A los 47 años, Abelardo de la Espriella, parece responder a algunas coordenadas de la época: outsider de ultraderecha que le debe su competitividad electoral a las redes sociales y los exabruptos. Su irrupción tuvo un efecto revulsivo en la escena política de Colombia al punto de alterarla en pocos meses. El derecho penal constituyó la fuente de su ascenso. Uno de los que tocó la puerta de su oficina reclamando servicios fue Alex Saab, empresario que acaba de ser extraditado a Estados Unidos por sus relaciones financieras con Nicolás Maduro. Defendió también a un estafador, David Murcia, cuyo timo sacudió años atrás a Colombia. Gracias a su variada clientela devino millonario. Su culto al dinero fue a la vez útil: armó un movimiento, Defensores de la Patria, y lo ha financiado con su frondosa cuenta bancaria.Seguir leyendo....