Para 2026, el equipo técnico del Banco de la República proyecta que el déficit de cuenta corriente se ubique en el 2,5 % del PIB.Foto: Imagen generada por IA Gemini y PresidenciaEl desequilibrio externo de Colombia ha vuelto a situarse en el centro del debate económico. A pesar de los incrementos recientes en el déficit de cuenta corriente, los analistas coinciden en que, aunque el riesgo persiste, la situación actual dista de ser crítica, siempre que el financiamiento externo se mantenga estable.Munir Jalil, economista jefe de BTG Pactual, recordó que Colombia tiene una historia compleja con este indicador, habiendo formado parte del grupo de países con los déficits más altos del mundo durante buena parte del siglo XXI.El analista advirtió que el gran temor es repetir lo sucedido en 1999, un año marcado por un déficit que no encontró quien lo financiara, desencadenando una crisis histórica. “Ya nos pasó en el año 1999, fuimos a buscar cómo financiarlo y no nos apareció para financiar ese déficit y de ahí la crisis del 99”, explicó Jalil.Sin embargo, Jalil sostiene que en la actualidad los niveles son distintos. Tras haber corrido déficits superiores al 6 % del PIB hasta 2022, el indicador bajó con fuerza en 2023. Para el experto, un déficit que se ubique por debajo de la barrera del 3 % es financiable de manera «fácil» mediante la Inversión Extranjera Directa (IED), la cual en años recientes ha llegado a cubrir más del 100 % de dicho faltante.“Los niveles están incrementando, pero son manejables dada la estructura y lo que hemos visto de Colombia en los últimos años”, puntualizó.A pesar de este optimismo moderado, el Banco de la República ha puesto una nota de cautela relacionada con la salud de las finanzas públicas. El equipo técnico advirtió sobre el “riesgo de una menor disposición del mercado internacional de fondos a financiar los déficit fiscal y externo de Colombia”, especialmente si la situación fiscal continúa deteriorándose.Hernando Vargas, gerente técnico del banco central, señaló que un supuesto fundamental de sus proyecciones es que el país no pierda el acceso a los mercados. “Un supuesto clave en este pronóstico es que el país mantiene su acceso al financiamiento externo a pesar de tener una situación fiscal deteriorándose”, afirmó, aunque reconoció que un escenario de cierre de mercados obligaría a una depreciación de la moneda y ajustes drásticos en la actividad económica.Proyecciones para este añoPara 2026, el equipo técnico del Banco de la República proyecta que el déficit de cuenta corriente se ubique en el 2,5 % del PIB. “Nuestra proyección del déficit en cuenta corriente sigue siendo bastante manejable, 2,5 % del PIB. Es un número bastante manejable, sobre todo en una economía que está financiando buena parte de ese déficit con inversión extranjera directa”, dijo Vargas.Vargas explicó que la gravedad del déficit no depende solo del número, sino de su uso. Si el financiamiento externo se utiliza para inversión en sectores productivos que generen divisas a futuro, no es grave.No obstante, advirtió que si se usa para financiar consumo (público o privado), la situación cambia, pues no se generan réditos para pagar la deuda futura. “Un déficit en cuenta corriente alto y prolongado hace que el país sea más vulnerable”, sentenció.Entidades como Itaú y Fedesarrollo también prevén un deterioro del indicador en 2026. Fedesarrollo es el más cauteloso, proyectando que el déficit aumentará al 2,8 % del PIB debido a que las importaciones (6,1 %) crecerían casi al doble que las exportaciones (3,3 %). Itaú, por su parte, estima que el indicador alcanzará el 2,7 % del PIB, impulsado por una «fuerte demanda interna, especialmente de bienes durables», aunque matiza que los altos precios del petróleo ayudarán a contener el déficit comercial.En ello coincidió César Pabón, de Corficolombiana, quien describió la situación actual como “vivir al debe”, señalando que las importaciones (especialmente de consumo) siguen aumentando porque la capacidad productiva del país no basta para cubrir la demanda interna.También destacó que las remesas han actuado como un amortiguador vital. En 2025 alcanzaron la cifra récord de US$13.098 millones. Sin embargo, otros analistas advierten que su crecimiento podría estancarse en 2026.Además, las operaciones de manejo de deuda del Ministerio de Hacienda con la banca internacional han implicado un ingreso significativo de dólares, lo que contribuyó a la apreciación del peso en el segundo semestre de 2025.Para Vargas, paradójicamente, el déficit se mantiene en niveles bajos porque la inversión fija es históricamente reducida. “Por cuenta de tener una inversión bajita tenemos un déficit en cuenta corriente bajo”, explicó, sugiriendo que un repunte de la inversión (aunque deseable) ampliaría el déficit si no hay un ajuste en el consumo.Colombia cerró 2025 con un déficit de cuenta corriente de US$10.883 millones (2,4 % del PIB), una profundización frente al 1,7 % registrado en 2024. Este resultado se debió a que el incremento de las importaciones (10,1 %) superó con creces al de las exportaciones (0,8 %).El mercado está a la expectativa de los nuevos datos oficiales, pues será en junio de 2026 cuando el Banco de la República dé a conocer los resultados de la balanza de pagos correspondientes al primer trimestre de este año, permitiendo confirmar si la tendencia hacia un mayor desequilibrio se mantiene o se estabiliza.