Quién es Jensen Huang: la historia del inmigrante taiwanés que convirtió Nvidia en la empresa más valiosa del mundo

Wait 5 sec.

Tal vez haya quien piense que la expansión vivida en los tres últimos años por la inteligencia artificial y la computación en la nube ha reforzado por encima de todas a empresas como OpenAI con Sam Altman al frente, Anthropic, Meta, Amazon y Alphabet, matriz de Google. No es una lectura errónea, pero si se mira más allá, se encuentra un nombre común al que todas ellas han tenido que acudir para adquirir los chips y unidades de procesamiento gráfico (GPU) que demanda dicha infraestructura.Hablamos de Nvidia, empresa fundada en 1993 por Curtis Priem, Chris Malachowsky y Jensen Huang. Desde el primer instante, y pese a ser el más joven de los tres, Huang fue nombrado presidente y director ejecutivo de la compañía que acabaría por convertirse en la empresa tecnológica líder mundial en el diseño y fabricación de microchips avanzados y por ser el motor principal que impulsa el auge global de la Inteligencia Artificial (IA).Más de tres décadas al frente de una compañía que Jensen Huang ha escalado a un puesto privilegiado: el de la empresa más valiosa del mundo, superando incluso los cinco billones de dólares de capitalización bursátil, y elevando su valor por encima de referentes como Google o Apple.Logros que Jensen Huang ha tenido que llevar a cabo desde un origen humilde, una infancia que transcurrió entre Taiwán, Tailandia y Estados Unidos y un entorno educativo temprano en el que tuvo que mostrar desde el primer momento la resiliencia que años después le ha llevado a convertirse en un referente para la industria, para el gobierno de Estados Unidos y en uno de los hombres más ricos del mundo según la Lista Forbes, gracias a las participaciones que posee de Nvidia.Si Nvidia crece, el carisma de ese líder atípico que viste siempre cazadora de cuero, no cree en los relojes ni las horas del día y lleva una sonrisa inamovible por bandera, sigue creciendo. Las cotas alcanzadas por Nvidia y la trayectoria de la compañía solo se entienden tras conocer mejor a quien la lidera.Momentos clave en la vida de Jensen Huang Primeros años de Jensen Huang Apuesta paterna por un traslado temprano a EE. UU Una institución para jóvenes conflictivos Reunión con sus padres en Estados Unidos Brillantez estudiantil y deportiva en la secundaria Licenciado con honores en Ingeniería Eléctrica Primeros empleos y Stanford, siguiente parada académica LSI Logic y contactos clave en el germen de Nvidia El nacimiento de Nvidia: de Denny's a la financiación inicial Proyectos iniciales de Nvidia El abismo se abre a los pies de Nvidia con su proyecto para Sega Reorganización, supervivencia y éxito Visión estratégica y revolución tecnológica Nvidia debuta en bolsa y cambia su filosofía Nvidia impulsa CUDA (Compute Unified Device Architecture) en 2006 Filosofía de gestión: El líder sin intermediarios ni despachos Llega el “momento iPhone” de Nvidia La fiebre de los chips H100 y la transformación industrial El reconocimiento global y el valor del "trabajo increíblemente duro" Los premios reconocen la labor de Jensen Huang Primeros años de Jensen Huang El centro en el que Jensen Huang estudió durante sus años en Bangkok - RIS Ruamrudee International SchoolJensen Huang nació el 17 de febrero de 1963 en Taipei, en la isla de Taiwán. Su nombre original es Jen-Hsun Huang, pero adoptó el nombre por el que es conocido tras llegar a Estados Unidos. Se trata de una práctica habitual entre los inmigrantes asiáticos, que buscan de ese modo una mejor adaptación y aceptación en el sistema escolar estadounidense.Es el menor de los dos hijos que tuvieron Huang Hsing-tai y Lo Tsai-hsiu. El primero, su padre, era ingeniero químico y trabajaba para una refinería de petróleo. Su madre era maestra de escuela. No se puede decir que la infancia de Jensen Huang transcurriera en un marco estable, pues debido al empleo de su padre la familia Huang tuvo que mudarse en diversas ocasiones.Uno de esos traslados fue el que llevó a la familia a salir de Taiwán y poner rumbo a Tailandia, cuando Jensen tenía tan solo cinco años. En Bangkok transcurrieron los cuatro siguientes años, con Jensen acudiendo a la Escuela Internacional Ruamrudee, clasificada como una de las cinco mejores escuelas de Tailandia.Durante aquellos