Se cree que la Vía Láctea está repleta de estrellas de neutrones, los remanentes ultradensos que quedan atrás tras las violentas explosiones de supernovas. No obstante, a pesar de que deberían ser sumamente abundantes, la inmensa mayoría de estos objetos permanecen invisibles para nuestros telescopios. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Astronomy and Astrophysics apunta a que el próximo telescopio espacial Nance Grace Roman de la NASA podría desvelar finalmente su paradero. Utilizando simulaciones detalladas de nuestra galaxia y proyecciones de las futuras observaciones del telescopio, los investigadores estiman que esta nueva herramienta será capaz de identificar y etudiar decenas de estos remanentes estelares ocultos.Para comprender la magnitud de este desafío, hay que tener en cuenta qué es exactamente una estrella de neutrones: un objeto que concentra una masa superior a la de todo nuestro Sol en una esfera que apenas tiene el tamaño de una ciudad. Como explica Zofia Kaczmarek, investigadora de la Universidad de Heidelberg y líder del estudio, la mayoría de estas estrellas son relativamente tenues, vagan en solitario y resultan increíblemente difíciles de detectar sin algún tipo de ayuda externa. Estudiarlas es fundamental; ya nos permiten comprender cómo evolucionan y mueren las estrellas, cómo se distribuyen los elementos pesados en el universo y cómo se comporta la materia bajo las condiciones de presión y densidad más extremas. El problema está en que, a menos que se presenten como púlsares emitiendo ondas de radio o produzcan potentes rayos X, su escasa emisión de luz visible las mantiene en las sombras.El poder de la microlente gravitacional en la exploración del espacioAsí funciona la microlente gravitacionalLa solución que aportará el telescopio Roman se basa en una técnica conocida como microlente gravitacional, un método que detecta estos objetos indirectamente a través de su gravedad. Cuando una estrella de neutrones pasa por delante de otra estrella más lejana, su intensa gravedad actúa como una lente, doblando la luz de la estrella de fondo y alternando ligeramente su posición aparente en el cielo, además de provocar un aumento temporal de su brillo. Mientras que muchos telescopios actuales pueden registrar este cambio de luminosidad, Roman medirá también el minúsculo desplazamiento posicional con una gran precisión. Según Peter McGill, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y coautor del estudio, la medición de esta ínfima desviación en el firmamento es lo que permitiría, por primera vez, pesar directamente objetos que de otro modo no sería posible.Esta capacidad de medir masas de forma directa abrirá la puerta a resolver grandes enigmas de la astrofísica contemporánea. Los datos recogidos podrían aclarar si existe una brecha real entre las masas de las estrellas de neutrones y la de los agujeros negros, un límite que hasta ahora resulta incierto. Además, el telescopio rastreará la velocidad a la que viajan estos remanentes, que en ocasiones reciben impulsos físicos durante la explosión de la supernova que los origina, lanzándolos a través de la Vía Láctea a velocidades de cientos de kilómetros por segundo. Para cazar estos eventos, los científicos aprovecharán un programa de observación del telescopio que tomará imágenes de forma repetida de campos estelares masivos con millones de estrellas. El agujero negro en el centro de la Vía Láctea podría estar hecho de materia oscura El impacto de estos futuros descubrimientos promete ser transformador para la ciencia estelar. Hasta la fecha, solo se han identificado unos pocos miles de estrellas de neutrones, una cifra minúscula en comparación con los cientos de millones que podrían existir en nuestra galaxia, y sus masas solo se han podido deducir cuando forman parte de sistemas binarios. Encontrar incluso una sola estrella de neutrones aislada y medir su masa representaría un gran hito que mejoraría los modelos teóricos. Curiosamente, este trasteo astrométrico no formaba parte del plan original de la misión Roman, cuyo objetivo principal en este ámbito era buscar exoplanetas. Sin embargo, su extrema precisión permitirá añadir una línea de investigación totalmente nueva, con el potencial de revelar la posición de muchos objetos ocultos, desde estrellas de neutrones y agujeros negros hasta planetas errantes que vagan libremente por el cosmos..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }