Si vienes a Jerez, no olvides llevar flores en el pelo

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El jueves por la noche a un amigo de este cronista, de natural un tanto despistado, le saltaron todas las alarmas cuando nos cruzamos con un grupo de mujeres con flores en el pelo y, poco más adelante, en una terraza de la plaza del Arenal, vimos sentado un grupo similar. Creo que mi amigo –que además de despistado es aragonés, lo digo por si aporta algo– se vio de repente en San Francisco viviendo una especie de verano del amor hippie. “Si vienes a San Francisco, asegúrate de llevar flores en el pelo”, decía el estribillo de aquella canción de Scott Mackenzie. Y si vienes a Jerez, pues también.“Son rocieras, del Rocío. El Rocío. Llegaban hoy, como siempre, al anochecer”, le tuve que decir. Aparte de que la opción más sencilla suele ser la correcta (la navaja de Ockham), es lo que tiene pasar la tarde en una redacción de periódico, que te acabas enterando de alguna que otra cosa. Si luego, a la hora de salir, te encuentras en Cristina con un grupo de próceres municipales esperando a la alcaldesa Pelayo, que a su vez se disponía a dar la bienvenida a los rocieros, esto ya se va acercando a la teoría del pato, ya saben: si vuela como un pato, nada como un pato, tiene el pico de un paco y hace cuac cuac, lo mismo va a ser un pato.Viene todo esto a cuento de que con el final del Rocío se cierra el ciclo festivo de la primavera en Jerez. Esperen, esperen… que este fin de semana da comienzo Vinoble, el salón internacional de los vinos generosos, licorosos, etc, en el Alcázar. ¿Se puede decir que Vinoble, que se celebra cada dos años, los pares, forma parte de ese hipotético, aunque sin duda tangible, ciclo festivo primaveral de Jerez? Pues es opinable… como decían en ese concurso de la tele, para mí es un sí. Se trata de una cita profesional, que ya no tiene unas horas de acceso libre, como tuvo en alguna edición (la cita nació en 1998 y esta es ya XIII edición, se perdieron dos: una con la crisis no money, no Vinoble, y otra con la pandemia), pero es evidente que el que consigue una acreditación, la que recibe una invitación, puede echar un rato de lo más entretenido en un marco no ya incomparable, sino lo que viene siendo incomparabilisísimo….Es cierto que Jerez pincha con el carnaval (si lo consideramos primavera, que las más de las veces de primavera hay más deseo que realidad), pero compensa con las motos y hasta cierto punto con citas de entidad como Vinoble. Feria y Semana Santa están en toda Andalucía.Puede que el ciclo se haga un poco largo… de hecho, a algunos vecinos del centro se les hace, entre otras cosas porque ya vienen cansados/hartos con el fenómeno de las Zambombas y todo lo que suene a ocupación de espacios públicos hasta las tantas con conciertos, food trucks o cualquier otra atracción, levanta resquemor…Pero ese es el modelo en el que trabaja el Ayuntamiento. La venta y ‘promoción’ de una ciudad acogedora, cercana al mar, con buena temperatura, teóricamente bien comunicada, en la que se pueden hacer negocios y con una oferta propia durante todo el año, unas veces basada en las propias tradiciones Semana Santa, Feria del Caballo; otras reinterpretadas, caso de las Zambombas y zambombás e incluso trayendo todo lo que se pueda como oferta temporal, caso este año de la Capital de la Gastronomía Española.La alcaldesa Pelayo se muestra bien en este ámbito, aunque para algunos, tanto “ir de la mano –esa expresión que tanto le gusta a ella– de la hostelería” empieza a ser un poco excesivo. Ahora, el reto que tiene por delante Pelayo es que el centro de Jerez vuelva a ser un lugar atractivo, no para ir a tomar algo, que es evidente que no tiene mayor problema, sino para vivir. Ahí es donde queremos ver los primeros frutos de los trabajos –y los diagnósticos– sobre la situación que se vienen sucediendo. Si la alcaldesa lleva de una mano a la hostelería, debe utilizar la otra para acompañar el regreso de los jerezanos a un centro atractivo: en todos los sentidos, no solo como ocio.