica por el derecho a la viviendaLos presentes en la plaza no escondían su indignación y dolor. “Espero que haya merecido la pena, si esto no cambia las cosas en España no sé qué nos queda. No se han dignado a tener una empatía con una mujer de 80 años y así ha terminado. A saber qué nos queda a los demás. Es una vergüenza enorme”, denunciaba Mónica, de 50 años, que lleva todos estos días de acampada apoyando la protesta. “Esto me llena de rabia, yo misma vivo en casa de mi madre porque no me puedo permitir un hogar propio”, añade al ser preguntada. El fallecimiento se conoció cuando se estaba celebrando en la entrada de la calle Alcalá una asamblea sobre cuestiones organizativas de la acampada. Nada más saberse la noticia, los asistentes decidieron celebrar un minuto de silencio en homenaje a Maricarmen. Al finalizar este, comenzaron los gritos de quienes demandaban que la acampada se trasladase al Congreso de los Diputados.La impotencia de los acampantes se notaba en el ambiente. En todos los rincones de la plaza se escuchaban los gritos de reacción a la muerte de un símbolo: “¡Maricarmen ha muerto!”, “¡Asesinos!”, "¡No es un desahucio es un asesinato!”, “¡Vergüenza!”.La muerte también llevó a que más participantes se sumasen a la protesta. Muchos de ellos decidieron encaminarse hacia el Congreso, al menos hasta donde la policía había permitido avanzar a los manifestantes. Allí se fueron sucediendo los minutos de silencio, aparecieron velas y mecheros de homenaje y resonaron las consignas que recordaban que lo suyo no fue solo un desahucio, sino el inicio de algo más grande: “Maricarmen vive, la lucha sigue”. Unos pocos de los manifestantes se salieron del cordón policial por la calle Ventura de la Vega, mientras la mayoría protagonizaba una sentada. “Queréis que seamos pacíficos, cómo cojones vamos a ser pacíficos”... expresaban algunos. “Maricarmen no era conflictiva, era un amor. No os creáis las palabras de esos vecinos a los que entrevistaron. Me traía la merienda, me daba amor cuando lo necesitaba”, comentaba una de las presentes en esa sentada. “Vamos a hacer mucho ruido, que se entere todo el mundo que estamos aquí”, añadían“Pese a la tristeza esto nos da mucha fuerza. Tenemos claro que la acampada va a durar más, no vamos a parar, estamos llenos de indignación, pero la noticia nos hace más fuertes. Guardamos esperanza de que el cambio está más cerca”, subrayaba Alejandra, una estudiante de 22 años que también participa activamente en la acampada, desde la sentada. Son sensaciones que comparte Rubén, de 30 años. Asegura que la muerte de Maricarmen le ha pillado “por total sorpresa” y que su conmoción es “enorme”. “Esto es una lucha por los derechos sociales y vamos a seguir de la misma manera o más”, enfatiza.La movilización continuará esta misma noche. Colectivos sociales y antidesahucios han convocado a partir de las 21.30 horas una vigilia en memoria de Maricarmen frente al portal de su casa, en el número 46 de Sainz de Baranda. "Ante el fallecimiento de Maricarmen, somos muchas personas las que no podremos dormir esta noche", señalan en la convocatoria, en la que llaman a "velarla colectivamente en su memoria".