Una pila de hidrógeno que funciona a 250 °C sin agua: la Universidad de Monash logra la membrana imposible

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A medida que el mundo busca alternativas viables a los combustibles fósiles, las pilas de combustible de hidrógeno se han posicionado como una de las opciones más prometedoras. A diferencia de la energía solar o la eólica, estas celdas pueden implementarse a demanda para alimentar desde centro de datos hasta aviones y coches, emitiendo únicamente agua y calor. Sin embargo, a pesar de estar hablando de un sistema ligero y portátil, su adopción masiva se ha visto frenada por la dependencia del agua. Hasta ahora, las membranas encargadas de transportar protones dentro de estas celdas necesitaban humedad para funcionar, lo que limitaba su rendimiento, ya que a altas temperaturas el agua se evapora y el sistema deja de funcionar.Para solucionarlo, un equipo de científicos de la Universidad de Monash, en Australia, ha conseguido un avance sin precedentes al desarrollar membranas ultrafinas que permiten a las pilas de combustible operar a temperaturas de hasta 250 grados sin necesidad de una sola gota de agua. Esto podría acelerar el despliegue de este tipo de pila a gran escala. Los investigadores abordaron el problema mediante la creación de nanoláminas atómicamente finas. Aunque el concepto de las nanoláminas no es nuevo en la ciencia de materiales, los intentos anteriores presentaban graves deficiencias en el transporte de protones entre sus capas, un desafío que los científicos australianos han superado.Un salto sin precedentes en el campo de los materialesEsquema que muestra una estructura de doble capa de la membrana de grafenoLo que han hecho ha sido utilizar grafeno y nitruro de boro, combinados con ácido fosfórico nanoconfinado. Según explican los investigadores del Departamento de Ingeniería Química y Biología de la Universidad de Monash, la integración de estas nanoláminas con el ácido fosfórico crea vías directas que permiten un salto rápido entre protones. Este mecanismo sinérgico no solo mantiene una conductividad muy alta, sino que también garantiza la estabilidad estructural de la membrana en condiciones completamente secas y de calor extremo, entregando una potencia de salida que antes se consideraba inalcanzable para este tipo de tecnología. El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, indica que estos materiales también podrían ser muy importantes para procesos como la separación molecular del agua, la reducción de emisiones de dióxido de carbono y la síntesis de amoníaco. Así pues, esta innovación con portadores de protones nanoconfinados no solo resuleve un gran problema, sino que sienta las bases para toda una nueva generación de nuevos materiales que impulsarán el futuro de la energía limpia a nivel global..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }