Si un inmigrante quiere ser aceptado en el país al que llega, debe ser una mujer joven, con una alta cualificación y que venga ya con un buen trabajo. También puntúa que hable el idioma y sea de la religión dominante de la sociedad de acogida. Ese es el retrato ideal que resulta de un amplio estudio publicado en Science Advances, en el que miles de participantes de decenas de países eligieron entre una treintena de atributos. Este perfil idealizado también tiene su reverso: los menos aceptados son los que proceden de países musulmanes, vienen por razones económicas, entraron de forma irregular o tienen alguna discapacidad.Seguir leyendo