años el hogar familiar llevaba a cabo sus conversaciones en hokkien taiwanés, lengua nativa del 70 por ciento de la población de Taiwán. El espíritu educativo de su madre sirvió para enseñar cada día diez palabras en inglés a sus dos hijos pese a su desconocimiento propio del idioma, buscando facilitar en la medida de lo posible un futuro que llegaría cuando Jensen tenía 9 años: su traslado a Estados Unidos junto a su hermano mayor.Apuesta paterna por un traslado temprano a EE. UULa decisión de enviar a sus dos hijos a Estados Unidos la tomó Huang Hsing-tai tras un viaje al país por cuestiones profesionales. El padre de familia se desplazó hasta Nueva York para llevar a cabo una formación laboral y tomó conciencia de que un mejor futuro para sus hijos y para toda la familia pasaba por trasladarse a EE. UU.Una opción que se convirtió en una necesidad con el incremento de los altercados y la inestabilidad social en la zona con la guerra de Vietnam, así como en Tailandia, que en 1973 vivió su culmen con el levantamiento popular del 14 de octubre que acabó con la dictadura anticomunista de Thanom Kittikachorn y modificó por completo el sistema político tailandés.Ese mismo año, los padres de Jensen lo enviaron a él y a su hermano mayor a la ciudad de Tacoma, en Washington, para alejarlos del conflicto. Allí residían desde hacía poco tiempo sus tíos, que fueron quienes se hicieron cargo de los jóvenes a su llegada al país. Con toda la buena intención del mundo, pero también con el desconocimiento que supone llegar de nuevo a un país desconocido y con una lengua diferente, los hermanos Huang vivieron su primer gran reto debido a un error de sus tíos a la hora de matricularlos para retomar los estudios. Jensen y su hermano fueron inscritos en el Instituto Bautista Oneida, una institución religiosa orientada a jóvenes conflictivos y con dificultades en el pasado que sus tíos confundieron con una institución de prestigio y renombre. Para pagar las matrículas de ambos hermanos, los padres de Jensen Huang tuvieron que hacer un gran esfuerzo económico, viéndose obligados a liquidar sus ahorros vender gran parte de sus posesiones para que sus hijos pudieran formar parte de una institución en la que los rostros con marcas de violencia y las cicatrices corporales formaban parte del imaginario natural.Una institución para jóvenes conflictivosAdemás de estudiar, los jóvenes que ingresaban en el Instituto Bautista Oneida debían realizar trabajos comunitarios o agrícolas vinculados a la organización. Huang era el niño más pequeño de todo el recinto y, mientras a su hermano lo asignaron a trabajar jornadas maratonianas en una plantación de tabaco, a Jensen le tocó la tarea diaria de limpiar los baños comunitarios.Pero aquel no fue el mayor desafío para él. Huang, a sus nueve años, tuvo que lidiar con una situación todavía más delicada: compartir habitación con un joven conflictivo que prácticamente le doblaba en edad y que mostraba signos evidentes de haber vivido episodios de violencia extrema, reflejados en las cicatrices de arma blanca que marcaban su cuerpo.El compañero de cuarto, que no había tenido una infancia sencilla, llegó a la institución sin saber leer ni escribir. Estas carencias permitieron a nuestro protagonista mostrar por primera vez su capacidad para adaptarse a las circunstancias y transformar una situación que amenazaba su bienestar en una oportunidad de crecimiento. No le quedó más remedio que negociar su propia supervivencia y salió airoso. Para ello, hizo un pacto en el que Huang ejerció como tutor de lectura y escritura a cambio de que su compañero de cuarto le enseñara a levantar pesas y a defenderse.En alguna ocasión, el propio Jensen Huang ha señalado que limpiar retretes y evitar palizas era lo que, desde su punto de vista en aquellos años, hacían los niños. Huang salió adelante con inteligencia social estratégica y una mentalidad orientada a las soluciones desde la calma. Una madurez prematura que siguió demostrando en los siguientes años.Reunión con sus padres en Estados Unidos Una infancia que fraguó el líder que es Jensen Huang en la actualidadUn escenario que, visto con perspectiva, ha otorgado a Jensen Huang una escala de valores y de preocupación relativa ante los escenarios que plantea el mundo de los negocios. Cuando la supervivencia lo es todo, cualquier