Ubrique e Igualada dieron en el día de ayer un paso simbólico y cargado de emoción en el camino de su hermanamiento. Un concejal de Igualada y otro de Ubrique impulsaron una iniciativa con la que quisieron levantar una torre humana entre ambos pueblos, una imagen que acabó convirtiéndose en mucho más que una exhibición.La propuesta fue, según el Ayuntamiento de Ubrique, “todo un éxito”. Multitud de ciudadanos de Ubrique e Igualada decidieron formar parte de esos cimientos humanos, en una jornada que sirvió para visualizar la unión entre dos localidades que ya comparten vínculos más profundos de lo que podía imaginarse.Una unión que mira al futuroDesde el Ayuntamiento ubriqueño se ha destacado que esa unión “dará la fuerza necesaria a muchos proyectos futuros”. La jornada dejó así una imagen de cooperación ciudadana y de participación colectiva, con vecinos de ambos municipios formando parte de una tradición que se sostiene precisamente sobre la confianza en los demás.Los Moixiganguers de Igualada realizaron sus primeras torres humanas a la salida de la Ermita de San Pedro y en la Plaza del Ayuntamiento, dos espacios elegidos para dar visibilidad a una iniciativa que llegó a Ubrique en el contexto de la Feria de la Piel.Un concejal de Ubrique e Igualada se unen levantando torres humanas- Los castells son torres humanas de varios pisos de altura que se levantan generalmente con motivo de celebraciones festivas. Esta expresión fue reconocida el 16 de noviembre de 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, al simbolizar valores como la identidad, la solidaridad y la cultura popular de Cataluña.“Fuerza, equilibrio, valor y cordura”La llegada de los castells a Ubrique es fruto del hermanamiento que el municipio mantiene con Igualada. Para hacerlo posible, una delegación de los Moixiganguers de Igualada, la agrupación que mantiene viva esta tradición en la población barcelonesa, se desplazó hasta la localidad gaditana para ofrecer un espectáculo único de «fuerza, equilibrio, valor y cordura».El presidente de la colla castellera de Igualada, Guillermo Prieto, había mostrado días atrás su ilusión por visitar Ubrique y acercar a sus vecinos una tradición en la que prima el valor de la colectividad. La confianza en el compañero, explicó, es la base que permite levantar estas estructuras humanas.La delegación desplazada hasta Ubrique estaba formada por 140 personas, que llegaron junto a representantes institucionales de Igualada. Estos fueron recepcionados en la Ermita de San Pedro para escenificar el acto de hermanamiento refrendado en sesión plenaria en el mes de marzo.La primera elevación se llevó a cabo en La Plaza, con pilares de torres de una persona, antes de continuar el recorrido. Después, la colla se trasladó hasta la Plaza de la Estrella, donde estaba prevista la exhibición más espectacular: tres castillos de siete pisos con diferentes estructuras.Momentos de concentración y emoción vivido en Ubrique- Prieto también explicó cómo se construyen estas torres humanas. La base, conocida como pinya, debe ser lo suficientemente compacta como para soportar al resto; los pisos intermedios forman el troc; y la parte alta, el pom de dalt, está integrada habitualmente por los más jóvenes de la colla. Todo ello requiere destreza, fuerza, equilibrio y una confianza trabajada durante entrenamientos que se desarrollan de marzo a noviembre, tres días a la semana.Constituidos como asociación, los Moixiganguers de Igualada son una de las entidades más importantes y con mayor proyección de Igualada, con más de 100 socios y 300 miembros activos. Desde su fundación, en 1995, más de un millar de personas han lucido la camisa morada que los caracteriza. Esa marea morada llegó a Ubrique para reforzar unos lazos que unen a ambos municipios en lo económico y ahora también en lo cultural, compartiendo tradiciones e identidades.