Crean un material de seda prensada que supera a la madera y rivaliza con el Kevlar y la fibra de carbono

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Convertir la seda en un material tan duro como un hueso o la madera, pero sin perder sus propiedades, ya es posible. Un grupo de investigadores de las universidades de Tufts, Michigan y el Imperial College de Londres lo ha conseguido. Han diseñado una forma de transformar la seda natural en un bloque sólido y de alta resistencia sin tener que recurrir a aditivos sintéticos ni disolver las fibras originales. Por lo general, para moldear la seda, primero hay que descomponerla químicamente, lo que debilita su estructura. Este nuevo método, en cambio, se salta ese paso: alinea las fibras directamente y las fusiona aplicando calor y presión de manera controlada para conservar su fuerza original.La materia prima de este proceso son los mismos capullos de seda que se emplean para el sector textil. El primer paso consiste en lavarlos con una solución suave de carbonato de sodio para retirar la sericina, que es la sustancia pegajosa que recubre las fibras. Una vez limpias, estas se alinean y se someten a un prensado en caliente. Aquí es donde se hace la magia. Al trabajar en un rango de entre 125 y 215 grados y bajo presiones de 1.900 a 9.800 atmósferas, la parte más flexible de la proteína de la sea se ablanda lo justo para actuar como pegamento con fibras cercanas. Mientras tanto, las zonas responsables de la rigidez del hilo permanecen intactas.Un comportamiento físico que supera al hueso y se acerca al nivel del KevlarFabricación y morfologíaVisto bajo el microscopio, el resultado final recuerda mucho a la estructura interna de la madera, con haces de fibras bien organizados que reparten la tensión física de manera eficiente. En las pruebas de laboratorio, esta seda superó al hueso y a la madera, quedándose muy cerca del Kevlar en resistencia a la tracción e incluso tolerando mejor los impactos que algunos compuestos de fibra de carbono. Sin embargo, el margen de maniobra durante la fabricación es muy pequeño. Los autores del estudio explican que si se aplica poco calor o presión, las uniones quedan débiles, pero si sobrepasan los límites, el material se vuelve demasiado quebradizo.Por su compatibilidad con los tejidos vivos, uno de los usos de este material es la medicina. Los ensayos con animales revelaron que el cuerpo tolera bien el compuesto, generando apenas una leve respuesta inmunitaria que disminuye con el tiempo. Además, se descubrió que es posible "programar" el tiempo que tarda en disolverse dentro del organismo simplemente variando la densidad de la fusión durante el prensado. Una versión más ligera permite que las células del cuerpo colonicen el implante a medida que se degrada, mientras que las versiones más compactas aguantan firmes durante más tiempo. Esto abre la puerta a fabricar tornillos o placas de fijación para curar fracturas óseas que el propio cuerpo pueda reabsorber, evitando tener que pasar por quirófano una segunda vez para retirarlos. El árbol con la madera más resistente del mundo crece en España Pero las aplicaciones no se limitan a la salud. Los investigadores de la Universidad de Michigan descubrieron que esta seda tratada tiene la propiedad física de polarizar la radiación en la banda de los terahercios. Esta capacidad resulta muy útil para mejorar el funcionamiento de los escáneres de seguridad, equipos de imagen médica y, de cara al futuro, componentes para las redes 6G. El trabajo, publicado en la revista Nature Sustainability, demuestra que a veces no es necesario diseñar nuevos compuestos sintéticos desde cero, sino buscar formas más sencillas y eficientes de aprovechar las estructuras que la naturaleza ya ha perfeccionado..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }