Análisis del DREO TurboCool 765S: me ha salvado

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Llevo varias noches durmiendo gracias a un ventilador. Y no es una forma de hablar. En plena ola de calor en Madrid, con la habitación convertida en un horno, el DREO TurboCool 765S me ha permitido taparme con la sábana de madrugada, algo que no recordaba desde hacía veranos, ya sé que no es verano aún, pero lo parece. Suena exagerado para un aparato que, sobre el papel, es solo una torre que mueve aire.Tabla de contenidos Precio y dónde comprar el DREO TurboCool 765S Especificaciones del DREO TurboCool 765S Dónde se sitúa el DREO TurboCool 765S El 765S frente al TurboCool 516S El 765S frente a un aire acondicionado portátil Diseño, construcción y montaje La nebulización que no moja: el verdadero argumento ¿Refresca de verdad? Enfriamiento sin marketing Ruido y descanso: dormir en plena ola de calor Funciones inteligentes: app, sensor de humedad, RGB y Alexa+ Consumo y autonomía: frescor que no dispara la factura Mejores alternativas al DREO TurboCool 765S DREO TurboCool 516S Un aire acondicionado portátil Otros ventiladores con nebulizador ¿Merece la pena el DREO TurboCool 765S?La diferencia está en la niebla. El 765S hace algo más que soplar. Pulveriza agua en gotas tan finas que se evaporan antes de tocarte y bajan la temperatura del aire que respiras. La promesa de DREO es ambiciosa, hasta 6 C de sensación de frescor en condiciones perfectas, y el riesgo de estos productos siempre es el mismo, que prometan un aire acondicionado y entreguen un humidificador con ínfulas. DREO TurboCool 765S 92 / 100 Pros Refresca mucho Es un producto con acabados muy premium No empapa con el nebulizador Gran autonomía Buena app y conexión con Alexa+ Contras Es muy pesado He tenido el aparato encima de la cama y en el salón, lo he puesto a tope y al mínimo, he hablado con él a través de Alexa y he comprobado con su propio termómetro cuánto baja de verdad la temperatura. Esto es lo que hace bien, lo que hace regular y para quién tiene sentido pagar sus 220 euros.Precio y dónde comprar el DREO TurboCool 765SEl TurboCool 765S se mueve en el entorno de los 220 euros, el precio al que DREO presentó esta gama en España. No es un capricho de cuatro perras, está claro, pero conviene situarlo: cuesta menos que casi cualquier aire acondicionado portátil decente y bastante más que un ventilador de torre al uso. Cómpralo en la web oficial de DREOEsa es justo la franja que ocupa. Por encima de un ventilador convencional de 50 o 60 euros, que solo remueve el aire caliente, y por debajo de un climatizador de compresor que te deja la habitación a 23 grados pero te cuesta el triple, hace más ruido y obliga a sacar un tubo por la ventana. Quien busque el aparato más barato para pasar el verano no lo encontrará aquí. Quien quiera frescor de verdad sin obra ni facturas disparadas, sí debería tenerlo en el radar.Especificaciones del DREO TurboCool 765SAntes de entrar en harina, conviene tener las cifras delante. La ficha mezcla datos de ventilador (velocidad y alcance del aire) con los del sistema de nebulización, que es donde está la gracia. Característica DREO TurboCool 765S Tipo Ventilador de torre nebulizador (3 en 1: ventilador, nebulizador y humidificador) Altura y peso Unos 110 cm · alrededor de 8 kg en vacío Depósito de agua 6 litros, extraíble Velocidades y modos 12 velocidades · 4 modos (Normal, Sueño, Automático, Turbo) Niveles de nebulización 4 Tecnología de niebla Ultrasónica · 2 placas atomizadoras de 25 mm a 1,7 MHz Tamaño de gota 17 µm Caudal de nebulización Hasta 800 ml/h Velocidad máxima del aire 10 m/s Alcance del flujo de aire Hasta 18,2 m Enfriamiento (sensación) Hasta 6 C según laboratorio de DREO en condiciones ideales de SENSACIÓN TÉRMICA, 2-3 grados reales. Nivel de ruido Desde 20 dB (mínimo) hasta unos 60  dB Autonomía Más de 24 h en mínimo · unas 7 h en Turbo, entre 8 y 12 en un modo de uso más estándar Motor Corriente continua sin escobillas (BLDC) Control y compatibilidad App DREO · Amazon Alexa · Asistente de Google Sensores Temperatura y humedad, con parada automática e indicador RGB Contenido de la caja Ventilador, mando con 2 pilas AAA, manual Dónde se sitúa el DREO TurboCool 765SDREO no es una marca que suene en todas las casas, pero lleva un tiempo dando la nota en climatización doméstica. Ya me llamó la atención DREO en el CES de este año, donde enseñó justo esta filosofía: ventiladores que intentan refrescar de verdad y no solo agitar el aire. El TurboCool 765S es el buque insignia de su gama nebulizadora para interior.La idea que vende DREO se llama TurboCool Ultra Mist y, traducida del folleto al castellano de andar por casa, consiste en lanzar una niebla ultrafina dentro de un chorro de aire potente para que el agua se evapore al instante y robe calor al ambiente. Hasta aquí, el truco de toda la vida de los climatizadores evaporativos. La vuelta de tuerca está en que aquí el aire y la niebla viajan por canales separados y solo se juntan a la salida, de modo que las gotas no se condensan dentro ni acaban en el suelo.El 765S frente al TurboCool 516SDentro de la propia gama hay un hermano pequeño, el 516S, pensado para escritorio o estancias reducidas. Cambia mucho la cosa: deposita 1,3 litros frente a los 6 del 765S, monta una sola placa atomizadora en lugar de dos, mueve menos aire y promete una sensación de frescor de hasta 3 C, la mitad. Si tu problema es una habitación pequeña o una mesa de trabajo, el 516S cuesta bastante menos y cumple. Para un salón o un dormitorio caluroso de verdad, se queda corto. No lo he probado tanto y no lo tengo en casa, pero en mis pruebas tanto en el CES como en su presentación de Madrid la verdad es que me pareció bastante fresco también.El 765S frente a un aire acondicionado portátilAquí toca ser honesto, porque es la comparación que todo el mundo hará. Un aire acondicionado portátil usa un compresor y un gas refrigerante: baja la temperatura real de la habitación varios grados y la mantiene, le dé la gana al calor lo que quiera. El 765S no juega a eso. Refresca por evaporación, así que su techo es otro y su consumo, muchísimo menor. A cambio te ahorras el tubo por la ventana, el ruido del motor y, en mi caso lo más importante, la sequedad. Más abajo entro en ello.Diseño, construcción y montaje La pantalla de información es muy completa, y encima tiene un panel táctilLo primero que notas al sacarlo de la caja es que pesa una barbaridad. La caja es grande y el conjunto ronda los 8 kilos en vacío, un detalle que da pistas de por dónde van los tiros: esto está pensado para colocarlo en un sitio y dejarlo ahí, más que para pasearlo por casa. Los acabados, eso sí, son de los que justifican el precio. El plástico tiene un gris oscuro con un punto metálico que da un aire premium y nada de juguete.El montaje fue lo contrario al peso: cuestión de segundos. Encajas el cuerpo de la torre sobre la base y listo, tiene un solo tornillo y se monta facilísimo. La base es ancha y maciza, lo que se agradece en un aparato tan alto, porque a velocidades fuertes no se mueve ni vibra lo más mínimo. El mando a distancia ¡Brilla en la oscuridad!En la parte alta hay una pantalla circular que enseña la velocidad, si está la oscilación activa, el nivel de niebla, la conexión wifi y el temporizador. Justo encima tienes botones táctiles para manejarlo todo sin recurrir al móvil ni al mando. Y hablando del mando, un detalle que parece tontería hasta que lo vives: sus teclas son fosforescentes, brillan en la oscuridad, así que a las tres de la mañana encuentras el botón sin encender la luz y sin despertarte del todo. Lo he agradecido este fin de semana. El mapeo táctil es bastante cómodo, intuitivo y sencilloAbajo se aloja el depósito de 6 litros, que sale deslizándose sin forcejeos para rellenarlo. Lleva una pieza interior con un «THIS SIDE UP» grabado que hay que respetar para que el agua fluya bien, un punto al que conviene mirar la primera vez. El conjunto es modular y se desmonta sin bomba ni filtros, de manera que limpiarlo no da pereza.La nebulización que no moja: el verdadero argumentoSi hay algo que me ha sorprendido de este DREO es esto: no moja nada, nada de nada. Lo he tenido apuntando directamente a mi cama, lo he puesto a máxima potencia de aire y máxima niebla, y he pasado la mano por el cabecero, por la mesilla, por el suelo. Seco. Acerqué la palma a la salida esperando ese rocío incómodo de los nebulizadores baratos y lo que noté fue aire fresco, no agua.La explicación técnica está en el tamaño de la gota. DREO pulveriza el agua en partículas de 17 micras con dos placas ultrasónicas que vibran a 1,7 MHz, y la lanza por canales separados del aire hasta unirla justo en la boquilla. Esas gotas son tan diminutas que se evaporan en el aire antes de aterrizar en ningún sitio. Lo he comprobado en casa una y otra vez: es la primera vez que uso un nebulizador doméstico al que puedo poner el móvil delante sin acabar con la pantalla salpicada. El nebulizador es una auténtica maravilla que baja la sensación térmica notablemente.Ahora bien, hay un detalle que conviene contar y que el folleto no subraya. Si lo dejas horas funcionando en una habitación cerrada y sin ventilar, y no controlas el porcentaje de humedad desde el mando, la estancia termina cargada de vapor de agua y aparece condensación. Es física pura: el agua que nebuliza tiene que ir a algún sitio. La solución es sencilla, ventilar un poco o usar el control de humedad que trae (luego hablo de él), pero hay que saberlo. En espacios abiertos o entreabiertos no me pasó en ningún momento.