Mientras monumentos legendarios como el Coloso de Rodas o el Faro de Alejandría desaparecieron por los terremotos, la Gran Pirámide de Giza sigue resistiendo contra toda lógica. Un nuevo estudio revela que su aparente invulnerabilidad no sería casual: la estructura y el suelo sobre el que descansa vibran en frecuencias completamente distintas, evitando el fenómeno que suele destruir edificios durante los grandes sismos.