La estrella Kepler-56 estaba girando en dos direcciones distintas y nadie sabía por qué. Investigadores japoneses concluyen que solo una cosa puede producir ese caos: la estrella devoró un planeta entero
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El planeta desaparecido habría transferido momento angular suficiente para acelerar la envoltura de la estrella diez veces más de lo normal y torcerla respecto a su núcleo.