aspecto que se sitúa por debajo de ella tiene menor importancia, y de tal modo hay que afrontarlo. Ni el exigente entorno de Silicon Valley podrían cambiar esa mentalidad con la base que le había concedido a Huang su paso por el Instituto Bautista Oneida.Tras dos años allí, sus padres logran emigrar a Estados Unidos y la familia se instaló en la localidad de Beaverton, cerca de Portland, en el estado de Oregón. Jensen continuó sus estudios en la escuela de secundaria Aloha, en la que destacó tanto en el plano académico como en el deportivo.Brillantez estudiantil y deportiva en la secundariaSu buen hacer en los estudios le valió no completar dos cursos escolares que normalmente le habrían correspondido por edad, de tal manera que el centro lo promovió de manera anticipada y se graduó con tan solo 16 años. En cuanto a la práctica deportiva, Huang llegó a ser uno de los referentes en Estados Unidos con 15 años en un deporte como el tenis de mesa.Fue justamente a esa edad cuando Jensen Huang consiguió su primer trabajo. Empezó en un restaurante Denny’s desempeñando tareas como lavar platos, ayudar en cocina y atender mesas en el turno de noche, para no solapar su empleo con las tareas propias de todo estudiante. Allí estuvo de 1978 a 1983, es decir, que diez años antes de fundar Nvidia, Jensen Huang era, tal como él mismo muestra orgulloso en su perfil de la plataforma profesional LinkedIn, lavaplatos, ayudante de camarero y camarero. Perfil de Jensen Huang en la plataforma profesional LinkedIn donde muestra orgulloso su paso por Denny's - LinkedInAquella fue una experiencia que, según ha contado, le sirvió para aprender a desenvolverse bajo presión, pues había noches en las que la presencia de clientes era masiva y el ritmo vertiginoso. Además de por ser su primera casa laboral, Denny’s se convertirá en años posteriores en un lugar capital en la historia de Nvidia, al ser el enclave escogido por sus fundadores para llevar a cabo las reuniones que dieron germen a la empresa tecnológica de referencia que es hoy en día.Licenciado con honores en Ingeniería EléctricaEso llegaría años más tarde. Antes, Huang todavía tenía que completar su educación universitaria. Para ello, se matriculó en la Universidad de Oregón para cursar la licenciatura de Ingeniería Eléctrica. La elección de Jensen Huang no se debió al prestigio con el que contaba dicha facultad o por el valor de sus profesores, sino que fue algo mucho más terrenal. La matrícula estatal de la Universidad de Oregón se adaptaba mejor a la economía que la familia Huang podía permitirse.Huang compaginó sus estudios con su empleo en Denny’s, de tal manera que podía ayudar en todos los gastos relativos a sus estudios. El estudiante brillante de secundaria que logró saltarse dos cursos gracias a su intelecto siguió mostrando su valía en la universidad, y en 1984 logró graduarse con un expediente brillante. Además de una carrera y una experiencia al compaginar estudios y trabajo, la etapa universitaria le dio algo más a Jensen Huang. En las aulas de la Universidad Estatal de Oregón (OSU) conoció a la que terminaría siendo su esposa, Lori Mills, quien era su compañera de laboratorio.Primeros empleos y Stanford, siguiente parada académica Jensen Huang junto a su esposa Lori Mills y sus hijos, Spencer y MadisonLa brillantez con la que Jensen Huang completó su formación académica le sirvió para que diversas empresas quisieran contar con él entre sus filas. Propuestas de Texas Instruments, AMD y LSI Logic llegaron a su buzón. Silicon Valley le abría las puertas y en primera instancia, Huang se decantó por AMD, donde trabajó durante poco más de un año.AMD le reclutó en 1983 como diseñador de microprocesadores y durante el periodo que pasó en la compañía, adquirió conocimientos fundamentales en el diseño y testeo de microchips, lo que sentó las bases de su futura carrera en la industria.Después de su breve paso por AMD, se unió en 1985 a LSI Logic, una empresa que en ese momento estaba en plena fase de expansión tras haber salido a bolsa dos años antes. Su paso por LSI Logic fue más extenso y variado, ocupando puestos en ingeniería, marketing y gestión general, dado que llegó a ser director de Coreware. El hecho de trabajar en áreas tan diversas le permitió obtener una visión integral del negocio tecnológico, combinando la experiencia