El liderazgo coral del Frente Amplio tropieza con el reparto de Madrid y Barcelona

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El Frente Amplio empieza a tomar forma, pero no se libra de las habituales fricciones del espacio. Después de meses de conversaciones en las que ha ido ganando terreno la idea de sustituir los hiperliderazgos por una dirección coral, territorial y de funcionamiento confederal, como ha contado este miércoles infoLibre, la negociación entra ahora en el terreno en el que las izquierdas han encontrado históricamente mayores dificultades: convertir los acuerdos en listas electorales. O, dicho de otra manera, decidir quién va, en representación de qué circunscripción y en qué puesto.La propuesta lanzada este miércoles por Más Madrid ha acelerado esa discusión. La formación de Mónica García ha planteado que la exalcaldesa Ada Colau sea la candidata de ese Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno, pero que lo haga encabezando la lista de Barcelona. Más Madrid presenta la fórmula como una aplicación práctica del modelo confederal que las cuatro organizaciones fundadoras —Más Madrid, Movimiento Sumar, Izquierda Unida y comunes— llevan meses negociando: cada fuerza conserva su arraigo y autonomía territorial y ningún partido monopoliza por sí solo el proyecto estatal.El movimiento contiene, sin embargo, una segunda lectura. No sólo despeja parcialmente la incógnita de quién podría encabezar el Frente Amplio sino que intenta ordenar el tablero territorial sobre el que tendrán que ubicarse después el resto de dirigentes. Fuentes de los partidos que forman parte del Frente Amplio aseguran que hay un cierto consenso sobre el hecho de que Colau pueda convertirse en la referencia estatal del nuevo espacio, pero los comunes, IU y Movimiento Sumar discrepan del momento en que se ha lanzado la propuesta y, sobre todo, de que los de Mónica García elijan desde qué circunscripción debe hacerlo.Dichas fuentes explican a infoLibre que los comunes habían planteado otro esquema en la Ejecutiva del pasado lunes y que este pasaba por que la exalcaldesa encabezase la candidatura por Madrid. E interpretan el movimiento de Más Madrid de este miércoles de una manera muy concreta: aceptar a Colau como candidata presidencial, pero desplazar su candidatura a Barcelona para que así García consiga liderar en Madrid. La propia ministra de Sanidad ha reclamado públicamente que Más Madrid encabece la candidatura de la izquierda alternativa en su Comunidad alegando que se trata de una organización “robusta y sólida”.La formación de García defiende que trasladar la candidatura a la Presidencia fuera de la capital es además una forma de demostrar que la nueva alianza no se construye desde Madrid hacia los territorios, sino desde organizaciones con autonomía propia. Y desde el partido trasladan a este periódico que creen que Colau “estará encantada” de aceptarlo. Ahí empieza, sin embargo, el verdadero puzle.La discusión de fondo entre las organizaciones ha avanzado más que la de los nombres, aseguran varias de las formaciones implicadas. En las conversaciones desarrolladas durante los últimos meses se ha asentado la idea de construir un espacio menos dependiente de una única figura que el Sumar que concurrió a las generales de 2023 en torno a Yolanda Díaz. Un liderazgo que, echando la vista atrás, fuentes de Sumar reconocen que no cumplió las expectativas en lo orgánico.La fórmula que se viene manejando es la de un liderazgo compartido en el que las distintas fuerzas mantengan referentes propios y una fuerte implantación territorial. Públicamente, dirigentes de las organizaciones ya han hablado de una candidatura “muy coral” y de la necesidad de respetar las particularidades de cada territorio. Sobre el papel, esa arquitectura facilita el acuerdo: permite que una candidata aspire a la Presidencia sin convertir automáticamente al partido al que pertenece en la organización dominante del conjunto.El problema surge cuando esa estructura tiene que escribirse sobre una papeleta. ¿Quién encabeza Madrid si Colau va por Barcelona? ¿Dónde se colocaría Irene Montero si finalmente Podemos entra en una candidatura conjunta? ¿Qué representación corresponde a IU? ¿Quién ocupa los puestos inmediatamente posteriores al número uno? ¿Quién es la referencia en las autonomías donde no hay una izquierda asentada? ¿Y hasta dónde llega la autonomía territorial cuando un puesto en una circunscripción determina también el equilibrio estatal de la coalición? Son algunas de las preguntas más repetidas este miércoles.La negociación del liderazgo coral amenaza así con desembocar en una discusión bastante menos abstracta: la de los puestos de salida. La propuesta de Más Madrid llega justo cuando los comunes habían avanzado internamente en su apuesta por Colau en Madrid. La Ejecutiva de la formación catalana se mostró mayoritariamente favorable esta semana a que la exalcaldesa se convirtiese en la principal referencia electoral del Frente Amplio desde la capital. Un movimiento que tenía sentido porque, según entendían desde Cataluña, despejaba sus propias listas al situar a Aina Vidal como posible número uno y a Ernest Urtasun como dos (o viceversa).Por ese motivo, los comunes han enfriado la posibilidad de dar ya por cerrada la candidatura de Colau. "La negociación sigue abierta, estamos trabajando para hacer un acuerdo lo más amplio posible que incluya a todas las fuerzas políticas de izquierdas, con las que dialogamos para construir de manera sólida y cohesionada el Frente Amplio", resumen fuentes de la formación catalana. Un planteamiento secundado por Movimiento Sumar, donde aseguran que no quieren retransmitir las negociaciones a través de los medios y apuestan por continuar las conversaciones internamente.La propuesta de Más Madrid coloca a la exalcaldesa en Barcelona y reserva Madrid para el liderazgo territorial madrileño. Y, para las fuentes consultadas, ahí está la verdadera carga política de la propuesta. El debate no sería tanto si Colau o Mónica García como qué territorio ocupa cada una y las alianzas que defienden para lograr un acuerdo. Fuentes cercanas a la exalcaldesa son más contundentes y aseguran que Colau “no va a salir en comparecencia hasta tener garantías de que es irreversible el acuerdo de una sola lista”.La exalcaldesa ha condicionado públicamente su salto al Congreso a la unión de la izquierda. Ada Colau volvió a defender este martes que resultaría difícil de entender que hubiera más de una papeleta a la izquierda del PSOE si las organizaciones comparten buena parte del programa. En su entorno insisten ahora en esa idea y, aunque aseguran que la exalcaldesa está al corriente de las conversaciones que se desarrollan estos días y que ella misma ha hablado con los actores implicados, no dará su visto bueno por ahora.En ese círculo existe además malestar por el tiempo perdido. Su diagnóstico es que las organizaciones han aplazado durante meses decisiones que el adelanto electoral obliga ahora a resolver en cuestión de días. “Nos ha pillado con las defensas bajas”, resume una de las fuentes, que sostiene que en apenas diez días hay que cerrar tanto la arquitectura de la coalición como las candidaturas. El futuro Frente Amplio tiene hasta el 16 de octubre para registrar las coaliciones con las que concurrirán a las elecciones del 29 de noviembre.Las mismas fuentes consideran que una candidatura de Mónica García a la Presidencia haría más complicado incorporar a Podemos y creen que Colau puede desempeñar un papel distinto precisamente por haber insistido públicamente en la necesidad de sumar a los morados. Podemos, de momento, evita pronunciarse. Preguntado por infoLibre acerca dela propuesta de Más Madrid, el partido se remite a su posición conocida: primarias abiertas.Pero esa posición se ha rebajado ligeramente en las últimas horas. Su líder, Ione Belarra, ha abierto la puerta a que las primarias no impliquen necesariamente enfrentar dos candidaturas rivales. Según avanzó eldiario.es, Podemos admite la posibilidad de negociar previamente una lista conjunta con el Frente Amplio y someter después ese acuerdo a una votación abierta. La formación no renuncia, por tanto, a las primarias, pero sí acepta que éstas puedan funcionar como mecanismo de ratificación de un pacto anterior.Izquierda Unida ha reaccionado a los movimientos de este miércoles tratando precisamente de impedir que el reparto de nombres se adelante al acuerdo político. Fuentes de IU sostienen que las candidaturas, los nombres y sus mecanismos de elección deben formar parte de un pacto “global, democrático y compartido” y reclaman “responsabilidad” y “generosidad” al resto de organizaciones. Su objetivo declarado es que todas las fuerzas se encuentren suficientemente representadas y cómodas dentro de la coalición.La formación, además, ha anunciado este miércoles que Toni Valero, el coordinador de IU Andalucía, presentará su candidatura a las primarias "con la lucha por la vivienda por bandera y con el respaldo de diferentes dirigentes de la organización". Valero se ha curtido en Andalucía, como destaca la organización, que recuerda que "antes de llegar al Congreso recorrió como profesor de historia institutos de diversos municipios de Cádiz, Sevilla y Málaga". Por lo que es más que probable que Valero sea el cabeza visible por alguna de esas provincias de cara a las generales del 29N.IU defiende además que nadie quede fuera si está dispuesto a construir un espacio común. Esa posición incluye a Podemos. El planteamiento coincide con lo defendido estos días por su coordinador federal, Antonio Maíllo, que apuesta por incorporar al conjunto de la izquierda transformadora al nuevo proyecto. La organización introduce además un elemento que intenta sacar el debate del reparto de cargos: la conexión con las movilizaciones sociales. Para IU, la construcción del Frente Amplio debe caminar junto a la movilización por la vivienda y la próxima huelga general. La candidatura debería ser capaz de representar al mismo tiempo esa nueva contestación social y la experiencia acumulada por quienes han formado parte del Gobierno. La idea de fondo es que el Frente Amplio no puede limitarse a redistribuir entre organizaciones los puestos que ya existían dentro de Sumar.Esa preocupación también aparece entre dirigentes cuyos nombres forman parte de las conversaciones. Más Madrid ha trasladado los que integrarán la candidatura por Madrid; entre ellos, Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño. Sin embargo, el entorno de Delgado asegura que “todavía no hay nada cerrado” aunque ya ha trasladado a Más Madrid su disposición a ocupar el puesto que la formación considere más útil.Delgado quiere mantenerse al margen de las especulaciones mientras duren las negociaciones y evitar contribuir a una imagen de “baile de sillas” que, según las fuentes consultadas, ha terminado perjudicando repetidamente a la izquierda. El problema es que el baile de sillas, aunque nadie quiera llamarlo así, constituye ya una parte inevitable de la negociación.La disputa que se abre alrededor de Colau permite observar precisamente los límites de ese acuerdo. Más Madrid sostiene que llevar a una candidata de Barcelona a la Presidencia del Gobierno demuestra generosidad y presenta la propuesta como un símbolo de la territorialidad que dicen haber defendido durante meses.Pero muchos en Sumar contemplan el movimiento desde otro ángulo y consideran que es una forma de presionar a la exalcaldesa para que acepte su puesto en Barcelona y renuncie a Madrid. No hay, por tanto, un desacuerdo fundamental sobre la conveniencia de construir algo parecido a un Frente Amplio. Tampoco parece estar ahí, al menos por ahora, la principal distancia entre sus fundadores. Las cuatro fuerzas llevan semanas trabajando sobre una estructura plural, con autonomía territorial y varios liderazgos, pero las listas electorales vuelven a tensionar un espacio que todavía mantiene el recuerdo de lo que sucedió el 23J.