Samsung estuvo a punto de protagonizar la huelga más masiva de su historia. 48.000 empleados —casi el 40% de su plantilla en Corea del Sur— amenazaron con paralizar durante 18 días las fábricas de memoria que abastecen buena parte de la demanda global de chips para IA. El strike se desactivó en el último momento, tras mediación gubernamental. Pero el mensaje que dejó es más duradero que cualquier acuerdo laboral.Hablando este viernes con CNBC, el vicepresidente del gobierno surcoreano y ministro de Ciencia y TIC, Bae Kyung-hoon, fue directo: la riqueza que genera la IA debe beneficiar al conjunto de la sociedad, no solo a accionistas y directivos. «En la era de la IA surgirán más compañías de tamaño colosal», advirtió. Y con ellas, más conflictos como el de Samsung. Lo narra Alina Maria Stan en The Next Web este 23 de mayo.La advertencia no es abstracta. Tiene nombres, cifras y contexto. Y lo que está pasando en Seúl puede ser el primer capítulo de algo mucho más amplio.¿Qué pasó realmente en Samsung?Samsung cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio operativo de ₩57,2 billones de wones, ocho veces más que el mismo período del año anterior. El salto se explica casi por completo por la demanda de chips HBM (High Bandwidth Memory, memoria de alto ancho de banda) para infraestructura de IA. Las GPU que entrenan y ejecutan modelos de lenguaje necesitan este tipo de memoria en cantidades enormes, y Samsung y SK Hynix la fabrican prácticamente en exclusiva.El impacto bursátil fue proporcional: las acciones de Samsung suben un 144% desde enero, mientras que SK Hynix —el otro gigante coreano de la memoria— acumula una subida de casi el 200% en lo que va de año. El propio índice Kospi registra una ganancia superior al 86% en 2026, superando el ya llamativo 75% de 2025. La familia Lee, propietaria del grupo Samsung, vio duplicarse su patrimonio hasta los 45.500 millones de dólares en doce meses.Frente a ese telón de fondo, los sindicatos presentaron sus exigencias: destinar el 15% del beneficio operativo a un fondo de bonificaciones, eliminar el tope que limita los bonuses al 50% del salario base, y una subida salarial del 7%. La dirección respondió con cerca del 13% del beneficio operativo, pero solo como pago único para 2026, sin comprometerse a modificar la estructura retributiva permanente. En marzo de 2026, el 95,52% de los afiliados al sindicato votaron a favor de ir a la huelga. Según un análisis de JPMorgan, si Samsung hubiera cedido a todas las demandas, el impacto negativo sobre el beneficio operativo de 2026 habría sido de entre el 7% y el 12%.El ángulo que inquieta: robots, polarización y el caso HyundaiBae no se limitó a hablar de Samsung. Puso sobre la mesa otro ejemplo que ilustra la dimensión real del problema: Hyundai. La compañía automovilística está integrando los robots Atlas de Boston Dynamics en sus líneas de fabricación, algo que el vicepresidente describió como una iniciativa que ha generado «muchas preocupaciones e inquietudes» entre los trabajadores. Con el plan de Hyundai para integrar 30.000 robots humanoides Atlas para 2028, la discusión sobre la distribución de los beneficios de la automatización deja de ser una abstracción de libro de texto para convertirse en un debate laboral concreto.Jo Geun-jun, director de Anyoneunion —una asociación de investigación y defensa laboral surcoreana—, describió la situación como «una forma extrema de hiperpolarización». Por un lado, crece el número de trabajadores sin contrato estable ni protección laboral. Por otro, los empleados fijos de los grandes conglomerados reciben bonificaciones históricas gracias al auge de las ganancias corporativas impulsadas por la IA. SK Hynix, por ejemplo, pagó en febrero de este año bonificaciones de participación en beneficios que superaron en promedio los 95.000 dólares por empleado. Las proyecciones para 2027 apuntan a que ese importe podría acercarse a los 900.000 dólares por persona si los beneficios continúan al ritmo actual.Samsung y SK Hynix juntas tienen previsto acumular unos 500 billones de wones en beneficio operativo combinado durante 2026, lo que les generará una factura fiscal superior a los 100 billones de wones. Pero el debate no gira solo en torno a qué parte de esa factura fiscal va al Estado: gira sobre si los trabajadores —los que fabrican el hardware que hace posible la IA— reciben una porción justa de la riqueza que contribuyen a crear.