técnica con la comercial y administrativa.A principios de la década de los 90, Huang exhibió una estricta disciplina al equilibrar su vida laboral y familiar. Tras el nacimiento de sus hijos, Spencer y Madison, aprovechó las noches y los fines de semana para cursar una maestría en ingeniería eléctrica en Stanford.Su graduación en 1992, mientras aún formaba parte de LSI Logic, se produjo tan solo un año antes del nacimiento de su propio proyecto: Nvidia. En este aspecto de compaginar vida profesional y formación académica, Huang comparte espíritu de esfuerzo y dedicación con Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, que también dedicó parte de sus primeros años profesionales a completar su formación académica.LSI Logic y contactos clave en el germen de Nvidia La cadena de restaurantes y cafeterías Denny's han marcado momentos clave en la vida de Jensen Huang - Imagen: Wikimedia CommonsEn LSI Logic Jensen Huang trabajó junto a Chris Malachowsky y Curtis Priem en proyectos vinculados con Sun Microsystems, donde se enfocaron en el desarrollo de una nueva tarjeta aceleradora de gráficos al que bautizaron como "motor gráfico GX". El proyecto reportó a Sun Microsystems ingresos que se elevaron por encima de los 650 millones de dólares en 1990 y a Jensen Huang su ascenso a director de Coreware, como ya hemos mencionado.Aquella etapa en LSI Logic había cubierto las aspiraciones de Huang, Malachowsky y Priem y los tres decidieron emprender un proyecto propio basado en el diseño y fabricación de chips gráficos orientados a juegos para ordenadores personales. Su centro de operaciones principal fue uno de los locales que la cadena Denny’s tenía en San José, California. El 5 de abril de 1993 Jensen Huang firmó los estatutos de un proyecto que ha terminado por convertirse en la empresa más valiosa del mundo más tres décadas después.El nacimiento de Nvidia: de Denny's a la financiación inicialEn primera instancia la empresa de nuevo cuño iba a ser bautizada como Nvision. Sin embargo, Jensen Huang tuvo la idea de modificar ligeramente el apartado nominal a raíz de comentarios hechos por Curtis Priem.Priem hacía referencia a la competencia y al hecho de que quería que la calidad de sus chips gráficos hiciera que se pusieran “verdes de envidia”. Esa última palabra fue la que caló en Huang, quien consideró que la original en latín invidia podía ser una buena opción. En última instancia prescindieron de la “i” inicial y así quedó nombrada la compañía: Nvidia.Como cualquier empresa de nueva formación, Nvidia requería de financiación para poder establecer sus planes de negocio. En el caso de los tres socios de Nvidia, buscaron ese capital en el sitio que mejor conocían: LSI Logic. Allí su CEO, Wilfred Corrigan hizo de enlace para presentar a los emprendedores con Don Valentine, máximo mandatario del fondo de inversión Sequoia Capital. Un paso para el que fueron cruciales las referencias del propio Corrigan y el olfato inversor de Valentine, que detectó algo en Huang, que fue designado como director ejecutivo desde el primer día dada su experiencia previa.Los comienzos no fueron sencillos, pero al menos permitieron a Nvidia iniciar el desarrollo de su primer chip. Cuando hablamos de que no fueron sencillos, nos referimos a que fue precisamente en los compases iniciales de la compañía en los que se forjó ese lema que acompaña a Nvidia y que dice que “nuestra empresa está a 30 días de quebrar”,  sobre el que volveremos en las próximas líneas.Proyectos iniciales de NvidiaEl primero de esos momentos críticos llegó para Jensen Huang y los otros dos cofundadores de Nvidia cuando la compañía apenas cumplía su tercer año de vida. El camino hasta entonces no había sido sencillo, pero habían logrado un importante encargo de Sega para desarrollar el procesador gráfico de la Dreamcast.Era 1996 y, en pleno desarrollo, el equipo técnico se dio cuenta de que la arquitectura que habían diseñado estaba completamente equivocada: no escalaba y no encajaba con lo que Sega necesitaba. Habían creado un producto inútil y se encontraban sin fondos y sin tecnología que presentar.El abismo se abre a los pies de Nvidia con su proyecto para Sega Soichiro Irimajiri, CEO de Sega y salvador de Nvidia - Imagen: WSJLas opciones eran intentar dilatar la entrega o asumir el error, declarar la bancarrota y buscar