Investigadores del MIT desarrollaron un dispositivo experimental que libera agua atrapada en materiales absorbentes mediante vibraciones ultrasónicas. A diferencia de los métodos tradicionales, no necesita horas de sol ni condiciones climáticas favorables: extrae agua casi al instante, con muy poca energía y multiplicando por 45 la eficiencia. Un avance que podría transformar regiones afectadas por la sequía.