¿Por qué importa esto más allá de Corea del Sur?Lo que está ocurriendo en Seúl no es una anomalía regional. Es un ensayo de lo que viene en cualquier economía donde la IA genere ganancias corporativas masivas mientras una parte de la fuerza laboral queda fuera de esa ecuación. El debate sobre qué trabajos transforma la IA y cuáles resisten lleva meses circulando en foros y medios de negocio, pero el caso Samsung lo materializa de forma inédita: los trabajadores de las fábricas de chips no están siendo reemplazados por robots —son ellos quienes fabrican los componentes que hacen posible la IA—, y ya existe un conflicto activo sobre su parte del pastel.La siguiente fase, cuando la automatización física llegue de verdad a las líneas de producción en sectores más amplios, puede ser más intensa y más difícil de gestionar. Bae utilizó la expresión «sociedad inclusiva con IA» para describir el objetivo del gobierno. Es un marco político interesante. Lo que no especificó son los mecanismos concretos —redistribución fiscal, negociación colectiva obligatoria, fondos de transición laboral— que garantizarán esa inclusión. Y esa omisión es, quizás, la parte más reveladora de toda la historia. La ansiedad que genera la IA en amplias capas de la sociedad tiene aquí una expresión muy concreta y muy económica.Mi valoraciónLo más estructuralmente significativo del episodio Samsung no es la huelga en sí —que al final no llegó a producirse—, sino que el propio vicepresidente de un gobierno que ha apostado todo a la IA sintiera la necesidad de alertar públicamente sobre la concentración de riqueza que genera. Eso no suele ocurrir cuando las cosas van bien para todos.Llevo más de 20 años cubriendo tecnología y he visto múltiples oleadas de automatización prometidas como «transformadoras». Lo diferente aquí es la velocidad y la escala: Samsung pasó de unos beneficios operativos discretos a 57,2 billones de wones en pocos trimestres. Ese tipo de aceleración dificulta que los marcos laborales, diseñados para economías que crecen más despacio, se adapten a tiempo.Lo que más me preocupa es el desfase de velocidad: la IA genera ganancias corporativas en trimestres; los sistemas redistributivos y las estructuras de negociación colectiva evolucionan en décadas. La pregunta a 12 meses no es si Samsung resolvió el conflicto —lo resolvió, de momento—, sino si el acuerdo provisional aguantará cuando lleguen los beneficios del Q3 y Q4 de 2026 y los sindicatos comprueben que las condiciones estructurales no han cambiado. Mi predicción: veremos episodios similares en TSMC, en fabricantes de servidores en Taiwán y en centros logísticos altamente automatizados de Europa antes de que acabe 2026.Preguntas frecuentes¿Qué exigían exactamente los trabajadores de Samsung?Los sindicatos reclamaban tres cambios: asignar el 15% del beneficio operativo a un fondo de bonificaciones, eliminar el tope que limita los bonuses al 50% del salario base, y una subida salarial del 7%. La dirección ofreció aproximadamente el 13% del beneficio operativo, pero solo como pago puntual para 2026, sin comprometerse a modificar la estructura retributiva de forma permanente.¿Qué son los chips HBM y por qué han disparado los beneficios de Samsung?Los chips HBM son el tipo de memoria de alta velocidad que requieren las GPU destinadas a entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Desde el boom de la IA generativa en 2023-2024, la demanda se ha disparado. Samsung y SK Hynix son los dos principales fabricantes mundiales, lo que les ha otorgado una posición casi monopolística en un mercado con crecimiento explosivo.¿Tiene algo que ver Hyundai con este debate?Sí, y el vicepresidente Bae lo señaló explícitamente. Hyundai está desplegando robots Atlas de Boston Dynamics en sus fábricas y tiene previsto escalar esa implantación a 30.000 unidades anuales para 2028. El propio Bae mencionó que este despliegue ha generado «muchas preocupaciones» entre los trabajadores, configurándose como otro frente del mismo debate: cómo distribuir la riqueza que genera la automatización avanzada.La noticia La IA convirtió Samsung en billonaria. Sus trabajadores reclamaron su parte. El gobierno surcoreano dijo que tienen razón. fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.