otros empleos. En lugar de eso, Huang consiguió una reunión con el director ejecutivo de Sega América, Shoichiro Irimajiri. Se sentó frente a él y le dijo la verdad: confesó que el diseño inicial era un fracaso y que Nvidia no podía fabricar el chip encargado.La sorpresa llegó tras una honestidad tan brutal, ya que, acto seguido, Huang le rogó a Irimajiri que Sega realizara igualmente el pago de 5 millones de dólares; sin ese dinero, Nvidia desaparecería y, con ella, cualquier opción de que la consola tuviera su chip.Ese fue el momento en que se forjó una de esas frases que pasan a la historia de una compañía: “nuestra empresa está a 30 días de quebrar”. No era una frase hecha, era una certeza con la que contaba Huang y que no podía ni debía ocultar.La apuesta de Jensen Huang fue a todo o nada, pero salió victorioso. Sega sabía que debía mantener vivo el proyecto si quería tener una mínima opción de contar con su chip y además, Irimajiri vio en la actitud de Jensen Huang algo atípico en los directivos y responsables de empresas. El  CEO de Nvidia no solo reconocía un error, sino que planteaba una hoja de ruta para subsanarlo, creyendo de manera decidida en su producto y su equipo. La decisión benefició a Sega también en el plano económico, pues aquellos 5 millones adicionales que Nvidia compensó con acciones propias fueron vendidos por Sega en 2001 a cambio de 15 millones de dólares. Sobre el valor que tendrían hoy en día, mejor no hacer las cuentas.Reorganización, supervivencia y éxitoSega respaldó a Nvidia, pero ésta tuvo que prescindir de cerca de la mitad de su plantilla para continuar con el proyecto. Afortunadamente, en agosto de 1997 Nvidia tuvo listo el chip RIVA 128, en el que fue capaz de integrar aceleración 3D además de la aceleración tradicional de vídeo y 2D y que se convirtió en un éxito rotundo.El peor momento de Nvidia había pasado, pero aquel trance forjó un espíritu que perdurará hasta nuestros días. El lema que hemos mencionado, sirve como eslogan motivacional y como referencia para los empleados de Nvidia. Les recuerda, que cualquier mala decisión, cualquier fallo en la cadena productiva y cualquier traspiés en el competitivo sector tecnológico, puede poner al borde del abismo incluso a una compañía tan poderosa como Nvidia.Visión estratégica y revolución tecnológica Huang lleva a cabo cada nueva presentación de productos de NvidiaJensen Huang es considerado el arquitecto de eventos que han redefinido la computación moderna desde aquel resurgir desde una situación crítica en 1997. Desde entonces, Nvidia ha ido viviendo momentos brillantes y que la han elevado a su categoría actual: Invención de la GPU: Bajo su guía, Nvidia presentó la GeForce 256 en 1999, la primera unidad de procesamiento gráfico de la historia y la que inició la gama GeForce, que no solo potenció el mercado de los videojuegos, sino que sentó también las bases para la era de la IA. Apuesta por CUDA: En 2006, impulsó la creación de CUDA, una plataforma que permitió usar las GPU para tareas científicas y de investigación más allá de los gráficos. Aunque inicialmente fue una decisión costosa e incomprendida que afectó la valoración de la empresa, terminó siendo el cimiento de la revolución de la inteligencia artificial. Pivote hacia la IA: A mediados de la década de 2010, Huang redirigió casi todos los recursos de la empresa hacia la IA, convencido de que las redes neuronales transformarían la sociedad. En 2016, entregó personalmente el primer supercomputador DGX-1 a OpenAI, tecnología que años después haría posible el desarrollo de ChatGPT.Nvidia debuta en bolsa y cambia su filosofía Jensen Huang muestra orgulloso el tatuaje que lleva del logotipo de NvidiaEn 1999, el mismo año en que revolucionó el mercado con el lanzamiento de la GeForce 256, Nvidia llevó a cabo su salida a bolsa con un precio inicial de 12 dólares por acción. El éxito de este chip encumbró a la compañía y cimentó su crecimiento financiero. Décadas más tarde, cuando el valor de las acciones superó la barrera de los 100 dólares, Jensen Huang tuvo que saldar una famosa apuesta con sus empleados: tatuarse el logotipo de Nvidia en el hombro.La salida a bolsa y el imparable incremento de su cotización cambiaron para siempre la filosofía de Nvidia. Lo que había nacido como una empresa emergente dispuesta a transformar