'Pasapalabra' se queda sin el 'Rosco' en Antena 3, y el 'Rosco' seguirá funcionando como formato independiente en Telecinco. Una semana después de que el Tribunal Supremo ratificara la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que dictaminaba que la prueba más famosa del concurso infringía los derechos de propiedad intelectual, todo parece indicar que la cuenta atrás para el final de 'Pasapalabra' tal y como lo conocemos ha comenzado. Mediaset ya prepara un nuevo programa que incluirá el 'Rosco' como elemento final y principal. Y mientras Atresmedia y su principal competidor se enfrascaban en un particular juego de las sillas para conseguir los derechos del 'Rosco', el formato conducido por Roberto Leal ha vuelto a colocarse en mayo en lo más alto del ranking de entretenimiento, siendo líder absoluto con una media de 1,6 millones de espectadores y 18,8% de cuota de pantalla. Una fidelidad que Leal confía se mantenga cuando se aplique la sentencia judicial. «'Pasapalabra' es mucho más que 'El Rosco'», comentaba el presentador en una entrevista para EFE. El futuro del formato sigue siendo incierto para los televidentes, pero el sevillano ha confirmado que las grabaciones no han cesado. «'Pasapalabra' va a continuar en Antena 3, que es donde yo estoy. Roberto Leal, a menos que Antena 3 diga lo contrario, va a seguir ahí y ojalá muchos años», aseguraba. A fecha de 29 de mayo, el concurso sigue su emisión habitual en la cadena de Atresmedia, con Javier y David peleando por el bote en juego de 568.000 euros. Una tarde más, la igualdad fue la nota predominante del duelo protagonizado por los sucesores de Manu y Rosa. Pero en el 'Rosco' nada está escrito hasta que se extinguen los segundos en los marcadores. El catalán afrontaba la recta final con una ventaja de 22 aciertos frente a los 21 de su contrincante. «Tengo una, pero no sé si me encaja del todo», planteaba, dudando si arriesgarse a colorear una casilla de rojo. Error de cálculo, pues tal y como comprobó por boca de Roberto Leal, la habría acertado. Javier no solo lograba igualar el número de palabras correctas de David, sino que se lanzaba a romper el empate. Se lo jugaba a todo o nada: si la adivinaba, saldría victorioso; si fallaba, tendría un pie en la 'Silla Azul' al día siguiente. Esta vez la suerte (y el diccionario) lo acompañaron.