Uno de esos acontecimientos cuyo origen nunca se podrá saber con certeza es el de quién fue la primera persona que dijo que la inteligencia artificial llegaría para agilizar y facilitar el trabajo en todas las áreas productivas imaginables. Una sentencia que, hoy por hoy, demuestra no haber envejecido bien.Sucede que la democratización de herramientas impulsadas por inteligencia artificial, como los asistentes y los chatbots, ha provocado un efecto inverso al deseado en algunos ámbitos. En lugar de servir simplemente como refuerzo y como método para promover procesos internos, lo que está sucediendo es todo lo contrario. Mayor carga de escritos, con escaso valor y que ralentizan los flujos de trabajo. Las demandas por el uso de IA no son el único proceso de juicio, ahora también lo son las planteadas en base a escritos hechos con IA.Incremento de los litigantes 'pro se' apoyados en IA Herramientas de IA están sirviendo para elaborar escritos para presentar en el ámbito de la justiciaAl menos en el plano de la judicatura, donde un estudio efectuado por Anand Shah del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y de Joshua Levy de la Universidad del Sur de California (USC) muestra que los procesos en que un demandado decide representarse a sí mismo han crecido en los últimos tiempos tras el auge de la IA. Las consecuencias las está pagando el sistema judicial estadounidense, pero la tendencia podría superar fronteras.Los casos de litigante 'pro se', es decir, en los que un acusado prescinde de abogado y se encarga de su propia defensa, han crecido de manera significativa según los datos del estudio, publicados por The New York Times. La cuestión no es el incremento en sí, sino el hecho de que esté directamente vinculado con la inteligencia artificial y con el hecho de que los escritos remitidos carecen en muchas ocasiones de la base legal necesaria para prosperar.El estudio de Shah y Levy todavía no ha sido revisado por pares, pero deja indicios notables en este aspecto. El primero de ellos es que el uso de la inteligencia artificial está provocando que los tribunales se inunden de papeleo. Los datos recopilados por los autores del estudio destacan que desde que se empezaron a usar de forma masiva los nuevos sistemas de gestión legal, casi 2 de cada 10 demandas escritas por personas que van a juicio sin abogado están hechas con la ayuda de una inteligencia artificial.Esto provoca una avalancha de papeleo difícil de afrontar para los juzgados. Como ahora es mucho más fácil y rápido escribir estos documentos gracias a la IA, la cantidad de papeles y trámites que estas personas entregan al tribunal durante los primeros seis meses de un caso ha aumentado un 64%.Riesgos para los litigantes y para los juzgados federalesEl otro cambio que está representando la inteligencia artificial en cuanto al panorama judicial llega por el origen de los casos de litigantes que se encargan de su propia defensa. Históricamente, casi todas las demandas sin abogado venían de las prisiones. Ahora, ha habido un aumento drástico y sin precedentes de ciudadanos comunes que están en libertad que presentan demandas por su cuenta. Esto se debe, en gran parte, a que la inteligencia artificial ofrece respuestas que sirven como arma de convicción para los usuarios, quienes creen de manera firme en todo lo que genera la IA.Los datos hablan de una realidad nada favorable para quienes optan por una defensa 'pro se': entre 1998 y 2017 aquellos que defendían su propia causa vieron un fallo en contra de sus intereses en el 96% de los casos. Resulta complicado pensar en que la IA vaya a remontar esos datos, pero lo que sí está haciendo es elevar la carga laboral de los juzgados, obligados a leer y procesar más escritos que nunca, algo que para el juez federal de Minnesota, Patrick J. Schiltz, según recoge Gizmodo, supone "una amenaza existencial para los tribunales federales".El sistema judicial estadounidense ofrece los tribunales federales como vía de reclamación para los ciudadanos ante la inacción de políticos e instituciones. Sin embargo, de perpetuarse la dinámica actual de saturar su operativa con escritos redactados por inteligencia artificial, existe un riesgo de colapso que pondría en riesgo su utilidad tradicional.