La pequeña llora mientras está en el cochecito de bebé. Es una niña de apenas dos meses y medio que llegó a casa de Mariví con semanas de vida. La mece con cariño, se la enseña a Sonsoles Ónega y la dejan al cuidado de los compañeros del equipo del programa para pasar al plató y conceder una entrevista a la presentadora. Esta se ha emocionado al escuchar la historia de esta sevillana, madre de familia, que desde hace unos años ha cambiado por completo su vida abriendo las puertas a menores en situación de vulnerabilidad. Está dando un hogar temporal a quienes más lo necesitan y no ha dudado en contar su experiencia para dar visibilidad a la necesidad que tienen estos infantes: «Estamos siempre hablando de ayudar aquí y allá, pero no nos damos cuenta que aquí al lado también hay muchas personas que nos necesitan. En Andalucia son más de 200 niños los que esperan un hogar de acogida, viviéndoos en centros tutelados». Mariví ha contado muchas de las vivencias que lleva vividas con estos menores, que siempre le dejan huella. «Son ya 17 y estoy abierta a todo. Nosotros estamos en modalidad de familias de urgencia, acogimiento de urgencia, que suele ser un máximo de seis meses. Te llaman de un momento a otro y de dicen 'oye, que tenemos algo para ti' y ya viene lo que sea, tú no eliges», ha explicado esta vecina de Sevilla. Son pequeños de entre 0 y 7 años y es importante saber que tal cual llegan está la hora en la que han de irse a un acogimiento permanente, hasta los 18 años. A día de hoy conviven en su casa tanto sus dos hijos biológicos como dos de acogida «que espero que no se vayan nunca, que hasta los 18 estén conmigo. Luego me acuerdo de todos y cada uno de ellos», ha referido. Esos dos niños que conviven en su casa tienen necesidades especiales por problemas de salud y ni para Mariví ni para su marido y sus hijos ha resultado mayor problema. Mantener estas situaciones no es sencillo. En lo económico «nunca nos dan tanto como se necesita», en alusión a lo que desde las administraciones se les abona para tratar de sufragar los gastos que conlleva el día a día de estos menores. «Y es que mi marido es panadero, el único que trabaja fuera de casa, por lo que se hace difícil pero al final siempre se sale adelante. Si se quiere, se puede», ha compartido Mariví ante las cámaras. Ha tratado de animar a los espectadores a hacerlo alguna vez en al vida: « «Todos deberíamos acoger alguna vez».