Dejábamos sentado en nuestro anterior artículo sobre Zapatero que el «progresismo» es la ideología que el capitalismo necesitaba para consumar la mutación antropológica necesaria para imponer su hegemonía; pues el capitalismo –como señalaba el neoliberal Lippmann– exige un «reajuste necesario en el género de vida» de las masas y un cambio de «las costumbres, las leyes, las instituciones y las políticas», hasta llegar incluso a transformar «la noción que tiene el hombre de su destino en la Tierra y sus ideas acerca de su alma». Y para lograr plenamente ese reajuste el capitalismo se ha servido fundamentalmente de las fuerzas «progresistas», que con una banal y falsorra retórica «de izquierdas» han logrado convertir las sociedades –como quería Milton Friedman –... Ver Más