Se decía antes de empezar Roland Garros que solo Sinner podía frenar al propio Sinner, en una manera de explicar que el italiano y su desgaste físico tras completar la gira de tierra entera eran su mayor enemigo en un camino a Roland Garros que parecía plácido. Una premonición que se cumplió en segunda ronda con una situación del todo impensable. El número uno mundial sacaba para ganar con dos sets a favor y 5-1 en el quinto, cuando un golpe de calor lo cambió todo.Seguir leyendo....