Lágrimas de leyenda en el adiós de Dani Carvajal

Wait 5 sec.

«El sueño de un niño, el triunfo de una leyenda». No podía haberse elegido otra imagen para el tifo con el que el Santiago Bernabéu despidió a Dani Carvajal . Aquella en la que el jugador, apenas un chaval de 12 años, canterano en categoría alevín, colocaba la primera piedra de la futura Ciudad Deportiva de Valdebebas junto a Alfredo Di Stéfano, entonces ya presidente de honor de la entidad. La imagen se desplegó poco antes de que el speaker reservase su nombre para el final al recitar las alineaciones en la previa del Real Madrid-Athletic, el partido señalado para su último baile. Entonces, una ovación atronadora envolvió el coliseo madridista y anticipó lo que estaba por venir. Mucho antes, no obstante, ya se escuchaba en distintos puntos del graderío el cántico que durante años ha acompañado al lateral: «Carvajal, te quiero». Decenas de cartulinas, algunas con trazo claramente infantil y otras no tanto, componían también su particular homenaje con referencias a su peso en el club. Él lo agradecía durante el calentamiento, en el que a cada rato se le acercaba un compañero o un rival para abrazarle o dedicarle una carantoña. En ese arranque, Carvajal intentaba contener la emoción. Mantenía el gesto serio, concentrado como si afrontase un partido más, aunque con la novedad de saltar al césped acompañado de sus hijos. A ellos y a su mujer iban dedicadas las botas especiales que lució: completamente blancas y con el lema 'Hala Madrid', la fecha del día, sus títulos (27) y sus partidos (451) con el club de Chamartín impresos sobre la superficie. No aparecían sus goles con la camiseta blanca (14), ni tampoco sus asistencias. Y menos mal que no hizo esto último, porque apenas necesitó 12 minutos para añadir otra a las 66 que acumulaba. Filtró un pase magnífico hacia Gonzalo y el delantero adelantó al Madrid. Ahí sí se le vio sonreír con ganas al capitán, satisfecho por seguir aportando hasta el final y por poder celebrarlo junto a los suyos. Regresaron los cánticos desde la grada cuando el gol de Bellingham, el segundo del Madrid, empezó a dibujar una noche tranquila. Así fue, pese al tanto de Guruzeta justo antes del descanso. Mbappé, silbado por varios sectores del estadio, marcó el tercero de los blancos poco después del paso por vestuarios. Ya nada parecía capaz de alterar la fiesta. La de Carvajal no era la única despedida confirmada. También era el último partido de David Alaba, que anticipó su salida antes para no mezclarla con el adiós al capitán. El austríaco, de trayectoria irregular en sus cinco temporadas en el club, fue titular y recibió el cariño de compañeros y grada cuando Huijsen le sustituyó pasada la hora de juego. Incluso aparecieron sillas en alto, homenaje a su célebre gesto durante la remontada ante el PSG en la Champions de 2022. Poco después entró Ceballos para disputar también sus últimos minutos de blanco. Se estaba haciendo hueco para el momento culminante. Llegó en el minuto 81. El partido se detuvo en honor a Carvajal. En la banda esperaba para debutar Manu Serrano, otro canterano, encargado de recoger el testigo de un séxtuple campeón de Europa. Ya no había espacio para contener más las lágrimas. El rostro de Carvajal se quebró por fin. Hubo pasillo de los jugadores del Athletic y también de sus compañeros. Se abrazó con todos, uno a uno. Con los titulares, con los suplentes, con Arbeloa. Reinó la cordialidad. En la banda también le aguardaban su mujer y sus hijos. Con ellos abandonó el césped del Bernabéu por última vez como jugador del Real Madrid. Dentro, todavía hubo tiempo para dos goles más, uno por bando. Marcaron Brahim, con nueva dedicatoria a sus compañeros homenajeados, e Izeta para cerrar el 4-2 definitivo.  Fue tras el partido cuando le tocó hablar. No le resultó fácil después del emotivo vídeo con el que se repasó su larga trayectoria en el club: «Buenas noches, madridistas», comenzó. «Estoy muy emocionado por esta gran despedida. Quiero dar las gracias nuestro presidente, Don Florentino. Él fue quien me trajo de vuelta desde Alemania, gracias a él hemos ganado muchas cosas. 24 horas después de una grave lesión de rodilla en aquella banda no dudó en ampliar mi contrato, así que gracias de todo corazón». Hubo recuerdo para sus compañeros, para las leyendas que lo acompañaron en una era mágica para el club: Cristiano, Casillas, Ramos, Ancelotti, Zidane... «Nombres que han llevado por alto este escudo y quiero pedir un aplauso para ellos porque nos llevaron a lo más alto». Se le quebró la voz al hablar de su familia, de sus padres, su hermana, su mujer y sus hijos... «He vivido años muy difíciles, la cara amarga de este deporte y vosotros habéis sido mi motor, habéis hecho que mis días tristes se llenases de luz, que tuviera la fuerza para levantarme una y otra vez y os quiero mucho». Y cerró agradeciendo a la afición. «Hay jugadores a los que su carrera la definen sus éxitos. Yo solo quiero que el día de mañana, cuando me recordéis, quiero que lo hagáis con orgullo y con la certeza de que lo di todo por esta camiseta».