Bebe: el hit que lo cambió todo, por qué no quiere hablar de política y su mirada sobre el feminismo

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Bebe vuelve a nuestro país. Transcurrieron dos décadas desde que masivamente se instaló en el inconsciente colectivo a partir de su trabajo Pafuera telarañas -su álbum debut- y del corte “Malo”, que sonó fortalecido alcanzando la categoría de “hit”, aunque a partir de una poética, alejada de la banalidad, que enunciaba y denunciaba algunas de las formas del maltrato ejercido hacia la mujer. La cantante y compositora española se hace un hueco en su agenda para conversar con LA NACION casi a punto de tomar el vuelo que la conducirá a Buenos Aires, donde se presentará el próximo jueves 15 de octubre en el Teatro Opera. “Hace mucho tiempo que no visito vuestro país”, se lamenta desde el vamos. La posibilidad de la videoconferencia permite establecer la charla con la simulación de la cercanía que acortan los diez mil kilómetros que separan a la Gran Vía del Obelisco. Bebe se encuentra en las afueras de Madrid, su lugar habitual de residencia, un espacio que le permite vincularse directamente con la naturaleza y con determinados silencios que potencian su creatividad, bien lejos de la bulla de la urbe zurcida por el Paseo del Prado y el Paseo de los Recoletos. “Me da mucha ilusión volver, pero también nervios, porque un viaje transoceánico siempre me cuesta”, se sincera.-¿Qué es lo más engorroso de los tours?-Dejar mi casa y a mi hija, pero, como siempre digo, cuando el tren de aterrizaje se recoge ya está. View this post on Instagram El disco Pafuera telarañas cumplió 22 años de existencia y es la excusa para que Bebe vuelva a montarse sobre un escenario porteño. Allí sonarán, además de “Malo”, temas como “Ella”, “Siempre me Quedará” y “Ska de la tierra”, que conforman un repertorio compacto, conceptualmente claro. Cuando su álbum debut fue puesto a consideración del público, Argentina fue uno de los primeros países en cobijar, en vivo, el arte de la artista nacida en Valencia como María Nieves Rebolledo Vila y criada en Zafra, en el territorio de Extremadura. El actual tour que la “roba” de sus aposentos madrileños también tocará México, Chile, Uruguay, Estados Unidos y Puerto Rico.-Tus seguidores, ¿se encontrarán con materiales nuevos?-Sobre todo estarán los clásicos; esta es la idea de este show, ya que, en mi última visita a Argentina, casi no he tocado temas de mi primer álbum. -A pesar de los interregnos entre una visita y otra, en Argentina contás con un público muy fiel. -No me puedo quejar, siempre me han recibido de maravillas, es muy emocionante, por eso, uno también tiene muchos nervios cuando pasa tiempo sin ir. -Percibo una similitud entre los espectadores españoles y los argentinos, sanguíneos y cercanos. ¿Cuál es tu mirada?-Todo eso se percibe más en el público argentino, que es súper caliente, muy efusivo. En mis primeras presentaciones, me divertía mucho. Pafuera Telarañas, que fue producido por Carlos Jean, fue un álbum consagratorio con el que obtuvo el Premio Grammy Latino a Mejor Artista Nuevo.-¿A qué le decís Pafuera telarañas?-A muchas cosas. He aprendido que, cuando uno pone en perspectiva las emociones y las cosas que le van pasando, no se te enquistan. Escribir es una terapia, vamos. Lo recomiendo siempre a niños o mayores y, aunque no te dediques a hacer música, escribe. Aunque tengas un día bueno o malo, escribe sin intención de que quede bonito, se trata de poner tu pensamiento en un papel, así las cosas toman otras perspectivas, es muy sanador. -Es un ejercicio catártico. -Poder cantarlo lo es. A veces pienso que, si no hiciera lo que hago, estaría loca. La música es sanadora porque te mueve emociones. A veces, uno no es capaz de llorar, pero la música te saca la emoción que necesitabas poner afuera. Ensimismada en la posibilidad de retroceder en el tiempo e ir en busca de las emociones más profundas, aun cuando pueden resultar dolorosas, la artista reconoce que la pérdida de su abuela fue un punto de