«Hay que creer, hay que creer», repite Mario Hezonja a pocas horas de disputar la final de la Euroliga contra el Olympiacos en Atenas. Busca el Real Madrid el duodécimo título continental en una situación anómala: sin pívots tras las bajas ya sabidas de Edy Tavares y Alex Len, y a las que se unió la de Usman Garuba, lesionado en el tobillo izquierdo en el último cuarto de la semifinal ante el Valencia Basket. Así que, como dice Hezonja, al Madrid no le queda otra que creer. E inventar. Porque suplieron las ausencias con «cabeza y corazón» ante los valencianistas, y, en principio, sin recuperación para el partido definitivo, Sergio Scariolo asume la situación: «Con la lesión de Garuba nos hemos quedado extremadamente pequeños. Pero todo el mundo ha aportado, jugado con cabeza y corazón. Y si en la final tenemos que jugar sin Usman, tenemos que inventar algo». Quiere el italiano no obstante disfrutar de estar en esta cuarta final en cinco años para los blancos. Que a principio de temporada pocos apostaban por ellos y aquí están, dispuestos a llenar las vitrinas un poco más. También la del entrenador, que podría completar un currículo mayúsculo con este título que le falta tras dos ligas, dos Copas, una Eurocup, un Mundial, cuatro Eurobaskets, la plata de Londres 2012 y el bronce de Río 2016. «En enero los mánagers hicieron el sondeo típico, no nos veían ni los primeros siete. Antes de esta Final Four, nadie nos veía en la final; pues estamos», recalcó Scariolo, que también apeló a la palabra mágica de estas horas previas: «Creer». «La capacidad de adaptarnos a la nueva realidad que se nos ha puesto por delante va a tener un peso decisivo. Tenemos que creer en nosotros mismos. Estar con confianza y tranquilidad. La parte de la competitividad la doy por hecha porque conozco a mis jugadores y es enorme. No aceptamos la mala suerte, nos revelamos a ello y queremos luchar, competir y no rendirnos», sentenció el técnico. Puede apelar a la historia, pues hay que recordar que en 2023 el conjunto blanco vivió una situación semejante. Ausente Guerschon Yabusele, sancionado tras una pelea multitudinaria en los playoff, el equipo llegó sin favoritismo alguno, pero acabó derribando al Barcelona en semifinales y, sí, al propio Olympiacos en la final. Creer, inventar y consolidar esa superioridad en la lucha por los títulos que subrayan los números, por algo son los que más tienen de esta competición (11). Ante los griegos, son tres finales a su favor de las cuatro disputadas: 1995 (73-61), 2005 (78-59) y esa de 2023 (78-79) que se recordará por siempre por esa canasta de Sergio Llull a falta de tres segundos. Los griegos se quedaron con la edición de 2013 (100-88). «Estamos muy tristes por las desafortunadas circunstancias pero hay que seguir adelante, creyendo y compitiendo. Esa es nuestra mentalidad. No distraerse y no ir de víctimas. Sí que han sido muy buen equipo durante la fase regular, pero nosotros con nuestro ADN de Madrid, creer e ir por ellos», sentenció Hezonja.