Treinta años después de que el SR-71 Blackbird colgara las alas, un prototipo no tripulado acaba de romper la barrera del sonido para postularse como su heredero. El Quarterhorse Mk 2.1, desarrollado por la empresa Hermeus, alcanzó Mach 1.21 en un vuelo de prueba sobre Nuevo México apenas 364 días después de que volara su predecesor, una cadencia que constituye el verdadero titular de toda esta historia.El ensayo, según informa New Atlas, tuvo lugar en marzo de 2026 en Spaceport America, dentro del espacio aéreo del White Sands Missile Range, con un aparato de tamaño comparable al de un F-16 Fighting Falcon que voló sin piloto a bordo. El detalle no es menor, porque Hermeus no fabrica un fuselaje definitivo, sino una serie de prototipos rápidos que van superando, uno tras otro, las distintas fases del desarrollo.Un sucesor que se construye a trozos, no de golpe El Quarterhorse Mk 2.1 despegandoLa filosofía que sostiene el programa explica por qué un solo año basta para pasar del primer despegue al vuelo supersónico, ya que cada unidad nace con un objetivo acotado que, una vez validado, da paso a la siguiente. Mientras el Mk 1 sirvió para comprobar el rodaje, el despegue y el aterrizaje, el Mk 2.1 se ha quedado a un paso por detrás de la barrera del sonido, recortando riesgos sin frenar el calendario.El corazón de todo esto reside en un sistema de propulsión bautizado Chimera, de ciclo combinado basado en turbina (TBCC), que integra un turborreactor convencional con un ramjet de modo que un mismo motor cubre desde velocidades subsónicas hasta el régimen hipersónico. Es la pieza que permite imaginar un vuelo sostenido a velocidades que hoy suenan a ciencia ficción, conectando con la carrera por reinventar la propulsión que protagonizan también proyectos como el de Boom Overture.Los datos recogidos en este vuelo alimentarán al Mk 2.2 y al Mk 2.3, todavía en desarrollo, antes de que lleguen dos aparatos de mayor calado: Darkhorse, un avión militar multimisión no tripulado pensado para el vuelo supersónico sostenido de alto régimen, y Halcyon, un transporte comercial hipersónico con capacidad para veinte pasajeros. La hoja de ruta resulta ambiciosa, aunque por ahora descanse sobre un único vuelo a Mach 1.21.La sombra del Blackbird todavía pesa Comparar el Quarterhorse con el SR-71 resulta inevitable y también algo cruel, porque el Blackbird conserva récords mundiales que llevan medio siglo sin batirse, empezando por los Mach 3.32 que en 1976 fijaron la plusmarca oficial de velocidad para un avión tripulado a reacción, a los que se suman registros de altitud y de tiempo entre ciudades como Nueva York–Londres o Los Ángeles–Washington. A lo largo de su carrera operativa esquivó, según los reportes que cita la fuente, más de 4.000 misiles antiaéreos sin que ninguno llegara a alcanzarlo.Hermeus no esconde quién paga la factura ni qué espera a cambio, según se desprende de las palabras de AJ Piplica, consejero delegado y cofundador de la compañía, que reivindica un ritmo de ejecución poco habitual en la aviación moderna. "Nuestros clientes en el Departamento de Guerra están prestando mucha atención a la velocidad a la que se mueve este programa", declaró el directivo, situando la apuesta militar dentro de una oleada de innovación que recorre todo el sector aeroespacial.Queda mucho camino hasta acercarse a las cifras del SR-71, y Hermeus todavía no ha puesto fechas a los próximos hitos ni ha aclarado en qué punto se encuentra el contrato con el cliente militar, igual que faltan datos sobre dimensiones, autonomía o coste del programa. De momento hay un prototipo, una barrera rota y un cronómetro que la empresa quiere seguir batiendo.