Esto no da más de sí

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La rueda de prensa del presidente Pedro Sánchez tras su reunión, ayer, miércoles, con el Papa León XIV dejó una sensación difícil de describir entre incredulidad, agotamiento y desconexión absoluta con el estado de ánimo de buena parte del país. Los ciudadanos parecen estar ya hartos de levantarse cada mañana con un nuevo episodio de una telenovela que más bien parece de Netflix pues, cuando crees que vas a terminar el capítulo, inmediatamente, después, salta otro que no te puedes perder. Pedro Sánchez, en el momento de llegar al Vaticano.- Así puedes pasar horas y horas en la era de las plataformas digitales, si bien esta serie es real y no da más de sí. El terremoto político al que estamos asistiendo en directo obliga a un final que pasa por la convocatoria inmediata de elecciones generales.Con Sánchez ya no nos sorprende nada, él sigue en su burbuja internacional, como volvió a demostrar en su surrealista comparecencia de ayer, en la que lejos de marcar distancias con el escándalo que cerca al PSOE, el presidente se reafirmó “en su apoyo total a José Luis Rodríguez Zapatero”, apelando una y otra vez a la presunción de inocencia y escudándose en que “los tiempos de la política no son los mismos que los de la justicia”. Una frase técnicamente correcta, pero políticamente insuficiente ante un país que asiste atónito a informaciones diarias de enorme gravedad y con repercusión internacional.El presidente Pedro Sánchez, con el Papa León XIV en Roma.- Sánchez intentó transmitir normalidad en mitad de una tormenta que ya nadie percibe como algo pasajero. Y lo hizo, además, con una actitud hacia la prensa que rozó el desprecio y la tomadura de pelo. Llegó incluso a corregir públicamente a una periodista de RTVE insistiendo varias veces en que no se trataba de un “registro” de la sede del PSOE, sino de un “requerimiento”, como ya le había dicho ya a sus anteriores compañeros, se encargó de remarcar. Insólito.Una precisión terminológica repetida hasta la saciedad que me lleva a escribir esta columna ante la impotencia de aprovecharse de las preguntas de la prensa para desacreditar al mensajero e intentar confundir a la ciudadanía, en un intento claro de evitar responder a una pregunta de extrema gravedad, teniendo en cuenta que en ese momento estaba la OCU en la sede del PSOE. La que es su casa.El problema ya no es semántico, el problema es políticoLos ciudadanos contemplan con desesperación cómo el Gobierno intenta desligarse de un escándalo que amenaza con devorar la legislatura. Y mientras tanto, el Ejecutivo actúa como si nada estuviera ocurriendo. Como si bastara con repetir consignas jurídicas para contener una crisis de confianza institucional cada vez más profunda.Alberto Núñez Feijóo dijo, ayer, que “esto es agobiante”. Y, sinceramente, el término es muy acertado. Lo que estamos conociendo alcanza tal magnitud que la convocatoria inmediata de elecciones empieza a parecer no una estrategia de partido, sino una necesidad democrática.Las señales están ahí. Y Andalucía acaba de convertirse en el mejor ejemplo del desgaste socialista.María Jesús Montero ha llevado al PSOE andaluz al peor resultado de su historia: apenas 28 escaños en una comunidad donde los socialistas gobernaron durante casi cuatro décadas y que durante años fue el gran bastión político del partido.María Jesús Montero y Rodríguez Zapatero, a la conclusión del acto.-José María ReynaLa campaña terminó convirtiéndose en una operación de rescate político. Tuvieron que reaparecer viejas glorias del socialismo andaluz como Manuel Chaves o Magdalena Álvarez para intentar movilizar a un electorado completamente desmotivado. También Zapatero se implicó activamente en la campaña de Montero tratando de apuntalar una candidatura que nunca terminó de despegar. Primer gran error de la estrategia de campaña, al margen de otros muchos.La presencia de Zapatero fue totalmente desacertada, ya que su nombre aparece desde hace tiempo vinculado públicamente al rescate de Plus Ultra, un asunto que ha ido creciendo hasta convertirse en una bomba política y judicial de enorme magnitud.Y, aun así, Sánchez decidió, ayer, cerrar filas.Por eso resultó todavía más desconcertante la estrategia del presidente durante su comparecencia en la que remarcó varias veces su intención de llegar “al final de la legislatura”. Mientras el país asiste perplejo a informaciones diarias sobre informes policiales, investigaciones judiciales y sospechas que apuntan directamente al núcleo más estrecho del PSOE, Sánchez se esforzó en reivindicar la “transformación” que vive España gracias a su gestión, enumerando cifras de empleo, crecimiento económico y estabilidad macroeconómica.Zapatero en un acto reciente en Cádiz.-José María ReynaPero hay momentos en política en los que los datos ya no son suficientes, es una cuestión de líneas rojas y, en mi opinión, este presidente ha traspasado todas, desde la concesión de unos indultos, en los que los presos del `procés´ salieron de la cárcel sacando pecho y diciendo que lo volverían a hacer -todavía recuerdo mi cara de sorpresa delante del 24 horas-…Y así una larga lista…Cuando un escándalo apunta directamente a la cúpula del poder, cuando las sospechas afectan a quienes han sido columna vertebral del proyecto político durante años, el debate deja de girar únicamente en torno al PIB, al paro o a los indicadores económicos. Lo que entra en juego es algo mucho más profundo: la confianza institucional, la credibilidad del Gobierno y la sensación de deterioro moral que percibe una gran parte de la ciudadanía.Mariano Rajoy, en el juicio en la Audiencia Nacional sobre la Kitchen.- Y ahí los gráficos ya no sirven para tapar la magnitud del problema.Incluso dentro del propio PSOE comienzan a aparecer voces que quieren desligar futuras convocatorias electorales nacionales de las municipales y autonómicas. No hace falta ser especialmente inteligente para entender el motivo: muchos dirigentes territoriales temen pagar en las urnas el desgaste de una crisis nacional que amenaza con arrastrarlo todo.Y conviene recordar algo que el propio PSOE utilizó como bandera moral hace no tanto tiempo. Pedro Sánchez llegó a La Moncloa gracias a una moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel. Aquella moción fue defendida, entre otros, por José Luis Ábalos, y acabó con el Gobierno del PP.Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.- Entonces la corrupción justificaba un cambio urgente de Gobierno. Hoy, sin embargo, el mensaje parece ser que hay que resistir políticamente y esperar durante años a que la justicia termine procesos interminables.Y también pesan los sondeos. Incluso una parte significativa de los propios votantes socialistas ya reclama elecciones anticipadas. El desgaste no es solo parlamentario. Es moral, político y emocional.La política democrática necesita legitimidad, confianza y ejemplaridad. Y cuando un Gobierno dedica más tiempo a defenderse que a gobernar, cuando cada comparecencia pública se convierte en un ejercicio de control de daños, y cuando la sensación de deterioro institucional se instala en la calle, lo responsable es devolver la voz a los ciudadanos.