quiebre en su madurez: “Fue enfrentarme a la muerte por primera vez; con los años, entiendes que eso forma parte de la vida; mi columna vertebral es mi familia y mis padres me han enseñado cómo se deben enfrentar las pérdidas y cómo convivir con ellas; unos se van y otros llegan y al que se va se lo mantiene vivo con los recuerdos”. TestimonialSi bien gran parte de su repertorio se embebe en la radiografía social y en aquello que hace al rol de la mujer escindida de los mandatos y dobleces tradicionales, lo cierto es que prefiere no involucrarse en temáticas ríspidas. Ante la posibilidad planteada por el cronista de pensar en la realidad habitacional de su país, un tema hoy acuciante que provocó el adelantamiento de las elecciones presidenciales en España, Bebe elige dar un paso al costado: “Me encantaría poder hablar de música, más que meterme en temas políticos, todo está tan caliente que prefiero que nos demos aire, ya que, como decíamos, la música es tan sanadora y brinda sosiego”. -¿Considerás que la música es un refugio y una forma de catalizar aquellas coyunturas apremiantes que se viven en casi todo el mundo?-La música te permite evadirte, pero también reflexionar y aliviarte. En mis canciones, dado que no me gusta hacer cosas oscuras, siempre hay algo de luz. Necesitamos mucho a la música. View this post on Instagram -¿La inspiración siempre te encuentra trabajando?-Te tiene que encontrar trabajando. Las melodías aparecen en la cabeza y puedo grabarlas para trabajarlas más adelante o puedo estar en el estudio trabajando con los chicos y que fluyan cosas al punto tal de ver salir una canción entera, pero tienes que estar ahí, en acción. Cuanto más escribo, más ejercito. Para perfeccionar mi trabajo, primero debo afilar mi herramienta, por eso escribo todo el rato y luego selecciono lo que más me gusta. Necesito estar trabajando permanentemente para que eso suceda y porque, además, me divierte mucho.A pesar de su extensa trayectoria, aún la interpela y la sorprende la posibilidad de la masividad y el sesgo público de su arte: “Nunca me he acostumbrado a que algo que tú creas en la intimidad, al final forme parte de la vida de mucha gente e incluso atraviese a varias generaciones. Conozco a muchos chavales que me dicen que escuchan mi música porque sus madres se la hacían oír de chiquitos”. Su nombre artístico remite a la forma en la que la llamaban en su familia. “Siendo madre y mujer, y sabiendo que tengo 48 años y que ya no soy una cría, mantengo a mi niña dentro, me parece que es súper importante no perder eso, porque, de lo contrario, nos tomaríamos demasiado en serio”. -¿Cómo convive la música con tu faceta de actriz?-De momento, ese aspecto está parado desde que terminé la serie Libertad. Hoy, lo que quiero es hacer música, esa siempre ha sido mi prioridad. De hecho, ya estoy trabajando en mi próximo disco. -Si apareciera una propuesta de actuación que te sedujera, ¿la evaluarías?-Claro que sí, me encanta, pero, por encima, siempre está la música.-No todo artista consigue la trascendencia de una composición como la de “Malo”. Tal repercusión, ¿se puede convertir en un ancla?-Las canciones, una vez que las sueltas a la calle, pasan a ser de la gente. A mí no me pesa. “Malo” me cambió la vida, tengo que darle las gracias. También tengo canciones positivas que, gracias a Dios, fueron importantes, uno tiene que ir evolucionando. Cada canción tiene su tiempo. Su mirada sobre la cuestión de género y el lugar ocupado por la mujer la ha posicionado en un lugar muy claro. Antes de finalizar la charla se permite una reflexión al respecto: “En muchos aspectos veo a la mujer de manera maravillosa y, en otros, siento que está retrocediendo mucho. Pienso que hay que ser siempre compañera del hombre. Las cosas se construyen en equipo y eso es una evidencia. Debemos recuperar esa unión que siempre tuvimos y que nos han hecho mucho más fuertes. La vida sola es un aburrimiento, en equipo es mucho más constructiva, nos multiplica. Además, a todos nos duelen y alegran las mismas cosas”.