el paradigma de los gráficos en los videojuegos se convirtió, de pleno derecho, en una gran corporación global.Nvidia impulsa CUDA (Compute Unified Device Architecture) en 2006Hasta mediados de la década de dos mil, el éxito de Nvidia se basaba en el respaldo de los entusiastas de los videojuegos y los profesionales del diseño que exigían los gráficos más potentes para sus ordenadores. Sin embargo, Jensen Huang sabía que depender de un solo mercado era un riesgo a largo plazo. Su visión iba mucho más allá: intuía que la arquitectura de procesamiento en paralelo de sus tarjetas gráficas, diseñada para renderizar millones de píxeles simultáneamente, podía aplicarse a problemas matemáticos y científicos de alta complejidad.Con esta premisa, Nvidia presentó en 2006 la plataforma CUDA. La propuesta era revolucionaria: permitir que los programadores de todo el mundo utilizaran el lenguaje de programación C para liberar la potencia de las GPU y realizar cálculos generales de cualquier tipo, multiplicando la velocidad en tareas de alta carga computacional.Lo que hoy es el cimiento indispensable de la inteligencia artificial moderna fue en su momento un calvario financiero para Nvidia. Al integrar la plataforma CUDA en cada uno de sus chips, la compañía asumió unos costes de desarrollo colosales para un software científico que la mayoría de los usuarios de la época, enfocados solo en los videojuegos, no solicitaban.Wall Street reaccionó castigando duramente el valor de las acciones ante un gasto ingente que los analistas no lograban comprender. A pesar del desplome de los beneficios y la intensa presión, Huang se mantuvo firme en su estrategia; una resistencia solitaria que, una década después, dotó a Nvidia de un músculo competitivo inigualable al ser la única empresa con el hardware y el software listos cuando estalló la revolución de la IA.De nuevo, la visión que fue capaz de enfocar aquel joven recién llegado al reformatorio de Kentucky para sobreponerse a unas circunstancias adversas y sacar rédito de ellas se manifestó en un momento crucial para el devenir de Nvidia. De igual modo, el despegue de la inteligencia artificial y la revalorización de las acciones de Nvidia llegaron aparejados de un incremento sustancial en la fortuna de Jensen Huang, cuyas participaciones en la compañía pasaron de suponer 3.000 millones de dólares en 2019 a 90.000 millones en mayo de 2024 y hasta llegar a los 185.100 millones de dólares que muestra en el momento de la redacción de este artículo Forbes en su sitio web.Filosofía de gestión: El líder sin intermediarios ni despachos Si hay una prenda con la que todo el mundo asocia a Jensen Huang esa es su cazadora de cueroSi algo ha demostrado en todo momento Jensen Huang desde su llegada al puesto de director ejecutivo de Nvidia es determinación. La misma que tuvo siendo joven para afrontar situaciones complejas, la misma que le llevó a comprender que debía compaginar estudios y trabajo, esa con la que se plantó ante uno de los máximos responsables de Sega en un momento de extrema dificultad y que fue también la que sacó a relucir a la hora de apostar por la plataforma CUDA.A lo largo de todos esos años se fraguaron algunos de los detalles más peculiares y característicos de Jensen Huang. Entre ellos, hay uno que llama especialmente la atención y es el hecho de que no cuenta con una oficina propia en la sede de Nvidia en Santa Clara, California. En lugar de eso, Huang se mueve por las diversas salas de reuniones que existen y, tan pronto como encuentra una vacía, se establece allí para llevar a cabo sus gestiones.Volviendo a su firmeza para apostar por CUDA, y si reflexionamos sobre ella, vemos que es uno de esas características necesarias para comandar un gigante tecnológico que cuenta con cerca de 40.000 empleados en todo el mundo mediante una gestión en la que la estructura se puede considerar plana y horizontal. Huang cuenta con una red profesional interna de 60 empleados que le reportan de manera directa cuanto envuelve a las decisiones de la compañía. Con ello, busca eliminar las capas intermedias de burocracia para que la información y las ideas fluyan a la máxima velocidad posible.Otro de los aspectos que ha instaurado como medida para fomentar el trabajo el equipo y la empatía profesional son las llamadas "presentaciones de fracaso". Huang es de ese tipo de líderes que valoran que sus empleados pierdan el miedo a equivocarse. Para ello, nada mejor que llevar a cabo exposiciones generales de aquellos proyectos que no han terminado de salir adelante y en las que los equipos de Nvidia analizan decisiones incorrectas para aprender de ellas, promoviendo una cultura donde el error es una oportunidad de crecimiento.Llega el “momento iPhone” de Nvidia Nvidia tuvo su "momento iPhone" que se prolonga gracias al empuje de la IANvidia nació en 1993 y Jensen Huang fue su director ejecutivo y presidente desde su origen. Pese a su arraigo y trayectoria, a ambos les quedaba vivir el momento que los encumbraría hasta sus cotas actuales. Y ese llegó en 2022.El lanzamiento público de ChatGPT por parte de OpenAI supuso un golpe sobre la mesa de toda la industria tecnológica. Las grandes corporaciones como Google, Meta, Amazon y Microsoft tomaron conciencia del peso capital que iba a tener en el futuro la inteligencia artificial generativa, así como la dependencia de sus modelos de negocio de cuanto esta fuera capaz de evolucionar.Y para coger ese tren y apostar con la misma fuerza con la que lo hacía la compañía liderada por Sam Altman, todos requerían de lo mismo, capacidad de cómputo. Esa que Jensen Huang había establecido como clave para la industria años atrás y que, en ese momento, solo podía ofrecer Nvidia. Una tecnología que apunta también a obtener importantes beneficios del sector público, con gobiernos tratando de adoptar posiciones de cara a sistemas de inteligencia artificial local.Jensen Huang definió este fenómeno como el “Momento iPhone” de la computación. Igual que el iPhone popularizó los teléfonos inteligentes y abrió la puerta a la economía de las aplicaciones, la IA generativa permitió que cualquier persona pudiera acceder a una enorme capacidad de cálculo a través de una simple interfaz de texto. Sin embargo, Nvidia tenía una ventaja distinta a la de Apple: mientras Apple competía con otras marcas de móviles, Nvidia era prácticamente la única empresa que suministraba la tecnología clave detrás de esta nueva fiebre tecnológica.La fiebre de los chips H100 y la transformación industrial La demanda de las GPU de Nvidia, sobre todo de los modelos A100 y H100, creció tan rápido que llegaron a escasear. Huang dejó de describir estos chips como simples componentes y empezó a llamarlos “motores de IA”. En poco tiempo se convirtieron en uno de los recursos más valiosos de Silicon Valley y disponer de miles de ellos podía marcar la diferencia entre liderar la nueva ola tecnológica o quedarse atrás.Esta enorme demanda cambió por completo el negocio de Nvidia. La compañía dejó atrás su imagen ligada al mercado de los videojuegos para convertirse en una empresa centrada en infraestructura y desarrollo tecnológico a gran escala. Con ello, se confirmó que la apuesta efectuada a mediados de la década de 2010 por Jensen Huang no fue ninguna locura. Mientras Intel y AMD todavía intentaban adaptarse y crear chips especializados para IA, Nvidia ya llevaba años trabajando en software y herramientas para este tipo de tecnología.Y como la historia está para aprender de ella, que ahora Jensen Huang vaticine que la nueva era tecnológica pasa en buena medida por las CPU merece un punto de atención. En la última reunión de cuentas con los accionistas de Nvidia, señaló que las unidades centrales de procesamiento pueden ser el próximo gran mercado vinculado a la inteligencia artificial, con un potencial de mercado que estableció en los 200.000 millones de dólares.El reconocimiento global y el valor del "trabajo increíblemente duro" Imagen corporativa de Jensen Huang en el sitio web de Nvidia - NvidiaEl éxito tardío de su estrategia con CUDA y el posterior estallido de la inteligencia artificial no solo transformaron a su empresa, sino que alteraron por completo la realidad del propio Jensen Huang. Aquel niño inmigrante que llegó a Estados Unidos con nueve años y tuvo que negociar su propia supervivencia en un entorno hostil se ha convertido en un referente indiscutible para la industria tecnológica y el gobierno estadounidense, además de ocupar un puesto privilegiado entre las mayores fortunas del planeta según la Lista Forbes.Jensen Huang tampoco ha cambiado con el éxito. Sigue siendo ese líder atípico y magnético capaz de llenar