¿Refresca de verdad? Enfriamiento sin marketingVamos al meollo, porque es donde estos productos suelen venirse abajo. DREO habla de hasta 6 C de descenso en la sensación térmica, y conviene leer la letra pequeña: es una sensación de frescor medida en su laboratorio, no la promesa de que tu termómetro baje seis grados. Son cosas distintas y mezclarlas genera la decepción. O no, porque una cosa es lo que sientes y otra es la térmica real, y el aumento de la humedad más el movimiento del aire hace que la sensación sea mucho mejor de lo que te imaginas.En mi habitación, que es pequeña, lo comprobé con el termómetro que integra el propio ventilador: la temperatura real bajó unos dos o tres grados. No seis, pero tampoco cero. Y aquí está la clave que no se ve en una cifra: la sensación térmica cae mucho más que esos dos o tres grados, porque el aire nebulizado que te llega a la piel se siente bastante más fresco que el del salón. Es la diferencia entre el dato del termómetro y lo que nota tu cuerpo.Lo que he vivido encaja con lo que han medido otros. En pruebas independientes en una sala cerrada y pequeña, de unos 12 metros cuadrados, el aparato llegó a bajar la temperatura más de tres grados en poco más de media hora, con la humedad subiendo a la vez. En el extremo contrario, una prueba en un desván grande y muy caluroso no movió el termómetro ni un grado pese a notarse el frescor del aire en movimiento. La conclusión es coherente: cuanto más pequeño y cerrado el espacio, más baja la temperatura; cuanto más grande, abierto y caluroso, más se queda en sensación. Un ventilador, por potente que sea, tiene un límite.Para mí, en un dormitorio de tamaño normal, el resultado fue más que suficiente. Insisto en el dato que abre este análisis: tuve que taparme de madrugada. En agosto, con noches de más de 30 grados, intuyo que el efecto será todavía más marcado, porque cuanto más seco y caliente el aire, mejor evapora y más enfría.Ruido y descanso: dormir en plena ola de calorEl sonido se comporta de manera muy distinta según cómo lo uses. De noche, a nivel 1, apenas se nota: es un rumor de fondo que desaparece en cuanto cierras los ojos, ideal para el dormitorio. Las mediciones publicadas lo sitúan alrededor de 30 decibelios en mínimo, y DREO certifica hasta 20, así que el silencio es casi total.La otra cara llega cuando lo pones a tope. A velocidad 12 suena como si fuera a despegar, no hay otra forma de describirlo, y los análisis con sonómetro lo cifran en torno a 60 decibelios. Ese estruendo es el peaje de mover semejante caudal de aire por una torre estrecha. En un salón grande, donde la distancia diluye el ruido, ni te enteras. En una habitación pequeña a máxima potencia, sí se hace notar.Lo bueno es que casi nunca necesitas la máxima potencia para dormir. Con el modo Sueño y el nivel bajo tienes frescor y silencio a la vez, que es justo lo que pide el cuerpo en una noche de bochorno. Si te interesa el asunto del descanso veraniego, en La Razón ya recopilamos ideas para dormir fresco sin aire toda la noche.Funciones inteligentes: app, sensor de humedad, RGB y Alexa+Aquí es donde el 765S saca distancia a cualquier ventilador normal. El emparejamiento con la app DREO fue de los que dan gusto: abres la aplicación, encuentra el aparato casi al instante, metes la contraseña del wifi y en unos segundos lo tienes controlado desde el móvil. Cero dramas con cuentas o reconexiones. La aplicación de DREO es muy completa y permite una incorporación con Alexa+ que me ha salvado la vidaLa app no es de adorno. Te muestra la temperatura y la humedad de la habitación en tiempo real, guarda histórico de los últimos días, permite programar encendidos y apagados y deja afinar cada función con más detalle que los botones físicos. El sensor de temperatura y humedad va en la parte trasera y alimenta una de las funciones más útiles: le dices el nivel de humedad que quieres y el aparato para de nebulizar solo al alcanzarlo, para que la habitación no se sobrecargue. Es la respuesta directa al problema de la condensación que comentaba antes.Y luego está el control por voz. Es compatible con Alexa