Antonelli y Russell son la réplica de Alonso y Hamilton en 2007

Wait 5 sec.

Canadá ha decretado el inicio de las hostilidades en el equipo campeón. Es el reto que establece la abundancia, la tremenda superioridad que muestra el coche Mercedes respecto a sus competidores. El joven Antonelli y el hasta ahora invisible Russell han entrado en colisión: tienen el mejor material y como tantas veces en la historia de la F1 eso es sinónimo de conflicto. Son la réplica de Fernando Alonso y Lewis Hamilton en McLaren en 2007, pugna encarnizada y total entre los compañeros de equipo. En Canadá gana Antonelli, su cuarto triunfo consecutivo, después de una intensa pelea con Russell. Alonso abandona y Carlos Sainz vuelve a llegar a los puntos. En Montreal Kimi Antonelli ha decidido imponer el peso de su juventud, de su pujanza y la ambición que demuestra. Es el líder del Mundial y ha ganado las últimas tres carreras. Ya mostró sus galones, con solo 19 años, en la carrera esprint: trató de adelantar a su compañero, discutió por la radio, dijo que jugaba sucio... El británico Russell se veía hasta la fecha como líder de la escuadra dominante, el mismo coche que ganó títulos sin parar con Hamilton (seis) y uno con Rosberg en la era híbrida. Mercedes está en la misma situación y, como entonces, a su patrón Toto Wolff le cuesta establecer una línea política y fina respecto a sus caimanes. Los dos se ven con derecho a ganar y atacar. En el circuito Gilles Villeneuve salió por delante Norris en una maniobra que le duró poco. Los Mercedes son superiores y el actual campeón del mundo se fue para atrás por la elección de neumáticos. La carrera quedó en un mano a mano divertido entre Antonelli y Russell. Mientras Fernando Alonso navegaba donde nunca lo ha hecho esta temporada (puesto 10, 12) y Carlos Sainz estaba fuera de los puntos, los dos pilotos de Mercedes se enzarzaban en el mismo ritmo, uno pegado al otro, en la misma marcha. Antonelli acosó de lo lindo a Russell, ambos se adelantaron varias veces, surgió la polémica en las radios -«Tienes que devolver la posición», le dijo su ingeniero, «¿Por qué le tengo que devolver la posición?, protestó el italiano, »hemos de arreglar esta situación«, quiso zanjar Russell, »estáis los dos bajo investigación«, les conminaron- y no hubo forma de poner paz en Mercedes a la situación. Aquella lucha tenía mal pronóstico, pero un incidente arregló el problema. Y volvió a perder Russell. Su coche se paró, problema interno, y el británico enfureció. Tiró el protector, los guantes, golpeó al coche, gritó su rabia, pero tuvo que abandonar. También se había retirado Alonso, siempre maligno en sus entrañas el Aston Martin. Sin su compañero, Antonelli entroniza al coche más rápido y se maneja con solvencia en el circuito de largas rectas y fuertes frenadas, ya sin la tensión de un bólido del mismo nivel. En medio del paseo del adolescente italiano se celebra una bonita pelea entre Verstappen y Hamilton, once mundiales entre ambos. Pero Antonelli vuelve a ganar y se escapa en el Mundial.