auditorios allá donde va. Para él, la filantropía no es una opción, sino una responsabilidad que canaliza a través de la Fundación Jen-Hsun & Lori Huang, creada junto a su esposa en 2007. Y mantiene intacta la idea de que el carácter se forja a base de resistencia y superación, aunque siempre desde una misma convicción: que el “trabajo increíblemente duro” está detrás de su éxito.Los premios reconocen la labor de Jensen HuangLa trayectoria de Jensen Huang ha estado plagada de momentos de superación personal y profesional, de éxitos contra pronóstico y de análisis de futuro que le han valido un reconocimiento público en forma de premios y galardones. Entre ellos, los más destacados son los siguientes: Premio Reina Isabel de Ingeniería (Febrero de 2025): Considerado el equivalente al "Premio Nobel de la Ingeniería", este galardón compartido con los pioneros de las redes neuronales reconoce a Huang como un pilar fundamental en la creación de la infraestructura que hace posible la era cognitiva. Medalla de Honor del IEEE (Enero de 2026): Es el máximo reconocimiento otorgado por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos y supone valorar una vida dedicada a transformar la tecnología y la humanidad a través de la computación acelerada. Inclusión en la edición de "Persona del Año" de la revista Time (Diciembre de 2025): Un reconocimiento que trasciende el ámbito tecnológico para situar a Huang como la figura humana más influyente y determinante del planeta durante el estallido definitivo de la inteligencia artificial. Persona del Año por el Financial Times (Diciembre de 2025): El principal diario económico del mundo lo corona como el personaje clave del año, admitiendo desde una perspectiva macroeconómica global el impacto absoluto de su visión a largo plazo. Elegido miembro de la Academia Nacional de Ingeniería (Febrero de 2024): Uno de los más altos honores profesionales para un ingeniero en Estados Unidos. Medalla de los Fundadores del IEEE (2020): Llegó antes de la eclosión definitiva de la inteligencia artificial y sirvió para reconocer de forma temprana su liderazgo excepcional y su contribución crucial al desarrollo de las GPU y la computación paralela. Premio VinFuture Prize (Diciembre de 2024): Este gran premio global, otorgado junto a figuras históricas del deep learning como Geoffrey Hinton y Yann LeCun, vincula de forma indisoluble su trayectoria personal al nacimiento de la informática moderna. Inclusiones en las listas Time 100 y Time 100 AI (2021, 2023 y 2024): Reconocimientos reiterados que reflejan la consistencia de su influencia global, mostrando su evolución de líder sectorial a una de las mentes más poderosas del desarrollo tecnológico actual. CEO con mejor desempeño del mundo por la Harvard Business Review (Octubre de 2019): Reconocimiento a su gestión empresarial, premiando la audacia de haber mantenido el rumbo con la plataforma CUDA a pesar de las intensas presiones del mercado. Premio Robert N. Noyce de la Asociación de la Industria de Semiconductores (Agosto de 2021): El máximo galardón dentro del sector de los microchips, nombrado en honor al cofundador de Intel, que representa el respeto y la admiración absoluta de sus propios competidores en la industria.Nada mejor que una lista con los reconocimientos públicos más importantes con los que se ha distinguido a Jensen Huang para cerrar un repaso por su vida. Un camino que no fue sencillo en sus inicios, que le obligó a separarse temporalmente de sus padres y a tener que mostrar desde una edad bien temprana que la suya era una mente especial, de esas que rinden mejor bajo presión y que son capaces de encontrar alternativas donde otras solo ven temor y derrota.Aquellos primeros años enseñaron a Jensen Huang a relativizar los problemas, a asumir lo que de verdad importa y aquello que puede tener una solución, aunque pase por un espacio que resulte ilógico o temerario. De haberse dejado vencer por el encorsetamiento, no estaríamos ante quien ha llevado a Nvidia desde el abismo de la quiebra a situarse como la empresa más valorada a nivel mundial. Con la inteligencia artificial todavía en una fase temprana, y dada la posición de privilegio adoptada por la compañía en su momento, el futuro seguirá escribiendo junto a importantes logros a nivel tecnológico y financiero el nombre de Jensen Huang.