Oura ha decidido que su anillo no se note, y para conseguirlo lo ha encogido sin contemplaciones. El Oura Ring 5 llega un 40 % más pequeño que su antecesor y estrena detección de signos de presión arterial mediante inteligencia artificial. Las reservas se abrieron el mismo día del anuncio y los primeros envíos arrancan el 4 de junio.Así lo recoge el análisis publicado por Android Central, donde se detalla que la anchura cae de los 7,99 mm del Ring 4 a 6,09 mm y el grosor pasa de 2,88 a 2,28 milímetros. Con un peso de entre 2 y 2,69 gramos según la talla, hablamos de un anillo que muchos dejarán de sentir en el dedo. Se mantiene el titanio no alergénico y se suma un recubrimiento PVD reforzado contra arañazos.Oura Ring 5: ¿qué cambia respecto al modelo anterior? App de Oura en un iPhoneEl precio de salida se queda en 429 euros para los acabados base, black y silver, mientras los cuatro tonos premium (stealth, brushed silver, gold y deep rose) escalan hasta los 529. La fórmula de negocio no se mueve: las funciones avanzadas siguen tras una suscripción de 5,99 euros al mes o 69,99 al año con impuestos incluidos, ese peaje recurrente que tantos compradores tragan a regañadientes.La precisión también sube donde más se nota, con una lectura de la variabilidad cardíaca nocturna un 12 % más fiable y un salto del 19 % al medir la frecuencia durante el ejercicio, ya sea corriendo, caminando o pedaleando. La autonomía depende de lo que ocupes en el dedo: entre seis y nueve días, porque las tallas grandes esconden una batería mayor.Lo verdaderamente nuevo va por dentro, donde aterriza Health Radar, una plataforma de salud con IA que vigila los biométricos en segundo plano. Dentro de ella llega Blood Pressure Signs, que conviene matizar bien: no mide cifras como un tensiómetro, sino que rastrea los patrones de presión durante el sueño, cuando el sistema cardiovascular se expresa sin el ruido de la cafeína, el estrés o el ajetreo diario.El enfoque nocturno tiene su lógica fisiológica, ya que la presión debería caer de forma natural mientras dormimos y, si no lo hace con regularidad, puede revelar un riesgo cardiovascular temprano que las lecturas diurnas no captan. A eso Oura suma Nighttime Breathing, que ofrece una vista rodante de 30 días de los patrones respiratorios nocturnos y avisa de cuándo merece la pena consultar a un profesional.Una respuesta directa al Galaxy Ring y a sus rivales El Oura Ring 5 en su estucheHay una queja que Oura llevaba arrastrando desde la generación anterior, porque el Ring 4 no incluía funda de carga portátil mientras el Galaxy Ring sí la traía. Ahora la compañía suma por fin una funda inalámbrica capaz de guardar hasta cinco cargas completas, cerca de un mes lejos del enchufe, aunque con dos peros: se vende aparte por 99 dólares y cada unidad va atada a una talla concreta del anillo, sin opción de intercambio.La jugada tampoco ocurre en un vacío competitivo, en un segmento de anillos inteligentes lleno de rivales que no dan tregua, como el nuevo anillo de Ultrahuman con quince días de autonomía y su IA médica propia, o el RingConn Gen 3, que ofrece presión arterial desde enero. La carta de Oura es otra, ya que persigue la validación clínica y la autorización de la FDA frente a planteamientos de bienestar más livianos.Esa orientación médica la coloca de frente contra Apple, cuyo reloj todavía no monitoriza la presión de forma nativa, y la completa con GLP-1 Insights para el seguimiento de medicación adelgazante y Counsel Health, un asesoramiento con IA operativo en 43 estados de Estados Unidos por un coste por consulta que la marca aún no detalla. Oura defiende que la señal del dedo llega a ser cien veces más potente que la de la muñeca.Quedan, eso sí, dos asteriscos importantes. Uno es de calendario, porque ni Health Radar ni el resto de funciones médicas tienen aún fecha confirmada en España, ya que aterrizan primero en Estados Unidos, India y Emiratos Árabes Unidos. El otro afecta a todo el sector, porque un anillo que vigila la salud es también un grifo de datos sensibles, y no está de más recordar que un fabricante de anillos inteligentes ya arrastra polémicas por el uso comercial de esa información.