Hace 20 años, la inmigración era no un fenómeno nuevo, pero sí más reciente. Por épocas, se producían llegadas en cayucos o paterias a Canarias o el Campo de Gibraltar, que dejaban -y dejan- muchos muertos en el camino. El periodista Pepe Bejarano, de La Vanguardia, se topó en Tenerife con un joven africano que buscaba el cuerpo de su hermano. De aquella búsqueda del cuerpo de Laovo Cande, 22 años, comenzó una serie de reportajes. Supieron que había muerto a bordo de un cayuco tras ocho días a la deriva en el Atlántico. Nunca apareció. Pero lo que sí nació de aquella historia fue algo que hoy, casi dos décadas después, recibe este jueves la Medalla de Oro de la Provincia de Sevilla, en un acto en el Cartuja Center. Es la asociación de Periodistas Solidarios, que cansados de mirar y relatar, quisieron intervenir y ayudar a cambiar algo.Por eso, gracias a esa labor solidaria, en Guinea-Bissau hay una escuela, un centro de salud, una emisora de radio hecha íntegramente por mujeres y decenas de becas universitarias en Guinea-Bissau. Todo ello construido desde cero, desde el periodismo, desde la indignación y desde la convicción de que detrás de cada cifra hay una persona.Bejarano, con voluntarios y la comunidad local.- El hermano del fallecido tenía en mente encontrar el cadáver para llevarlo a su aldea. Cuando dejó de buscar, se fue a su país de vuelta. "Y yo me fui con él", recuerda. Junto al fotógrafo Emilio Castro, pasaron once días en Candemba-Uri, en Guinea-Bissau. El resultado fue una serie de cinco capítulos a doble página en La Vanguardia."Me indignaba mucho el tratamiento informativo que le dábamos los medios de comunicación al fenómeno de la inmigración. Primero como un problema y segundo como una cuestión de cifras. Durante años los medios se han dedicado a contar a los inmigrantes como un número", dice Bejarano. "A mí eso me indignaba porque creo que la verdadera dimensión del fenómeno de la inmigración es humana. Yo quería saber lo que hay detrás de las cifras".La escuela para niños en Guinea-Bissau.- Una periodista de Radio Mulher.- A la vuelta de aquel trabajo, Bejarano propuso a la Asociación de la Prensa de Sevilla echar una mano a la aldea. "Empezamos con muy poquita cosa". Lo que vino después fue, en sus propias palabras, "una bola de nieve de gente comprometida". Hoy, el proyecto cuenta con una escuela con un centenar de niños y niñas, un centro de salud gratuito al que acuden una media de 60 pacientes cada sábado desde aldeas cercanas, cinco contenedores de material sanitario y educativo enviados desde España, y mejoras de accesibilidad en el hospital regional de Bafatá, incluyendo una escalera nueva que evita a los vecinos escalar un terraplén para llegar al centro médico.Pero quizás lo más llamativo es Radio Mulher, una emisora creada y gestionada íntegramente por mujeres en una zona de mayoría musulmana. Lleva emitiendo desde 2018 de forma ininterrumpida para más de 300.000 personas. "Hemos dado voz a las mujeres", señala Bejarano. Las redactoras cobran salario desde el primer día. Los dos primeros años, los salarios los pagó la ONU. Hoy la radio se financia con publicidad de organismos internacionales como la Unesco o planes internacionales.Atención en el centro de salud de la aldea. En materia educativa, el proyecto becas a 34 estudiantes de secundaria y financia los estudios universitarios de cinco jóvenes locales. Dos de las redactoras de la radio han recibido además formación en la Facultad de Comunicación de Sevilla.Un emigrante hablando de inmigrantesBejarano nació en Fuentes de Andalucía, Sevilla. Con 11 años emigró a Barcelona. O "me emigraron", porque no tomó la decisión. Estudió periodismo en la Autónoma y pasó 27 años como delegado de La Vanguardia en Andalucía. "No es mérito mío ser de este lado del Estrecho", dice. "Soy de una familia pobre, andaluza, hijo de una mujer viuda con cinco niños. Soy emigrante, soy de una tierra solidaria, de una tierra abierta a los cuatro vientos". Esa experiencia, asegura, es lo que le hizo empatizar con quienes cruzan el mar buscando lo mismo que buscó él de niño: una vida mejor.Algunos de los voluntarios, con Pepe, a la derecha de la foto. Hoy, jubilado, pasa cuatro meses al año en Guinea-Bissau. Dos en verano, dos en invierno. El próximo 4 de julio vuelve, esta vez acompañado de nuevo por Emilio Castro, que impartirá un taller de fotografía y redes sociales a las redactoras de la radio. El 13 de junio llegarán además 20 sanitarios de Almería para ofrecer atención médica y formación al personal local."El proyecto nació antes que la ONG", recalca Bejarano. "En realidad, el proyecto es el que pare una ONG, y no una ONG pare un proyecto". Periodistas Solidarios se constituyó formalmente en 2018, doce años después de aquel cayuco. Sigue con la misma convicción: que el periodismo puede cambiar vidas. No solo contando lo que pasa.