El Sevilla FC camina inexorablemente hacia su propia muerte. Una vez esquivada la guadaña deportiva por esta temporada, el partido se ha trasladado (o continúa) a los despachos. Justo de donde emanan todas esas decisiones que han llenado barrigas y bolsillos mientras se esquilmaba a un equipo campeón y una sociedad solvente, brillante. Lo irracional es que este desfalco, entre sueldos astronómicos y terribles decisiones empresariales y financieras, lo hicieran los propios dueños de la empresa, o en su defecto los peleles utilizados como pararrayos para pegarse la vida padre desde la segunda línea. Por este motivo y otros, sobradamente conocidos, el club ha entrado en una espiral de destrucción que tocará su fin cuando los ingenieros contables no puedan... Ver Más