y con el Asistente de Google, pero lo que me ha dejado con la boca abierta es usarlo con Alexa+: al llevar lenguaje natural, no hace falta aprenderse comandos. Dije en alto «tengo calor» y el ventilador se encendió solo. Ese tipo de cosas, que hace dos años parecían ciencia ficción, aquí funcionan a la primera.Consumo y autonomía: frescor que no dispara la facturaEste es el argumento que cierra el círculo frente a un aire acondicionado. No he hecho yo la prueba del vatímetro, pero las mediciones publicadas son contundentes: el 765S gasta menos de 5 vatios en su nivel más bajo y ronda los 85 vatios en el escenario más exigente, con la ventilación a tope y la niebla al máximo. Para hacerse una idea, un aire acondicionado portátil puede pegar picos de 2.000 vatios. La diferencia en la factura es abismal.Traducido a la vida real: puedes tenerlo encendido toda la noche sin pensar en lo que marca el contador. Esa tranquilidad, en un verano en el que todo el mundo mira el recibo de la luz con lupa, vale mucho. El depósito no es precisamente pequeñoLa autonomía acompaña, aunque con truco. DREO promete más de 24 horas en el mínimo y unas 7 en modo Turbo, pero esas cifras salen con la niebla casi apagada. En mi uso real, con la nebulización en un nivel estándar, los 6 litros me han aguantado entre 8 y 12 horas, así que toca rellenar más o menos una vez al día. El depósito grande es de esos lujos que no valoras hasta que tienes uno pequeño.El otro as en la manga es que es un 3 en 1. Apagas la niebla y es un ventilador de torre normal y corriente, potente y silencioso. Activas solo la nebulización sin ventilar fuerte y hace de humidificador, algo que en invierno, con la calefacción resecando el aire, se agradece. No es un trasto de usar dos meses y guardar.Eso sí, tened cuidado si no metéis bien el depósito. No lo instalé bien un día que estaba a por uvas. Cuando me quise dar cuenta, la fuga hizo que el suelo estuviera encharcado. Pero fue culpa mía por mal uso el DREO no moja.Mejores alternativas al DREO TurboCool 765SEl 765S no está solo en su segmento, y según tu casa y tu bolsillo quizá te encaje mejor otra cosa. Estas son las tres comparaciones que tienen sentido.DREO TurboCool 516S El DREO 765S y el 516S juntosEl hermano pequeño de la familia. Mismo concepto de niebla ultrafina pero en formato compacto, con depósito de 1,3 litros y una sola placa atomizadora. Refresca menos y aguanta menos sin rellenar, pero cuesta bastante menos y va de maravilla en una mesa de trabajo o una habitación pequeña.Un aire acondicionado portátilSi lo que buscas es bajar la temperatura sí o sí, varios grados y mantenerlos, ningún nebulizador sustituye a un compresor. Modelos como los Cecotec ForceClima o los Comfee enfrían de verdad estancias enteras, a cambio de más ruido, más consumo, el tubo por la ventana y un precio más alto. Es la opción para quien antepone potencia bruta a comodidad y ahorro.Otros ventiladores con nebulizadorAntes del desembarco de DREO ya había ventiladores con depósito de agua a precios más populares. Si quieres probar el concepto sin gastar 220 euros, en La Razón analizamos en su día otros nebulizadores baratos. Eso sí, la finura de la gota y el «no moja» del TurboCool están en otra liga.¿Merece la pena el DREO TurboCool 765S?Después de varias noches y varios días con él, lo tengo claro: el TurboCool 765S es el ventilador nebulizador más resuelto que he probado. Refresca de verdad, baja un par de grados reales la temperatura de un dormitorio y muchos más la sensación, y lo hace sin dejar una sola gota fuera de su sitio. Súmale unos acabados de gama alta, una app de las que de verdad aportan y un control por voz que ya entiende lenguaje natural, y tienes un producto redondo dentro de lo que es.No es perfecto, y conviene saberlo antes de pasar por caja. Pesa demasiado para moverlo con alegría entre habitaciones, en una sala cerrada hay que vigilar la humedad para que no se cargue, y a máxima potencia mete ruido. Y, sobre todo, hay que comprarlo entendiendo qué es: una alternativa al aire acondicionado, no un clon barato. No enfría una estancia grande como un compresor ni pretende hacerlo.Pero para quien no quiere o no puede instalar un aire, para quien odia la sequedad de garganta y de vías respiratorias con la que muchos nos levantamos tras una noche de aire acondicionado de casa, o del industrial de la oficina, este DREO es una respuesta brillante. A mí me ha dejado dormir tapado en plena ola de calor, sin resecarme y sin susto en la factura. Por 220 euros, pocas cosas me han dado tanto frescor este verano.