La envidiable limpieza de la Feria

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Da gusto llegar a la Feria de Córdoba a las dos de la tarde. El orden y la limpieza son un bálsamo natural para el alma y el que llega por la portada o por la caseta municipal y busca las calles del Potro, de Enmedio o Guadalquivir encuentra un albero impoluto, como si acabaran de extenderlo, y unas calles de las que nadie diría que pocas horas antes habían estado llenas de vasos de plástico, de colillas, de servilletas y hasta de algún vómito. De todo aquello que a veces deja la gente como huella de la diversión o del intento. La luz cegadora barre El Arenal y allí brillan en las papeleras las bolsas de lunares, todavía vacías,... Ver Más