Frente a la vergüenza diaria de los titulares, toca romper una lanza por esa política de infantería que no busca el aplauso ni el bolsillo, sino mirar a los ojos a sus vecinos con la conciencia tranquila.Lo que estamos viviendo no es un temporal de lluvia fina; es un tsunami de fango. El sanchismo, en su desesperada huida hacia adelante, ha decidido que, si ellos se hunden, las instituciones se hunden con ellos.Cada mañana desayunamos con una nueva ración de la factoría de ficción gubernamental: la UCO registrando Ferraz por el caso Leire, Ábalos y Koldo de turismo judicial, las andanzas de la "catedrática" consorte en la Moncloa, el hermanísimo en Badajoz y, para rematar, el regreso al pasado con Zapatero imputado por el lío de Plus Ultra. Un auténtico camarote de los hermanos Marx, pero con dinero público y la Guardia Civil en la puerta.Ante este panorama, la tentación del ciudadano es exclamar aquello de "todos los políticos son iguales". Pero miren por dónde, por ahí no paso. Como político y servidor público andaluz, me rebelo contra esa brocha gorda. Me niego en redondo a que las bolsas de billetes y el cinismo de los chicos de Ferraz manchen a miles de servidores públicos que son la verdadera espina dorsal de este país.Conviene romper una lanza por esa política de infantería. Por los concejales y alcaldes que se patean los barrios, que le quitan horas al sueño para arreglarle una calle o escuchar los problemas de sus vecinos. Ellos no van a la Moncloa a hacer negocios ni a blindar a familiares; van al ayuntamiento a dar la cara. Y el sanchismo les escupe en el escudo cada día que pasa sin asumir responsabilidades.Conviene romper una lanza por esa política de infantería. Por los concejales, alcaldes, diputados y gestores públicos que se patean los pueblos, los barrios, que se recorren todos los rincones y que le quitan horas al sueño para arreglarle una calle, desatascar un expediente administrativo o escuchar de verdad los problemas de sus vecinos. Por esos que no utilizamos nuestra posición para hacer negocios ni para blindar a familiares; a las instituciones se va a dar la cara. Y el sanchismo les escupe en el escudo cada día que pasa sin asumir responsabilidades.Aquí en Andalucía sabemos bien lo que cuesta limpiar las alfombras tras la losa de los ERE o los escándalos de la Faffe. Por eso nos duele el doble ver que el "manual de resistencia" consista hoy en el ventilador, la victimización y el ataque a los jueces.La honradez no es un eslogan de campaña; es el respeto sagrado al dinero que al contribuyente le cuesta sangre y sudor pagar. Al pan, pan, y al vino, vino. Frente a esos del "trinque y pelotazo", nos plantamos los que creemos en la honradez, en la decencia y en el orgullo de servir a la gente con responsabilidad y con vocación. Y sí, es de recibo separar el grano de la paja.