Junto al estadio de Gran Canaria está el cementerio de San Lázaro, por lo que el epitafio del Real Zaragoza tuvo el escenario adecuado, el lugar donde hace casi 11 años rozó el ascenso y en el que ahora pasa a la leyenda negra zaragocista con un descenso indigno y merecido a falta de una jornada y como colista de la Segunda. Así pierden la categoría y el sitio en el fútbol profesional este equipo y este club en el peor momento de su historia tras un partido donde los de David Navarro mejoraron la faz mortecina de anteriores duelos, con un fútbol más digno, y les dio para empatar a un enemigo que llevaba seis victorias en casa consecutivas ante su gente.Seguir leyendo....