El avión más letal de EE. UU. se vuelve aún más peligroso: el AC-130J recibirá mini misiles de crucero con radar AESA

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El AC-130J Ghostrider lleva varios años siendo uno de los aviones más temidos del arsenal estadounidense, pero ahora va camino a dar otro salto importante. El Mando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos (SOCOM) quiere probar una nueva combinación que cambia bastante su perfil: un radar AESA y el nuevo mini misil de crucero AGM-190A, también conocido como Havoc Spear.La idea detrás de esto no es solo añadir otra arma más al catálogo del avión, pues lo que busca SOCOM es convertir al Ghostrider en una plataforma capaz de detectar, seguir y golpear objetivos a mucha más distancia, algo cada vez más importante en escenarios donde acercarse demasiado puede salir muy caro.El Ghostrider quiere pegar más lejos y exponerse menosHasta ahora, el AC-130J ha destacado sobre todo por su capacidad de apoyo cercano, con cañón de 30 mm, obús de 105 mm y otras municiones guiadas para atacar blancos a distancias mucho más cortas. Este mini misil tiene un alcance de más de 640 kilómetrosEl problema es que ese modelo de ejecución encaja mejor en guerras donde las defensas aéreas son más densas y más capaces. Ahí es donde entra el AGM-190A Havoc Spear, un misil pequeño y de bajo coste que, según lo informado por TWZ, ya ha demostrado un alcance de al menos 400 millas, es decir, más de 640 kilómetros.Ese salto cambia mucho las cosas, ya que con un arma así, el AC-130J no tendría que acercarse tanto al objetivo para seguir siendo útil, algo especialmente valioso en regiones como el Indo-Pacífico, donde Estados Unidos da por hecho que el entorno será mucho más peligroso que en las campañas antiterroristas del pasado.Y por su parte, el radar AESA es clave en todo eso. No solo permitiría ver mejor y más lejos, sino también seguir objetivos con mayor precisión, generar imágenes del terreno, detectar blancos en movimiento y, en teoría, dar actualizaciones al misil durante el vuelo.No es una mejora aislada, sino parte de una tendencia mucho mayorLo interesante es que esto no parece un capricho puntual para el Ghostrider. El propio AFSOC y SOCOM presentan el AGM-190A como una solución de “masa asequible”, es decir, un arma que pueda fabricarse en cantidad y a menor precio que otros misiles más complejos. Y eso se conecta de lleno con la dirección general que está tomando el Pentágono, cada vez más centrado en sistemas más baratos, más numerosos y más flexibles.Asimismo, este movimiento se relaciona de forma directa con otras novedades en materia de tecnología militar, como la torreta de 54 cañones pensada para enjambres de drones o el nuevo misil supersónico. La lógica de fondo es exactamente la misma: más alcance, más pegada y menos dependencia de sistemas extremadamente caros.Por ahora, lo que viene es una demostración integrada del radar AESA y el AGM-190A en el AC-130J. Eso sí, esto no significa que ya esté desplegado ni que vaya a cambiar mañana la forma de operar el avión, pero sí marca una dirección muy clara. El Ghostrider nació para dominar de noche a corta distancia. Con este nuevo paquete de mejoras, quiere seguir siendo relevante cuando el cielo sea mucho más hostil..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }